La huella de Napoleón o, mejor dicho, la de una batalla contra sus tropas por parte de una localidad de la provincia de Cádiz, se puede conocer casi al detalle gracias a una ruta, conocida bajo el concepto de “Las sombras de la historia”. Dicho itinerario cultural se encuentra en Chiclana de la Frontera y está diseñado para rescatar del olvido tanto los sucesos como los protagonistas de la ocupación francesa y la célebre Batalla de la Barrosa que tuvo lugar en la mencionada localidad. Este recorrido utiliza treinta hitos geolocalizados para mostrar siluetas proyectadas sobre suelos y paredes que representan a personajes clave, tratando de hacer emerger todo aquello que ha podido llegar a ser borrado con el paso del tiempo.
La villa de Chiclana vivió una ocupación de treinta meses por parte de las tropas de Napoleón, un periodo que se extendió desde el 7 de febrero de 1810 hasta el 25 de agosto de 1812. Durante esta época, la localidad se convirtió en un enclave estratégico fundamental para mantener el cerco a la ciudad de Cádiz, lo que obligó a los ciudadanos a convivir con un campamento base francés y a sufrir constantes requisiciones de bienes y alimentos. El valor simbólico de esta ruta reside en su capacidad para restituir el olvido, transformando el espacio público en un museo vivo donde las “sombras” de militares, políticos y civiles vuelven a “habitar” las calles. A través de placas informativas y códigos QR, los visitantes pueden acceder a contenidos exclusivos que detallan el papel de cada figura en la Guerra de la Independencia y su vinculación con la Constitución de 1812.
Uno de los militares más destacados en el recorrido es el General Villatte, quien ostentaba el mayor rango en la villa y cuya sombra se proyecta hoy en la Plaza Mayor. Aunque Villatte cumplía las órdenes del mando imperial, los registros históricos señalan que intentó aliviar las cargas impositivas de los vecinos y mantuvo un trato respetuoso con personalidades locales de gran carácter. Entre esas personalidades resalta la figura de Frasquita Larrea, escritora y patriota recordada en la calle Huerta Chica por su firme temperamento y sus ideas proto-feministas. Gracias a su correspondencia personal, hoy poseemos un testimonio directo y desgarrador sobre la destrucción de barrios enteros y la situación de ruina que asoló a Chiclana durante el asedio napoleónico.
La resistencia espiritual y el compromiso civil de la época están representados por el Magistral Cabrera, un capellán que asistió a los soldados en el Cádiz sitiado y protegió el cuerpo de su amigo, el general Solano. Su sombra, ubicada estratégicamente junto a la iglesia de San Sebastián, rinde homenaje a su labor humanitaria y a su papel como uno de los personajes más apasionantes de la historia local. El itinerario también permite conocer al farmacéutico francés Antoine Laurent Apollinaire Fée, un naturalista de espíritu pacifista que se vio inmerso en la guerra como cirujano de las tropas imperiales. Fée, quien dejó constancia de su amor por la villa en sus escritos, mantuvo una relación cordial con su anfitrión, el alcalde Ambrosio Muñoz, demostrando que la humanidad podía florecer por encima de las barreras ideológicas de la contienda.
La huella de la alta política francesa se encuentra en la sombra de José I Bonaparte, el único rey de España que visitó Chiclana de manera oficial. El monarca se hospedó una noche en la llamada Casa Grande de Alejandro Risso, un palacete que funcionaba como hospicio para jóvenes sin hogar y ancianos desvalidos, reflejando las contradicciones de una ciudad ocupada por la élite militar. El momento culminante de este periodo histórico fue la Batalla de La Barrosa, librada el 5 de marzo de 1811 en la Loma del Puerco, donde se enfrentaron las tropas anglo-españolas contra el ejército francés. Aunque los aliados lograron una victoria sangrienta en el campo de batalla, la ocupación de la villa continuó debido a la reorganización de los franceses, prolongando el sufrimiento de los chiclaneros.
El “Barrosa Day”
En el marco de esta batalla destaca la hazaña del Sargento Patrick Masterson, quien consiguió capturar la primera águila imperial napoleónica que cayó en manos del ejército británico durante la guerra. Este episodio épico, ocurrido tras una lucha encarnizada cuerpo a cuerpo, es todavía hoy un motivo de orgullo en la historiografía militar británica y se celebra anualmente bajo el nombre de “Barrosa Day”. La ruta dedica un espacio especial al pueblo de Chiclana, cuya sombra frente a la iglesia de Jesús Nazareno representa a los ciudadanos anónimos que sufrieron los rigores de la ocupación. Este hito es un homenaje a las mujeres y niños que soportaron treinta meses de hambre, robos y contribuciones especiales, perdiendo en muchos casos sus escasos caudales o incluso sus vidas.
En definitiva, se trata de una ruta en la que un agradecido y curioso visitante deberá pasarse hasta treinta veces para leer, interpretar e intuir treinta hitos y siluetas proyectadas que forman parte de un mismo puzle, un trozo de la historia de Andalucía. Para los impulsores de la ruta, recorrer las “Sombras de la historia” es una manera de consolidar a Chiclana como símbolo de paz y reconciliación a través de la memoria. Al caminar entre estos treinta hitos, el visitante no solo descubre el pasado bélico de la región, sino que participa en un acto de justicia histórica que devuelve la identidad a aquellas personas que tanto protagonismo tuvieron en uno de los momentos más álgidos de la época.