La carrera contra los mosquitos suma un nuevo rival: un dron japonés que los localiza y los elimina en el aire

A este dron todavía le queda mucho camino que recorrer según sus creadores

Héctor Farrés

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Una polilla derribada en pleno vuelo ha dado a Tornyol la primera prueba pública de que su microdron puede localizar un insecto, calcular una trayectoria de intercepción y alcanzarlo con las hélices. La empresa estadounidense, respaldada por Y Combinator, desarrolla un aparato autónomo de 40 gramos pensado para perseguir mosquitos y reducir el coste de su control, aunque la demostración todavía quedó lejos del objetivo final.

Alex Toussaint, cofundador de Tornyol y responsable de trabajos previos con sonar de matriz en fase, plantea que el mayor reto está en encontrar un blanco diminuto que cambia de dirección con rapidez. Un piloto tendría dificultades para seguir un mosquito en una pantalla, por lo que la empresa apuesta por ultrasonidos capaces de localizar el movimiento sin depender de una imagen convencional.

El ensayo del 14 de julio dejó pendiente al mosquito

El sistema proyectado reúne 380 micrófonos pequeños, un emisor ultrasónico de 40 kilohercios y un procesador FPGA que transforma los ecos recibidos en una representación tridimensional del entorno. Tornyol asegura que esta arquitectura puede detectar desplazamientos de 0,1 milímetros y seguir objetivos situados hasta ocho metros, una capacidad destinada a guiar al dron hacia insectos en vuelo.

Las alas aportan otra parte de la identificación porque sus movimientos alteran de forma distinta el ultrasonido que regresa hacia los sensores. Ese patrón recibe el nombre de firma micro-Doppler y, según la empresa, podría servir para distinguir mosquitos de abejas o polillas, además de identificar especies y sexo antes de ordenar una intercepción.

La demostración publicada por Toussaint el 14 de julio mostró al prototipo persiguiendo automáticamente una polilla dentro de una zona de pruebas hasta golpearla con las hélices. El cofundador presentó el ensayo como el primer derribo aire-aire de la empresa y lo vinculó con su objetivo de erradicar mosquitos. La elección de una polilla deja pendiente la prueba que define el proyecto, ya que Tornyol todavía no ha mostrado públicamente una persecución autónoma de un mosquito.

El grado de autonomía también mantiene una importante distancia entre la demostración y la máquina que la empresa quiere llevar al mercado. La prueba utilizó una estación LeSonar2, un sistema de captura de movimiento que seguía luces infrarrojas instaladas en el dron y una pelota de ping-pong empleada para representar el objetivo. Los datos del sonar se procesaron en un ordenador, que enviaba después las órdenes de movimiento al microdron, mientras Toussaint señaló que ese trabajo debía trasladarse a hardware integrado.

Tornyol, fundada por los ingenieros Alex Toussaint y Clovis Piedallu, afirma en su perfil de Y Combinator que los microdrones baratos podrían reducir hasta 100 veces el coste del control de mosquitos. La empresa calcula que diez aparatos podrían despejar de mosquitos un kilómetro cuadrado y plantea desplegar enjambres en zonas urbanas, aunque esa estimación todavía no se ha probado fuera de un entorno controlado diseñado por la startup.

Las operaciones prolongadas decidirán la utilidad sanitaria del proyecto

La propuesta intenta ampliar una larga sucesión de medidas contra los mosquitos que incluye drenajes de agua estancada, insecticidas, trampas, redes tratadas y ejemplares estériles incapaces de reproducirse. Estos insectos continúan transmitiendo enfermedades que causan cientos de miles de muertes cada año, mientras Tornyol cita la malaria y el dengue entre las amenazas que pretende combatir mediante sus aparatos.

Los límites actuales abarcan cuestiones que la demostración todavía no resuelve, desde la capacidad para distinguir un mosquito entre otros insectos hasta la duración de vuelo necesaria para cubrir superficies amplias.

También queda por comprobar si los aparatos pueden operar noche tras noche sin intervención continua, evitar paredes y obstáculos con seguridad y mantener el precio anunciado cuando todos los componentes pasen al propio dron.

La miniaturización de micrófonos empleados en teléfonos, componentes ultrasónicos relacionados con sensores de aparcamiento y procesadores modernos ha permitido reunir varias tecnologías en un cuadricóptero de tamaño reducido capaz de perseguir un blanco vivo.

El ensayo con la polilla demuestra que esa persecución puede ejecutarse bajo condiciones preparadas, pero la utilidad sanitaria dependerá de que Tornyol traslade esa capacidad a mosquitos reales, espacios abiertos y operaciones prolongadas.

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