La soledad de Bruno, el perro “grandullón” al que rescataron bajo la lluvia y que ahora busca una familia

Hay perros que deambulan por la calle, sin rumbo y perdidos. Es una estampa demasiado habitual. La misma que encontraron cuando dieron con Bruno, un perro al que rescataron en marzo de 2025 en Sevilla, completamente empapado por las lluvias torrenciales que soportaba la ciudad hispalense. Unos transeúntes no miraron hacia otro lado y dieron aviso a El Refugio - Escuela Marlene.

En sus instalaciones sigue meses después, porque nadie ha preguntado por el peludo y ninguna adopción ha sido posible. “Por desgracia nadie se ha interesado en darle una oportunidad ni en preguntar por él a pesar de ser un perro estupendo”, escriben a través de redes sociales, una herramienta que utilizan para darle difusión a su caso.

Sin embargo, no pierden la esperanza de que la suerte de Bruno cambie en poco tiempo. No debería ser una tarea tan complicada, explican, porque se trata de un peludo con un comportamiento excepcional, además de cariñoso. El único hándicap es su tamaño, una talla que para algunos resulta un problema.

Sin familia ni oportunidades

Bruno fue rescatado de la calle, empapado y bajo la lluvia, sin un sitio donde cobijarse. Un estado que denunció la asociación a través de sus redes sociales. Eso fue en marzo de 2025 y desde ese día no ha encontrado salida. “Tiene casi dos años y ya conoce lo que es la soledad”, lamentan los voluntarios de El Refugio - Escuela Marlene.

El peludo es un mestizo de mastín de tamaño grande. “Un grandullón” que es casi un tesoro: “Todo lo que tiene de grande lo tiene de bueno y noble. Es un cachito de pan que adora las caricias y los juegos con las personas”.

Al contrario de lo que pueden pensar muchos, su tamaño no es un problema, porque puede vivir perfectamente en un piso “teniendo sus paseos diarios ya que es muy tranquilo y pachón”. Además, “pasea muy bien con correa”, detallan. Tampoco tiene problemas con otros perros. Es sociable y le gusta relacionarse con otros canes.

Pese a su comportamiento y su cariño, Bruno solo conoce la soledad. “Por desgracia nadie se ha interesado en darle una oportunidad ni en preguntar por él a pesar de ser un perro estupendo”, siguen a través de una publicación en Instagram.

Desde la asociación, explican que el peludo se entrega con chip, pasaporte, vacunas al día y test de Erlichia, Filaria y Leishmania negativo. Además, está esterilizado. Los interesados en la adopción de este grandullón tienen que ponerse en contacto con el refugio a través de sus redes sociales o rellenar el formulario publicado en su página web.