Stranger Things se queda corto: este es el Récord Guinness a la partida de D&D más larga de la historia

Durante años, series como Stranger Things han ayudado a popularizar el rol de mesa y a convertir Dragones y Mazmorras en un icono cultural reconocible incluso para quien nunca ha tirado un dado de veinte caras. Pero la realidad, como suele pasar, ha terminado superando con creces a la ficción. Y no por poco.

La partida más larga de Dungeons & Dragons de la historia lleva jugándose desde 1982 y sigue activa en pleno 2026. No es una exageración ni una leyenda urbana: está reconocida oficialmente por Guinness World Records y ha convertido a su creador en una figura casi mítica dentro del universo del rol.

El origen del Récord Guinness: una campaña que nunca terminó

Todo empezó el 25 de abril de 1982 en Canadá. Aquel día, Robert A. Wardhaugh inició lo que parecía una campaña más de Dragones y Mazmorras con un pequeño grupo de amigos. Cuatro décadas después, aquella mesa sigue viva. La diferencia es que ya no se habla de una simple partida, sino del Récord Guinness a la partida más larga jamás registrada en un juego de mesa.

La campaña, conocida entre sus participantes simplemente como “el juego”, apenas se ha interrumpido durante más de unas pocas semanas en todos estos años. En abril de 2025, Guinness certificó oficialmente el hito, reconociendo que la partida seguía en activo tras más de 43 años de sesiones regulares.

Que una historia de Dungeons & Dragons haya durado tanto tiempo dice mucho no solo del juego, sino de la constancia y la implicación de quienes se han sentado a esa mesa.

Un universo propio dentro de Dragones y Mazmorras

A lo largo de estas décadas, más de cincuenta jugadores distintos han participado en la campaña. Han pasado por ella más de quinientos personajes, muchos de los cuales han muerto, han sido sustituidos o incluso han dado paso a descendientes dentro del propio mundo ficticio del juego. La noción de tiempo no es solo real, también es narrativa.

Robert A. Wardhaugh, que en su vida profesional es profesor de Historia en la Western University de Ontario, ha llevado el concepto de worldbuilding a un nivel difícil de igualar. Ha creado más de 30.000 miniaturas, escenarios detallados y una trama que mezcla historia, mitología y fantasía con una ambición poco común incluso para Dragones y Mazmorras.

La campaña se desarrolla en una versión fantástica de la Tierra, donde los jugadores pueden encarnar personajes procedentes de civilizaciones reales anteriores a la pólvora, como romanos, persas, fenicios o celtas. Además, el universo se ha ido ampliando con la inclusión de mundos tan reconocibles como la Tierra Media de J. R. R. Tolkien siglos después del Anillo Único, o Hyboria, el mundo de Conan el Bárbaro, varios siglos tras la muerte del personaje.

La partida más larga como ritual generacional

Para quienes participan en ella, esta partida más larga no es un simple entretenimiento semanal. Con el paso de los años se ha convertido en un ritual. Jugadores originales han visto cómo sus hijos se incorporaban a la mesa, manteniendo viva una tradición que combina narrativa compartida, estrategia, amistad y, inevitablemente, alguna traición puntual digna de cualquier gran campaña de Dungeons & Dragons.

Aquí es donde la comparación con la cultura popular se queda corta. Ni Stranger Things ni ninguna otra ficción ha logrado retratar del todo lo que supone sostener una historia colectiva durante más de cuarenta años sin perder el interés ni la coherencia.

Un Récord Guinness sin final a la vista

Lo más llamativo es que no hay un desenlace previsto. Robert A. Wardhaugh no contempla cerrar la campaña mientras siga habiendo jugadores con ganas de sentarse a la mesa y nuevas historias que contar. El Récord Guinness no es una meta, sino una consecuencia natural de una forma de entender el rol.

En una época marcada por el consumo rápido y las experiencias fugaces, esta partida más larga de Dragones y Mazmorras funciona casi como una anomalía cultural. Una demostración de que algunas historias no necesitan final, solo continuidad. Y que, a veces, tirar dados durante 43 años puede ser la aventura más épica de todas.