¿Dónde está el “Nido del Águila”? El chalet que le regalaron a Hitler y que ahora es una atracción turística
Cientos de turistas visitan cada día el Berg-Restaurant Kehlsteinhaus, un restaurante ubicado en la localidad alemana de Berchtesgaden, a 25 kilómetros de Salzburgo, que sirve comida típica bávara: costillas de cerdo, salchichas, pretzel, pasta con queso… Pero este negocio es mucho más que una oportunidad para conocer la gastronomía de esta región de Alemania. El lugar donde se ubica el restaurante fue en su día un chalet propiedad de Adolf Hitler.
La historia de la Kehlsteinhaus, también conocida como Nido del Águila, se remonta al año 1937, cuando Martin Bormann, quien fue mano derecha de Hitler durante la Segunda Guerra Mundial, mandó a construir esta casa para entregársela al dictador con motivo de su 50 cumpleaños. El objetivo no era otro que ganarse el favor del hombre más poderoso de la Alemania de aquel momento.
A la casa, situada en la cima de la montaña Kehlstein (a 1.834 metros de altura), no le faltó detalle, ya que Bormann ordenó que esta reflejara un alto nivel de ostentación. Para acceder a la casa, se construyó un ascensor excavado directamente en la roca, que ascendía unos 124 metros en el interior de la montaña hasta desembocar en un pequeño vestíbulo que servía como recepción.
Pero nada de eso fue suficiente para atraer al dictador quien, pese a apreciar el proyecto, apenas visitó el lugar. Se dice que este no fue más de diez veces a la casa ubicada en mitad de los Alpes y que quizá su escasa vinculación con el lugar fue precisamente lo que consiguió que la Kehlsteinhaus no fuera demolida tras el final de la Segunda Guerra Mundial.
De reuniones diplomáticas a restaurante
La Kehlsteinhaus fue una de las mayores obras de la ingeniería nazi y su grandiosidad sorprendió especialmente al embajador francés en Alemania André François-Poncet quien, para referirse a él, lo denominó por primera vez el “Nido del Águila”. El nombre pasó a la historia y, casi 90 años después de que se empezara a construir, se le sigue conociendo con este nombre.
Berchtesgaden, la zona donde se construyó el chalet, ofrecía al Tercer Reich dos ventajas fundamentales: aislamiento y seguridad. La idea no solo era reforzar la imagen de poder del régimen, sino también construir un espacio que sirviera para reuniones diplomáticas informales, un lugar donde Hitler y los suyos pudieran recibir invitados extranjeros y altos cargos.
Cuando los aliados llegaron a la zona en mayo de 1945, la localidad de Berchtesgaden estaba prácticamente abandonada por la cúpula nazi. También la Kehlsteinhaus, que permanecía intacta en la cima de la montaña. Durante un tiempo, el complejo fue utilizado por las fuerzas estadounidenses como punto de observación, para más tarde convertirse en atracción turística. Hoy aquel chalet está convertido en un restaurante de comida local.