Crece la preocupación por unos drones submarinos capaces de amenazar los cables que proporcionan Internet

La autonomía prolongada dificulta detectar vehículos bajo el agua

Héctor Farrés

0

Una caída en un gran punto costero de conexión podría dejar a bancos, servicios de emergencia y redes gubernamentales sin comunicaciones esenciales durante un periodo prolongado, porque buena parte del tráfico submarino termina concentrándose en unos pocos enclaves.

Marsella ilustra bien ese riesgo al actuar como una de las principales puertas europeas de internet y recibir cables internacionales como 2Africa, que recorre unos 45.000 kilómetros entre Europa, África y Oriente Próximo mediante estaciones situadas en puertos costeros. Tanta infraestructura reunida en pocos puntos convierte una avería o un ataque localizado en un problema capaz de extenderse por varios continentes.

Los drones baratos elevan la amenaza sobre las conexiones submarinas

Investigadores vinculados al Ejército Popular de Liberación de China advierten de que los drones submarinos de bajo coste pueden aumentar la amenaza contra los cables de fibra óptica que transportan la mayor parte del tráfico internacional de internet, según publicó Interesting Engineering.

El estudio, revisado por pares, plantea que vehículos submarinos no tripulados cada vez más asequibles pueden localizar, inspeccionar y cortar estas líneas en zonas oceánicas difíciles de vigilar. Los autores descartan, al mismo tiempo, una situación de peligro inmediato para toda la red mundial.

La infraestructura submarina transporta alrededor del 99% de los datos internacionales, desde comunicaciones en línea hasta transacciones financieras y servicios en la nube, de modo que cualquier ataque coordinado afectaría a actividades que dependen del tránsito entre países. La existencia de más de 600 cables operativos y previstos permite desviar tráfico cuando uno resulta dañado, y los expertos citados consideran que una interrupción de gran escala exigiría atacar varios tendidos. Un golpe contra unos pocos cruces críticos, sin embargo, podría aislar países enteros de la red global.

La inteligencia artificial permite patrullas submarinas durante semanas

Li Wei, autor principal del análisis y miembro de la Universidad de Defensa Nacional de China, señala junto a su equipo varias capacidades que amplían el alcance de estos vehículos bajo el agua. Los sistemas de navegación con inteligencia artificial pueden mantener patrullas preprogramadas durante semanas sin intervención humana, mientras los operadores también pueden desplegar numerosos aparatos pequeños y baratos para localizar trayectorias de cables o actuar en varios puntos. La coordinación con buques de superficie y aeronaves permite crear redes de vigilancia que cubren amplias zonas oceánicas.

Los sistemas tradicionales de defensa marítima rastrean embarcaciones sumergidas mediante señales acústicas y comunicaciones por radio, pero los vehículos autónomos pueden operar sin cables activos ni enlaces continuos con la superficie. Esa autonomía les permite bajar a mayor profundidad y permanecer sumergidos durante meses, una capacidad que complica su detección y amplía el tiempo disponible para acercarse a infraestructuras instaladas sobre el lecho marino.

Por si fuera poco, al prescindir de tripulaciones humanas a bordo, estos aparatos pueden permanecer sumergidos durante más tiempo porque no necesitan oxígeno, alimentos ni condiciones adecuadas para alojar personas.

Las reparaciones pueden prolongar las interrupciones durante meses

Las reparaciones añaden una dificultad propia porque los buques destinados a estas operaciones deben localizar la rotura, izar el cable hasta la superficie y empalmar a mano las fibras dañadas en condiciones que pueden complicarse por la profundidad y el estado del mar. Interesting Engineering señala que esos trabajos pueden prolongarse durante semanas o meses, mientras gobiernos y operadores invierten en sensores acústicos, drones autónomos de patrulla y blindajes reforzados para los tendidos.

Ante la problemática de supervisar zonas tan extensas, Australia, Reino Unido y Estados Unidos ya financian dentro de AUKUS flotas de drones destinadas a patrullar y proteger cables submarinos frente a posibles ataques. El equipo chino considera estos proyectos occidentales parte de una red de vigilancia de aguas profundas orientada a asegurar una posición militar dominante en aguas internacionales.

La expansión de esas inversiones sitúa el lecho oceánico dentro de la competencia estratégica entre países y convierte la protección de los cables en una cuestión ligada tanto a la seguridad como a la estabilidad económica mundial.

Etiquetas
stats