El viaje más largo jamás registrado de una ballena jorobada: más de 15.000 kilómetros entre Brasil y Australia

Una ballena jorobada fotografiada frente a la costa de Brasil ha aparecido, más de dos décadas después, en Australia, tras recorrer al menos 15.000 kilómetros por los oceános. El hallazgo, documentado por un equipo internacional de científicos y publicado en la revista Royal Society Open Science, supone la mayor distancia jamás confirmada entre avistamientos de una misma ballena jorobada en cualquier parte del mundo.

La investigación confirma por primera vez desplazamientos entre las zonas de reproducción del este de Australia y Brasil, dos regiones separadas por miles de kilómetros, e incluso por océanos distintos. Hasta ahora, los científicos sospechaban que podían existir estos intercambios ocasionales entre poblaciones, pero nunca se habían documentado.

Dos casos espectaculares analizados con casi 20.000 fotografías

La ballena fue observada por primera vez en 2003 en el Banco de Abrolhos, frente a la costa de Bahía, una de las principales áreas de reproducción de Brasil. 22 años después, en septiembre de 2025, el mismo ejemplar fue fotografiado en Hervey Bay, en Queensland (Australia). La distancia mínima entre ambos puntos supera los 15.100 kilómetros. Pero eso no es todo. Otra ballena identificada en el estudio también ha sorprendido a los investigadores porque fue fotografiada por primera vez en Hervey Bay en 2007 y volvió a aparecer en la misma zona en 2013. Sin embargo, en 2019 fue avistado frente a la costa de São Paulo, en Brasil, tras un recorrido de al menos 14.200 kilómetros.

Para llegar a estas conclusiones, el equipo científico ha comparado 19.283 fotografías de alta calidad de aletas caudales tomadas entre 1984 y 2025. Las imágenes procedían tanto de investigaciones científicas como de aportaciones de ciudadanos y observadores de ballenas a través de la plataforma global Happywhale.

Los investigadores utilizaron un algoritmo automatizado de reconocimiento de imágenes para detectar posibles coincidencias y posteriormente verificaron manualmente cada caso. Entre casi 20.000 ballenas individuales identificadas en cuatro décadas, solo encontraron dos ejemplares capaces de conectar ambas regiones, lo que demuestra lo excepcional de este comportamiento. “Descubrimientos como este solo son posibles gracias a la inversión en programas de investigación a largo plazo y a la colaboración internacional”, explica Stephanie Stack, investigadora de la Universidad Griffith y coautora del estudio. “Estas ballenas fueron fotografiadas con décadas de diferencia, por personas distintas, en partes opuestas del mundo y separadas por dos océanos diferentes, y aun así podemos hemos podido conectar su viaje”, añade.

La hipótesis del “Intercambio del Océano Austral”

Este descubrimiento respalda lo que los investigadores llaman la hipótesis del “Intercambio del Océano Austral”. Según esta teoría, las ballenas de diferentes poblaciones reproductoras coinciden ocasionalmente en las zonas de alimentación antárticas y algunas terminan siguiendo rutas migratorias completamente distintas al regresar. Los científicos creen que estos movimientos podrían ayudar a mantener la diversidad genética entre poblaciones e incluso favorecer el intercambio cultural de cantos.

Además, el estudio plantea que el cambio climático podría estar favoreciendo estos desplazamientos extremos. Las alteraciones en el hielo marino antártico y en la distribución del kril (la principal fuente de alimento de estas ballenas) podrían estar modificando sus patrones migratorios tradicionales.

“Este tipo de investigación pone de relieve el valor de la ciencia ciudadana”, destaca Cristina Castro, de la Pacific Whale Foundation. “Cada fotografía contribuye a nuestra comprensión de la biología de las ballenas y, en este caso, ayudó a descubrir uno de los movimientos más alucinantes jamás registrados”, concluye.