El pequeño cementerio de Estados Unidos que esconde una leyenda aterradora: aseguran que allí se encuentra una puerta al infierno
El episodio del desierto sitúa la tentación en un diálogo sobre poder y obediencia, dentro de los evangelios. Allí, Satanás aparece como el adversario que intenta apartar a Jesús de su misión mediante propuestas relacionadas con el hambre, la confianza y la autoridad. Su nombre procede de un término hebreo asociado al acusador o adversario, mientras que diablo deriva de una palabra griega vinculada a la calumnia.
No existe una biografía única de este personaje en todos los textos religiosos. En el libro de Job interviene como acusador, y la identificación de Lucifer con un ángel rebelde pertenece a una tradición interpretativa desarrollada posteriormente. Su supuesto pasado celestial y su relación con el infierno alimentaron numerosas tradiciones sobre lugares donde podría manifestarse ante los seres humanos.
Un artículo de 1974 difundió la leyenda de Stull
Entre esos lugares figura el cementerio de Stull, en Kansas, cuya fama diabólica se extendió durante la década de 1970. En 1974, Jain Penner, estudiante de la Universidad de Kansas, publicó un artículo titulado La leyenda del diablo acecha a un pequeño pueblo, que recogía historias sobrenaturales transmitidas entre generaciones.
La publicación presentaba el camposanto como escenario de apariciones de Satanás y contribuyó a popularizar la creencia de que allí existía una entrada al infierno. Los testimonios estudiantiles incluían experiencias atribuidas a fuerzas invisibles y pérdidas de memoria durante las visitas.
Aquellas historias atrajeron visitantes al cementerio, especialmente durante Halloween y el equinoccio de primavera, fechas vinculadas a las supuestas apariciones. La afluencia terminó causando problemas a los vecinos, que denunciaron daños en lápidas y celebraciones sobre las tumbas de sus familiares.
Durante Halloween de 1988 llegaron presuntamente cerca de 500 personas, lo que llevó al sheriff del condado de Douglas a desplegar agentes al año siguiente. Actualmente, una valla metálica protege el recinto, cuyo acceso nocturno está prohibido y donde las infracciones pueden castigarse con hasta seis meses de cárcel o multas de 1.000 dólares.
Una lápida alimentó historias sobre viajes al infierno
La vigilancia redujo las visitas, aunque la historia de Stull continuó circulando fuera del pequeño municipio de Kansas. Su influencia alcanzó incluso a la serie televisiva Supernatural, cuyos dos protagonistas proceden de Lawrence, una ciudad próxima al cementerio. La permanencia de estas historias también se explica por su transmisión durante décadas entre estudiantes y aficionados a los relatos sobrenaturales, que contribuyeron a mantener viva la leyenda del cementerio y a extenderla mucho más allá de Stull.
Entre las narraciones más conocidas aparece la de Oliver Bahnmaier, un niño de dos años fallecido accidentalmente en un terreno incendiado por su padre en Lecompton. Tras su entierro en Stull, surgió la creencia de que pisar su lápida podía transportar a alguien al infierno. Otros visitantes aseguraron haber experimentado vientos violentos, mientras dos jóvenes afirmaron que su coche había cambiado de posición durante una visita. También circularon historias sobre una bruja enterrada, un supuesto hijo de Satanás y apariciones del diablo junto a una iglesia abandonada.
La difusión de estos relatos recibió otro impulso en 1980, cuando el Kansas City Times publicó una historia sobre las apariciones del diablo durante Halloween. Aquella versión atribuía la presencia demoníaca al asesinato de un alcalde dentro de una construcción posteriormente transformada en iglesia, aunque la localidad nunca tuvo oficialmente ese cargo municipal. La escritora Lisa Hefner Heitz recopiló otras tradiciones, incluida la visita del diablo a una supuesta bruja enterrada.
La iglesia ocultaba una supuesta puerta al infierno
La antigua iglesia de piedra adquirió especial protagonismo porque algunas historias situaban en su sótano una entrada al infierno. Construida en 1867, quedó abandonada en 1922 tras levantarse otro templo, y durante décadas sufrió deterioro y actos vandálicos. Su demolición, realizada en marzo de 2002, provocó declaraciones contradictorias sobre quién había autorizado los trabajos.
Major Weiss, propietario de terrenos del cementerio, aseguró a The Lawrence Journal-World que desconocía la intervención, mientras el periódico informó posteriormente de una orden de demolición atribuida a un propietario tras una recomendación del sheriff. El templo más reciente sufrió un incendio en julio de 2022, que WIBW relacionó con una posible descarga eléctrica atmosférica.
La historia documentada desmintió el supuesto pasado de Skull
La historia de Stull comenzó mucho antes de que el cementerio adquiriera fama por sus supuestas apariciones demoníacas. En 1857, un grupo de colonos de ascendencia alemana procedentes de Pensilvania fundó una pequeña población en Kansas a la que llamó Deer Creek. Con el tiempo, el asentamiento pasó a conocerse como Stull, por el apellido de Sylvester Stull, responsable de la oficina de correos local. Aunque esta oficina cerró en 1903, el pueblo mantuvo el nombre que había adquirido.
Su desarrollo fue muy limitado. En 1912 contaba con apenas 31 habitantes y, según los registros históricos, su población nunca llegó a superar las 50 personas. La última escuela de la localidad cerró en 1962, un dato que refleja las reducidas dimensiones de esta comunidad rural.
Estos antecedentes permiten desmontar otra de las historias que circularon sobre el pueblo. Según una de las leyendas, la localidad se llamaba originalmente Skull, palabra inglesa que significa calavera, y sus habitantes decidieron cambiar el nombre por Stull para ocultar un supuesto pasado relacionado con la brujería.