El Gobierno advierte del riesgo de limitar el nuevo medidor de audiencias digitales solo al volumen y no al impacto

elDiario.es

12 de junio de 2026 15:05 h

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Equiparar los visionados de una publicación de redes sociales con los lectores de un medio de comunicación es dejarse llevar por la “falacia del volumen”. Así lo advierte el Gobierno en una carta enviada a los editores españoles, que están en medio de la negociación para establecer las normas del nuevo medidor de audiencias digitales, clave en el reparto publicitario. “El verdadero desafío” del proceso, destaca el Ejecutivo, es definir “la diferencia entre medir audiencias y medir el impacto real de la comunicación”.

La misiva está firmada por José Manuel Nevado, director del Departamento de Comunicación Institucional de Presidencia del Gobierno, encargado de la publicidad institucional. Con ella se hace suya la queja de CLABE, la patronal de los editores de medios de comunicación digitales, que considera que equiparar las audiencias en medios propios —como páginas web, aplicaciones oficiales o boletines— con el consumo en plataformas externas sería perjudicial para todo el sector, al “premiar contenidos emocionales, agresivos o polarizadores”.

En este debate por el nuevo concurso sobre el medidor de audiencias tienen mucho peso las grandes televisiones y radios. Estas consideran beneficioso que el consumo de redes sociales se mida como si fuera tráfico web tradicional, lo que permitiría que un usuario que ve algunos segundos de uno de sus clips mientras hace scroll se contabilice de la misma forma que un lector que emplea varios minutos en leer una noticia en medios escritos.

La agregación indiferenciada de datos cualitativamente distintos no genera información; genera ruido estadístico que impide tomar decisiones racionales sobre la asignación de recursos

“El volumen de audiencia es una condición necesaria, pero radicalmente insuficiente para la eficacia comunicativa. Sin audiencia no hay comunicación, pero la audiencia por sí sola no garantiza ni comprensión, ni cambio de actitud, ni acción”, dice el responsable de la publicidad institucional del ejecutivo: “La agregación indiferenciada de datos cualitativamente distintos no genera información; genera ruido estadístico que impide tomar decisiones racionales sobre la asignación de recursos”.

Nevado apunta además que meter el tráfico de las redes sociales en la ecuación implicaría depender de los sistemas internos de las redes sociales, “fragmentados, fugaces y fuertemente dependientes de algoritmos volátiles”. La medición actual, que lleva a cabo la empresa GfK DAM, arrancó en 2022 y terminaba originalmente en diciembre de 2025, pero ha sido prorrogado para cubrir todo el año 2026 a la espera de lograr el consenso para las normas de la nueva medición.