Tiburones, peces e invertebrados: casi 500 animales fueron rescatados del tráfico ilegal y ahora viven en este acuario

Un camión cargado con más de 2.000 animales confiscados por las autoridades desencadenó este verano un operativo de emergencia en el Acuario del Pacífico, uno de los más grandes del mundo, ubicado en California. El centro recibió casi 500 ejemplares procedentes de una de las mayores incautaciones de vida silvestre registradas en esta zona de Estados Unidos.

La alerta llegó a través de la Red de Confiscación de Vida Silvestre de la Asociación de Zoológicos y Acuarios (AZA), de la que el acuario forma parte, que informó de que el cargamento incluía tanto peces como invertebrados acuáticos, reptiles y anfibios, los cuales derivados a otras instituciones especializadas.

Los 500 animales que fueron a parar al acuario llegaron al centro y, esa primera noche, el personal trabajó para estabilizarlos. “Supervisamos muy de cerca a todos los animales que llegan en áreas de cuarentena donde podemos brindarles atención inmediata y prevenir cualquier posible propagación de enfermedades, especialmente en una situación urgente como esta”, explicó Alyssa Tillman, curadora asistente de peces e invertebrados.

Peces en peligro de extinción

Algunas de las especies que fueron rescatadas en esta operación y llevadas al acuario de California para recibir cuidados forman parte de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), que que clasifica el estado de conservación de miles de especies en todo el mundo según su riesgo de extinción.

Entre ellas está el tiburón bambú de bandas marrones, catalogado como casi amenazado, y el pez cardenal de Banggai, que figura como especie en peligro de extinción. Al centro marino también llegaron varios ejemplares de pez payaso ocellaris, una de las especies más demandadas en el comercio de mascotas y, por tanto, uno de los principales objetivos del tráfico ilegal.

La mayoría de estos animales no podrá regresar nunca a su hábitat natural. En muchos casos las autoridades no logran determinar con precisión de dónde fueron extraídos, y en otros los propios ejemplares ya no están en condiciones de sobrevivir en libertad tras haber pasado por el circuito del tráfico y el cautiverio.

El tráfico de fauna silvestre se ha convertido en uno de los negocios ilegales que más está creciendo en los últimos años, impulsado en buena medida por el comercio a través de internet, con compradores y vendedores repartidos por todo el mundo. “El tráfico de animales altera los ecosistemas nacionales y mundiales y pone a los animales en peligro de extinción”, declaró Jeff Flocken, presidente y director ejecutivo del Acuario del Pacífico tras darse a conocer la noticia.