¿Quién le pidió a Mozart que escribiera el 'Réquiem'? El misterioso encargo que marcó los últimos días del compositor

En el verano de 1791, pocos meses antes de que Wolfgang Amadeus Mozart falleciese como consecuencia de una fiebre alta, un desconocido vestido de negro se presentó en su casa de Viena para encargale una importante composición: un réquiem. El compositor recibió el encargo mientras trabajaba intensamente en otras de sus obras, como La flauta mágica, por lo que dejó aquella petición a un lado. Sin embargo, el de Salzburgo pronto se obsesionó con el encargo

¿Quién se escondía detrás de aquel misterioso mensajero y por qué quería que escribiera una misa de réquiem? El músico empezó a estar cada vez más enfermo y la muerte se volvió un tema realmente angustiante para él, que quedó marcado por el fallecimiento de su padre. Cuenta la leyenda que todo esto le llevó a creer que el hombre era un mensajero de su propia muerte y que aquel réquiem sería el que sonaría en su propio funeral.

Tiempo después, se desveló la identidad de aquel mensajero. El conde austríaco Franz Von Walsegg fue el que envió a aquel hombre con el objetivo de atribuirse la autoría de la obra y dedicársela a su esposa recientemente fallecida. Mozart murió el 5 de diciembre de aquel año, con apenas 35 años, y sin acabar la que terminaría siendo una de las obras más importantes y reconocidas de su carrera: la Misa de Réquiem en re menor, K. 626.

Süssmayr, el discípulo que realmente acabó la obra

Wolfgang Amadeus dejó el Réquiem sin terminar. Solo completó íntegramente el Introitus, aunque sí que desarrolló partes del Kyrie, la Sequentia y el Ofertorio. El Lacrimosa, por ejemplo, quedó inconcluso después de ocho compases. Hoy, sin embargo, podemos escuchar la obra entera y esto es en parte gracias a Constanze, esposa del músico y compositor austriaco.

Constanze fue la que le pidió al compositor Franz Xaver Süssmayr la difícil tarea de completar la obra del maestro del clasicismo. Se cree que la mujer llegó a sobornar al discípulo de su marido para que no revelase su participación en la composición, ya que esta se presentó como una obra completa de Amadeus. El estreno se produjo en Viena el 2 de enero de 1793, en un concierto en beneficio de la viuda.

Los carteles, los programas de mano de los conciertos, las críticas… Durante siglos, todos ellos ignoraron la participación de Süssmayr en la finalización del Réquiem. Esto no hizo más que alimentar las teorías y especulaciones sobre la obra. Si Mozart había muerto en pleno proceso de escritura, ¿cuánto compuso él y cuánto se agregó después para completar la pieza musical?

No fue hasta el año 1800 cuando se publicó la primera edición impresa de la Misa de Réquiem en re menor, K. 626 , lo que aceleró la difusión de la obra por toda Europa. Con el tiempo, esta se convirtió en la música elegida para despedir a todo tipo de figuras, desde reyes a artíscocratas y burgueses, en las correspondientes misas de difuntos. Hoy, con los avances en tecnología y un mayor conocimiento del estilo de Mozart, han surgido nuevas versiones que intentan imaginar cómo podría haber sido la versión original si este la hubiera podido terminar.