San Francisco presenció una de las fugas más impactantes de Houdini: solamente necesitó 57 segundos para escapar de cadenas bajo el agua

La superficie recuperó una calma engañosa mientras el público buscaba alguna señal que revelase qué estaba ocurriendo bajo el agua en aquellos segundos. Harry Houdini había desaparecido con las manos sujetas dentro de una caja que descendió hasta perderse de vista. Las miradas quedaron clavadas en el punto de caída mientras cada burbuja parecía prometer una salida que todavía no llegaba.

Bajo aquella calma aparente, el escapista peleaba a ciegas con los cierres de la caja mientras el aire se le iba agotando. Desde fuera nadie sabía si todo formaba parte del número o si algo estaba fallando de verdad, y cada segundo hacía crecer la tensión. Cuando Houdini volvió por fin a la superficie, el alivio tardó unos instantes en llegar porque durante todo ese tiempo la caja había ocultado el peligro.

San Francisco convirtió una inmersión en un gran espectáculo

La inmersión que consolidó esa reputación tuvo lugar el 26 de agosto de 1907 en el muelle de Washington Street de San Francisco, donde miles de personas acudieron a contemplar una fuga submarina ideada para promocionar sus actuaciones en el Orpheum.

Desde History Daily, el pódcast producido por Noiser y Airship con Lindsay Graham, sitúan allí el momento en que Houdini convirtió la rivalidad profesional en una prueba pública de supervivencia.

El desafío respondía a la presión creada por George W. Brindamour, escapista que actuaba en el cercano teatro Princess y se anunciaba como el Rey de todos los Reyes de las Esposas. Houdini quería apartarse de los imitadores mediante un riesgo difícil de copiar, por lo que aceptó caer a la bahía con esposas, grilletes y cadenas que unían ambas sujeciones. El agua estaba a unos 16 grados y un fallo habría terminado en ahogamiento.

El peso del metal lo llevó hacia el fondo nada más entrar de cabeza, donde comenzó a hundirse en un lodo pegajoso que podía impedir la apertura de sus ataduras. Houdini mantuvo el control, liberó manos y pies en menos de un minuto y retrasó el ascenso para soltar una línea de burbujas que aumentara la tensión.

Reapareció 57 segundos después y mostró las extremidades libres mientras el público celebraba una fuga que había convertido el fondo de la bahía en parte del espectáculo.

Martin Beck cambió el rumbo de la carrera de Houdini

Aquella exhibición tuvo un antecedente decisivo en 1899, cuando Martin Beck, empresario teatral vinculado al circuito Orpheum, observó una actuación suya en St. Paul. Beck quedó decepcionado por los trucos de cartas y por Metamorfosis, aunque cambió de opinión cuando Houdini escapó en menos de un minuto de unas esposas llevadas por él. Durante una cena posterior le aconsejó concentrarse en las fugas, una decisión que abrió actuaciones regulares, críticas favorables y el apodo de Rey de las Esposas.

La progresión hacia retos acuáticos dio lugar en 1908 a la fuga de la lechera, donde Houdini entraba esposado en un recipiente metálico lleno de agua que parecía cerrado desde fuera. El mecanismo permitía empujar la tapa desde dentro y volver a colocarla antes de mostrar el recipiente cerrado, aunque el cartel advertía de una posible muerte por ahogamiento. Houdini calificó aquella creación como “la mejor fuga que he inventado”, una valoración ligada al efecto sobre el público.

Cuatro años después presentó la Celda de Tortura de Agua China, fabricada en Inglaterra por más de 10.000 dólares y con capacidad para unos 946 litros. Sus pies quedaban fijados en cepos, el cuerpo era izado en posición invertida y después descendía dentro de un depósito con frontal de vidrio. La primera función pública se celebró el 21 de septiembre de 1912 en el Circus Busch de Berlín, donde un ayudante permanecía preparado con un hacha por si debía romper el cristal.

Los ensayos no evitaron los accidentes más peligrosos

Los accidentes sufridos durante aquellas pruebas demostraron que la preparación reducía el peligro sin conseguir eliminar todas las posibilidades de un fallo grave. En una fuga dentro de una caja lanzada a un lago, el recipiente cayó con el panel de salida contra el barro y Houdini tuvo que forzarlo mediante lo que describió como “los esfuerzos más desesperados”.

Bess Houdini, esposa y asistente del escapista, recordó que solo una vez tuvo que utilizar la señal de emergencia durante la Celda de Tortura, mientras que en 1926 él sufrió una fractura de tobillo.

El episodio más grave ocurrió en 1915 cerca de Santa Ana, California, cuando Houdini fue enterrado sin ataúd dentro de un hoyo de casi dos metros. La tierra lo agotó durante el ascenso y perdió el conocimiento justo después de sacar una mano, por lo que sus ayudantes tuvieron que extraerlo. En su diario escribió que la prueba era “muy peligrosa” y añadió que “el peso de la tierra me está matando”, dos citas que explican por qué jamás repitió aquel formato concreto.

Su búsqueda del límite continuó en 1926 con una nueva versión Enterrado vivo, una prueba ensayada en la piscina del Hotel Shelton de Nueva York bajo la vigilancia del doctor W. J. McConnell. Houdini permaneció 91 minutos dentro de un ataúd sellado y sumergido, tras lo cual presentó el pulso disparado y destellos amarillos en la visión. Su único objetivo era sobre pasar el récord de un mago rival llamado Rahman Bey

Jim Steinmeyer, historiador de la magia y mago, señaló que Houdini tomaba todas las precauciones profesionales posibles, aunque admitió que hubo “ocasiones excepcionales en las que el peligro se acercó demasiado”.

Houdini murió el 31 de octubre de 1926 después de continuar actuando pese al dolor abdominal y a una fiebre de 40 grados provocados por una apendicitis que terminó en rotura. La caja hundida, la celda invertida y el ataúd sumergido respondieron a una estrategia basada en ocultar el trabajo técnico mientras el público veía agua quieta, burbujas dispersas y una espera cuyo desenlace permanecía cerrado hasta su regreso.