Nuevas pruebas vinculan el castillo perdido de Enrique VIII con el Castillo de Dover
Una fortaleza levantada por orden de Enrique VIII hace casi cinco siglos y prácticamente desaparecida durante el XIX conserva parte de sus materiales en un lugar inesperado. Una investigación de Christopher Moore, investigador de la Universidad de Kent, ha reunido nuevas pruebas que indican que piedras procedentes del antiguo castillo de Sandown fueron trasladadas hasta el Castillo de Dover (Reino Unido) y reutilizadas en la ampliación victoriana de Constable's Gate, construida entre 1883 y 1884. El trabajo combina documentación de archivo con el estudio de la arquitectura que todavía permanece en pie.
La pieza decisiva es un documento localizado por Moore y fechado en 1883. El informe recoge que materiales procedentes de Sandown estaban siendo enviados a Dover para utilizarlos en las obras de ampliación de Constable's Gate, concebidas como alojamiento para el oficial al mando del castillo. Las evidencias conservadas en el edificio coinciden con ese registro histórico y refuerzan los indicios de que parte de la mampostería Tudor acabó integrada en una construcción realizada más de tres siglos después.
Una fortaleza de Enrique VIII desaparecida frente al mar
Sandown formaba parte de los conocidos como castles of the Downs, tres fortificaciones levantadas en la costa de Kent entre 1539 y 1540 durante el reinado de Enrique VIII para reforzar la defensa del litoral inglés. Mientras el cercano castillo de Walmer ha llegado hasta nuestros días, Sandown sufrió un destino muy distinto: quedó a merced del mar durante el siglo XIX y fue demolido en gran medida. La erosión costera había contribuido al progresivo deterioro de una construcción de la que terminaron desapareciendo buena parte de sus estructuras.
La desaparición física del edificio, sin embargo, no significó que todos sus materiales se perdieran. La investigación muestra que las piedras de Sandown encontraron una segunda vida después del desmantelamiento de la fortaleza. Moore explica que, aunque el castillo es conocido fundamentalmente como una víctima de la erosión, tanto los documentos como las construcciones supervivientes permiten seguir el rastro de algunos de sus restos. En Dover, la documentación localizada y las evidencias arquitectónicas apuntan ahora a que parte de aquella mampostería terminó incorporada a la ampliación decimonónica de Constable's Gate.
Las piedras de Sandown aparecen en otros edificios
El Castillo de Dover tampoco fue el único destino. El estudio ha identificado otros lugares del este de Kent donde se emplearon materiales procedentes de la fortaleza desaparecida, entre ellos la capilla de Eastry Union, el propio castillo de Walmer y el estribo del segundo muelle de Deal. Los hallazgos permiten reconstruir la dispersión de partes de Sandown por diferentes construcciones de la región y revelan que los restos de un edificio prácticamente perdido continúan formando parte del paisaje arquitectónico actual.
Para Moore, esa supervivencia material permite establecer una conexión tangible entre dos momentos muy alejados de la historia inglesa. Quien observa hoy la ampliación de Constable's Gate puede encontrarse ante mampostería que perteneció previamente a una fortaleza costera construida durante el reinado de Enrique VIII. El investigador considera que esta continuidad ofrece una forma directa de aproximarse a un patrimonio desaparecido y muestra cómo una construcción posterior puede conservar elementos procedentes de otra levantada siglos antes.
La investigación, respaldada por la Universidad de Kent y desarrollada con la colaboración de English Heritage, se enmarca además en un proyecto más amplio dedicado al patrimonio desaparecido. Moore es cofundador, junto con Manolo Guerci, de la Henrician Archaeological Research Foundation (HARF), una entidad benéfica registrada centrada en localizar y preservar vestigios arquitectónicos de la Edad Moderna, especialmente los correspondientes a construcciones desaparecidas por la erosión costera, el abandono o las demoliciones.
El caso de Sandown muestra así que la desaparición de una construcción histórica no implica necesariamente la pérdida de todos sus elementos. Aunque la fortaleza fue en gran medida demolida durante el siglo XIX, la investigación permite seguir el recorrido de parte de sus materiales hasta edificios posteriores del este de Kent.