Una misión arqueológica de las Universidades de Turín y Nápoles dirigida por Massimiliano Nuzzolo y Rosanna Pirelli ha realizado un descubrimiento excepcional para el estudio del antiguo Egipto. Hablamos de un templo hasta ahora desconocido y que está asociado al complejo solar del faraón Nyuserra, uno de los gobernantes más importantes del Imperio Antiguo, período conocido por la construcción de las primeras grandes pirámides.
Las excavaciones se realizaron en el yacimiento de Abu Ghurab, situado a unos quince kilómetros de El Cairo, y fue erigido durante la Quinta Dinastía (alrededor del 2494 a. C. - 2345 a. C.), cuyos faraones se dedicaron a la construcción de templos solares. A diferencia de otros templos egipcios, estos monumentos vinculados al cultos al dios Ra no estaban pensados para albergar una estatua de la deidad, sino para rendir culto al Sol.
El templo solar encontrado consta de dos partes que están conectadas por una calzada: un templo superior, excavado por los arqueólogos hace varios años, y el templo del valle, recién excavado, en el que el equipo comenzó a trabajar en 2024. Según informa el Ministerio de Asuntos Exteriores de Italia en una nota de prensa, las estructuras desenterradas hasta el momento indican un edificio de proporciones gigantescas: supera los 1000 metros cuadrados y representa aproximadamente la mitad de todo el santuario.
En una entrevista para Live Science, Nuzzolo explicó que el templo superior era el principal lugar de culto, pero que el templo del valle facilitaba el acceso. “Servía de embarcadero para las embarcaciones que se acercaban desde el Nilo o, más probablemente, desde uno de sus canales laterales. La forma más cómoda de llegar al superior era entrar en este y subir a la colina donde se encontraba”, detalló.
Todo lo que se ha encontrado
Se estima que el templo solar pudo alcanzar una altura de más de 5 metros y contaba con una entrada principal con columnas y una secundaria con un portal de cuarcita, el cual está perfectamente conservado. Además, se han encontrado otros detalles, como varias inscripciones jeroglíficas con el nombre del faraón Nyuserra y un calendario público con eventos religiosos tallados.
El equipo también encontró una escalera que subía al tejado del templo del valle, donde los antiguos egipcios probablemente subían para observar el cielo, y dos pequeñas piezas de madera que se utilizaban para jugar al senet, un antiguo juego de mesa ideado en el Antiguo Egipto.
No obstante, cabe mencionar que no estamos ante un descubrimiento completamente nuevo. El templo fue por primera vez descubierto a finales del siglo XIX por el arqueólogo y egiptólogo alemán Ludwig Borchardt, quien excavó parte de él pero no pudo terminar el trabajo debido al nivel freático, que entonces era extremadamente alto. Las condiciones ambientales actuales, con el cambio climático y el curso variable del Nilo, han permitido iniciar nuevas investigaciones arqueológicas en el terreno.
Templos solares durante la Dinastía V
La importancia de este descubrimiento reside principalmente en que el templo es uno de los dos únicos ejemplos de templos del valle de complejos solares conocidos del antiguo Egipto. A esto se suma el uso que se le dio en la época: la evidencia arqueológica encontrada en el sitio indica que el santuario fue utilizado como lugar de culto durante cien años.
Durante la V dinastía del Antiguo Egipto, se produjo un cambio religioso significativo que situó al dios Ra en el centro del sistema religioso y político. Aunque antes ya era una figura importante, estos faraones mandaron a edificar templos dedicados exclusivamente a esta deidad. Normalmente, estos edificios contaban con patios abiertos que permitían hacer un culto directo al Sol.