Entre la destrucción en Gaza, las hermanas Mousa encuentran la manera de transformar escombros en ladrillos
Cuando su hogar quedó reducido a escombros en Gaza, las hermanas Tala y Farah Mousa tuvieron una idea para tratar de sobreponerse a tanta destrucción. Pensaron en utilizar los restos para reconstruirlo. Ambas desarrollaron un método sencillo para reciclar los escombros de los edificios destruidos y convertirlos en ladrillos para la reconstrucción.
En la Franja, aprovechar los materiales es esencial, porque desde octubre de 2023, Israel ha restringido severamente la entrada de maquinaria pesada necesaria para retirar los escombros, incluso durante el periodo de alto el fuego. También ha prohibido por completo la importación de materiales de reconstrucción como cemento, grava y otros suministros esenciales para la construcción.
Con su educación interrumpida por los ataques israelíes, las jóvenes, de 17 y 15 años, dedicaron el tiempo que pasaron desplazadas a desarrollar y poner a prueba esta idea. “La idea surgió cuando bombardearon nuestra casa. No fue solo nuestro hogar, sino todo nuestro barrio y toda la franja de Gaza. La destrucción se había convertido en parte de nuestro paisaje cotidiano», contó Tala Mousa, de 17 años. ”Cada vez que veíamos la devastación y caminábamos por las calles destruidas, mi hermana y yo nos decíamos: ‘Esta no puede ser nuestra realidad. No nos acostumbraremos a ver destrucción ni permitiremos que se convierta en una parte normal de nuestra vida diaria’“.
Las hermanas, desplazadas de la zona de Al-Zahra, en la ciudad de Gaza, desde octubre de 2023, comenzaron a buscar una forma de ayudar a retirar los escombros y reutilizarlos para la reconstrucción. Desde entonces, el 81% de todas las estructuras han sido destruidas o dañadas por los ataques israelíes, dejando gran parte del enclave asediado sepultado bajo montañas de escombros.
“Queríamos encontrar una solución, aunque fuera sencilla, aunque no resolviera por completo el problema”, explicó Tala. “Lo importante era encontrar una forma de ayudar a tratar la enorme cantidad de escombros que se acumulan por toda Gaza”.
Farah, de 15 años, ayudó a desarrollar la idea mientras la familia se refugiaba en la casa de sus abuelos. “Nuestra propuesta es, esencialmente, una alternativa temporal para la reconstrucción, porque la ocupación israelí impide actualmente la entrada de materiales de construcción en Gaza”, afirmó. “Por eso pensamos en esta idea sencilla, una que cualquiera puede poner en práctica”.
De los escombros a la reconstrucción
Se estima que más de 68 millones de toneladas métricas de escombros y residuos cubren Gaza, tras los ataques israelíes, según la última Evaluación Rápida de Daños y Necesidades (RDNA), publicada por Naciones Unidas, el Banco Mundial y la Unión Europea en abril de 2026. El informe calcula que solo retirar y gestionar esos escombros costará más de 1.700 millones de dólares.
Además, los escombros están contaminados con munición sin explotar, materiales peligrosos y restos humanos, lo que hace que su retirada sea una tarea extremadamente peligrosa y técnicamente compleja que requerirá años incluso en las mejores condiciones.
Las hermanas explican que la idea del proyecto consistía en encontrar una alternativa a la escasez de materiales de construcción recogiendo escombros de viviendas, edificios y escuelas bombardeadas para transformarlos en ladrillos no estructurales mediante un proceso sencillo y de bajo coste.
Primero se trituran los escombros y después se mezclan con materiales disponibles localmente, como arcilla, vidrio y paja. La mezcla se vierte en moldes y se deja secar entre seis y siete días. Una vez endurecidos, los ladrillos están listos para su uso.
“Lo que hace especial esta idea es que es sencilla, utiliza materiales fáciles de conseguir y no requiere fábricas, equipos avanzados ni maquinaria pesada”, explicó Farah. “Todos los materiales utilizados en este proyecto pueden encontrarse en viviendas destruidas. Es un proceso simple que cualquiera puede llevar a cabo, no solo en Gaza, sino también en zonas afectadas por desastres, guerras y crisis en todo el mundo”.
Las hermanas siguieron perfeccionando su idea hasta que encontraron un anuncio en Instagram sobre The Earth Prize, un concurso internacional de innovación medioambiental. Vieron en él una oportunidad para convertir su concepto en realidad. Sin dudarlo, se inscribieron y presentaron su propuesta.
Sin embargo, a diferencia de la mayoría de los participantes, Tala y Farah desarrollaron su proyecto en circunstancias extraordinarias. “Durante ese periodo afrontamos muchos desafíos. Trabajamos en él en plena guerra, bajo los bombardeos, viviendo con miedo constante, durante órdenes de desalojo y desplazamientos repetidos, y en un momento en que no había comida en casa debido a la hambruna”, recordó Tala. “Pero nos aferramos a la esperanza de que podíamos utilizar nuestros conocimientos y nuestras capacidades para hacer algo por Gaza, para transformar el dolor en esperanza”.
Un mensaje de esperanza
Con el apoyo de su familia, las hermanas lograron desarrollar el proyecto y presentarlo al concurso. “Mi madre es ingeniera industrial y nos ayudó con los aspectos prácticos del proyecto. Mi abuelo también se interesó por estas ideas y nos apoyó”, contó Farah.
Su proyecto fue seleccionado entre 6.095 equipos de todo el mundo antes de pasar a la fase final, integrada por 35 equipos. Finalmente, ganó The Earth Prize para la región de Oriente Medio. “El momento en que anunciaron nuestra victoria fue increíblemente emocionante. Nunca lo olvidaré”, dijo Tala.“Este logro no es solo para Tala y Farah; es para todos los jóvenes palestinos que tienen ideas, pero necesitan una oportunidad real”.
Ahora desplazadas en el campamento de refugiados de Nuseirat, en el centro de Gaza, las hermanas aseguran que ganar el concurso es solo el comienzo. “No se trata solo de una idea que presentamos. Pronto comenzaremos a organizar talleres para enseñar a los jóvenes de Gaza en qué consiste el proyecto y capacitarlos para llevarlo a la práctica”, explicó Farah. “Estamos inmensamente orgullosas de que, a nuestra edad, hayamos sido capaces de encontrar una solución para los escombros que se amontonan ante nuestros ojos en cada rincón de Gaza e intentar abrir un camino hacia el futuro”.
Para Tala y Farah, sin embargo, el proyecto representa mucho más que una solución medioambiental o una forma de afrontar la enorme crisis de escombros en Gaza. Lo consideran un mensaje sobre la resiliencia, la creatividad y las aspiraciones de la juventud palestina pese a la devastación que la rodea.
“No estamos hablando solo de escombros y de reciclaje. Estamos hablando de algo mucho más profundo y mucho más grande”, concluyó Tala. “Estamos hablando de un mensaje de esperanza, de cómo los jóvenes palestinos de Gaza, a pesar de todo lo que han sufrido, siguen teniendo esperanza y ambición. Lo único que necesitan es una oportunidad auténtica y que el mundo vea que somos capaces”.