Una torre fortificada revela cómo se defendía Klounioq, la ciudad celtíbera descubierta en Burgos
Las excavaciones arqueológicas en el yacimiento de Klounioq, en Burgos, continúan sacando a la luz nuevos detalles sobre esta antigua ciudad celtíbera y, especialmente, sobre la manera en la que sus habitantes se protegían de posibles ataques. La última campaña ha definido una torre fortificada situada junto a la puerta Este del recinto amurallado, una estructura que formaba parte del sistema defensivo de una ciudad que llegó a sufrir importantes asedios.
El yacimiento se encuentra en los cerros de Los Castrillos, entre los municipios burgaleses de Quintanarraya e Hinojar del Rey, frente a la posterior ciudad romana de Clunia, ubicada en Peñalba de Castro, al otro lado del río Arandilla. Klounioq estuvo ocupada entre los siglos IV y I a. C. y ocupó unas 82 hectáreas.
El equipo dirigido por el arqueólogo Luis Valdés ha centrado parte de los trabajos en ampliar los descubrimientos realizados durante la campaña anterior. Entonces, las prospecciones con georradar permitieron detectar construcciones relacionadas con la muralla y las defensas de la ciudad, además de una zona artesanal en la que se habría trabajado el metal.
No se habían encontrado estructuras similares
Uno de los principales resultados de esta campaña ha sido precisamente poder definir mejor la torre localizada junto a la puerta Este de Klounioq. La construcción tiene unas dimensiones aproximadas de cinco por cinco metros y el hecho de estar situada junto a la entrada ofrece nuevas pistas sobre cómo estaba organizada la protección de la ciudad.
Valdés explica que esta combinación de elementos defensivos les da “esperanzas para el futuro”, ya que, según señala, los investigadores no tienen constancia de una estructura similar en otros yacimientos de estas características en Castilla y León. Los próximos trabajos permitirán seguir estudiando tanto la torre como su relación con la muralla y el resto del sistema defensivo.
La importancia de estas construcciones se entiende mejor al estudiar la historia de Klounioq. La ciudad arévaca se encontraba en una zona fronteriza con el mundo vacceo y sufrió dos importantes asedios durante el siglo I a. C., protagonizados por los romanos y los propios vacceos. Estos episodios están en escritos romanos y ahora la arqueología empieza a encontrar evidencias materiales que podrían estar relacionadas con ellos.
Además de las fortificaciones, los investigadores han localizado proyectiles de piedra y hierro, elementos que ayudan a profundizar en los conflictos que atravesó el asentamiento. El objetivo de las excavaciones es reconstruir progresivamente estos acontecimientos y conocer mejor el papel que desempeñó una ciudad de dimensiones considerables antes de la consolidación del dominio romano.
El precedente de la Clunia romana
La campaña también ha continuado investigando una zona vinculada al trabajo metalúrgico. Allí se han recogido escorias de hierro y algunas pequeñas “perlas” de bronce. Estos materiales plantean la posibilidad de que en Klounioq no solo existiera actividad relacionada con la forja del hierro, sino que sus habitantes también trabajaran el bronce.
Una de las grandes incógnitas continúa siendo por qué la ciudad celtíbera terminó abandonándose y por qué, aproximadamente un siglo después, surgió la Clunia romana en un emplazamiento cercano pero diferente. Valdés insiste en que la posterior ciudad romana, ocupada entre los siglos I y VII d. C., no puede comprenderse plenamente sin estudiar primero Klounioq.
Los últimos descubrimientos pueden contribuir a reconstruir esa transición. Como cierre de la campaña se ha inaugurado en Quintanarraya la exposición ‘Klounioq 2026, la ciudad celtíbera’, que reúne paneles explicativos y una selección de las piezas recuperadas durante las excavaciones para acercar al público la historia de este importante enclave arqueológico.