¿Cómo desapareció uno de los mayores caudillos vikingos? Algunas fuentes cuestionan la versión más conocida del final de Olaf Tryggvason
La muerte de Olaf Tryggvason tiene un problema bastante elemental para una historia repetida durante más de mil años, porque ni siquiera existe acuerdo sobre el lugar exacto donde desapareció. Don Hollway, autor e historiador de Hammer of the Gods: King Olaf's Viking Conquest, señala en HistoryExtra que identificar Svolder fue una de las primeras dificultades de su investigación.
Las propuestas sitúan la batalla en distintos puntos del Báltico y también cerca de la costa alemana, una diferencia geográfica que altera bastante las posibilidades de supervivencia. Los drakkars tenían poco calado y podían navegar por aguas someras, de modo que un hombre caído por la borda podía alcanzar el fondo con los pies y sacar la cabeza para respirar.
La ausencia del cadáver mantiene abierta otra posibilidad
Tryggvason desapareció hacia el año 1000 durante la batalla naval de Svolder, donde la tradición medieval terminó fijando su muerte como un ahogamiento después de abandonar su barco. HistoryExtra señala que esa explicación continúa siendo la aceptada por la mayoría de los historiadores, aunque la ausencia de un cuerpo y las variantes conservadas durante siglos han impedido cerrar por completo el episodio. Hollway considera posible otra salida a partir de las condiciones marítimas que investigó.
Los rumores sobre un Olaf superviviente llevaron al rey bastante lejos del campo de batalla y alimentaron destinos que cambiaban según el relato medieval que los transmitía. Algunas versiones indicaban que había alcanzado una isla cercana o que una embarcación amiga lo había recogido después de resultar herido.
Otras trasladaron su historia hacia el este y acabaron situándolo años después como peregrino o monje en Tierra Santa, Roma o distintos monasterios. Esa tradición convertía su desaparición militar en un retiro religioso, incluso asociado en relatos tardíos con una posible penitencia por la violencia ejercida durante su cristianización de Noruega.
La derrota llevó al monarca a arrojarse al agua
La trampa que dejó a Olaf aislado comenzó mientras regresaba desde Wendland, después de que numerosos seguidores hubieran adelantado su vuelta por la proximidad de la cosecha. Su flota se fue estirando durante el viaje hasta dejar al rey cerca de la retaguardia con alrededor de 11 barcos. Según Hollway en HistoryExtra, las fuerzas enemigas permanecían ocultas tras una isla mientras las primeras naves noruegas pasaban de largo. Cuando apareció el grupo de Olaf, la coalición formada por daneses, suecos y adversarios noruegos salió al ataque y los barcos que marchaban por delante estaban ya demasiado lejos para intervenir.
La tradición que acabó imponiéndose describe a Olaf abandonando la Serpiente Larga cuando la derrota había dejado su posición prácticamente perdida frente a sus enemigos. Crónicas y sagas posteriores, entre ellas las asociadas a Snorri Sturluson, presentan al rey lanzándose al mar vestido con su cota de malla para evitar la captura. Hollway resume en HistoryExtra la interpretación que dominó desde entonces alrededor de una sola idea: “Todo el mundo piensa que saltó por la borda y se ahogó porque llevaba la armadura completa.”
La posibilidad de que sobreviviera encontró terreno fértil porque ninguna fuente contemporánea registra de manera segura una fuga y, al mismo tiempo, la desaparición favorecía relatos difíciles de verificar. La poesía escáldica vinculada a su época conservó rumores sobre una huida, mientras las sagas redactadas bastante después ampliaron una biografía que ya acumulaba viajes, guerras, exilio y ascenso al trono. HistoryExtra relaciona estas historias con el motivo folclórico del rey en la montaña, aplicado a gobernantes perdidos que permanecen ocultos y cuyo regreso continúa formando parte de la tradición.
Los rivales repartieron Noruega tras la caída de Olaf
La Serpiente Larga terminó siendo el último reducto de Olaf después de que las naves enemigas capturaran sucesivamente los barcos noruegos que todavía permanecían a su lado. Los relatos posteriores situaron al rey combatiendo sobre la cubierta hasta que su nave cayó y él desapareció en el agua, sin que volviera a ser visto en Noruega.
Tras su caída, el reino fue repartido entre gobernantes rivales y parte del país regresó temporalmente a prácticas paganas, aunque el proceso de cristianización iniciado bajo su reinado continuó avanzando durante las décadas posteriores.
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