La ciudad romana de España que puedes recorrer a pie: cuna de emperadores y calles intactas

La huella de Roma en la península ibérica sigue presente en numerosos enclaves que permiten entender cómo se organizaban sus ciudades. Durante varios siglos el Imperio romano impulsó la creación de núcleos urbanos con infraestructuras, espacios públicos y viviendas que estructuraban la vida cotidiana. En muchos casos, esos restos han quedado integrados en ciudades actuales o se conservan de forma parcial, lo que dificulta su lectura completa sobre el terreno.

Aun así, existen algunos lugares donde esa estructura urbana se mantiene con suficiente claridad como para poder recorrerla sin necesidad de interpretaciones complejas. Es el caso de la antigua ciudad romana de Itálica, situada en el entorno del actual municipio de Santiponce, a unos siete kilómetros de Sevilla. Su cercanía a la capital andaluza la ha convertido en una de las visitas más habituales dentro de las rutas culturales del sur peninsular.

El conjunto destaca porque permite caminar por calles que mantienen su trazado original y enlazan distintos espacios sin interrupciones modernas. No se trata de restos aislados, sino de un área continua donde es posible identificar cómo se distribuían las zonas residenciales, los edificios públicos o los espacios destinados al ocio. Esa continuidad facilita una lectura directa del conjunto, algo poco habitual en otros yacimientos.

Itálica, una ciudad romana con trazado intacto

El origen de Itálica se sitúa en el año 206 a. C., al final de la Segunda Guerra Púnica. Tras la batalla de Ilipa, el general Publio Cornelio Escipión ordenó la creación de un asentamiento destinado a acoger a soldados heridos. Ese primer núcleo se levantó sobre un territorio ya habitado y con el tiempo fue creciendo hasta convertirse en una ciudad consolidada dentro de Hispania. Se considera la primera fundación romana en la península y también el primer establecimiento promovido por Roma fuera de Italia.

Durante los siglos I y II d. C. el enclave alcanzó su mayor desarrollo. En ese periodo nacieron allí los emperadores Trajano y Adriano, lo que reforzó su relevancia dentro del Imperio. Fue precisamente bajo el mandato de Adriano cuando se llevó a cabo una ampliación urbana que dio lugar a nuevos barrios organizados con una planificación regular. Esa intervención configuró una red de calles amplias y rectas que aún hoy se pueden recorrer.

Uno de los puntos más reconocibles del conjunto es el anfiteatro. Se trata de una de las estructuras de mayor tamaño conservadas en la Hispania romana, con una capacidad aproximada para 25.000 personas. En este espacio se celebraban espectáculos públicos, entre ellos combates de gladiadores. Aunque gran parte de las gradas no se conserva, sí permanecen visibles galerías, accesos y zonas subterráneas que permiten interpretar su funcionamiento.

El teatro completa el conjunto de espacios dedicados al ocio. Su construcción se sitúa entre los siglos I a. C. y I d. C., y se mantuvo en uso hasta el siglo V. Tenía capacidad para unas 3.000 personas y estaba destinado a representaciones escénicas y actos públicos. A diferencia del resto del yacimiento, este edificio se encuentra en una zona más integrada en el actual núcleo urbano de Santiponce.

Las viviendas conservadas ofrecen otra perspectiva del funcionamiento de la ciudad. Las llamadas domus, pertenecientes a familias con recursos, presentan una organización en torno a patios interiores y estancias decoradas. En algunas de ellas se mantienen mosaicos con motivos geométricos y escenas mitológicas, como ocurre en la Casa de los Pájaros o la Casa de Neptuno.

El conjunto incluye también instalaciones termales. En Itálica se han identificado dos complejos de este tipo, conocidos como termas mayores y menores. Estos espacios estaban destinados tanto a la higiene como a la vida social y contaban con salas de distintas temperaturas. Además de estos elementos, se conservan restos de murallas que delimitaban el perímetro urbano y estructuras relacionadas con el suministro de agua, como depósitos vinculados a un acueducto. Todo ello formaba parte de la infraestructura necesaria para el desarrollo de la ciudad.

Tras la caída del Imperio romano, el enclave fue perdiendo población y terminó siendo abandonado de forma progresiva. A pesar de ello, su estructura no desapareció por completo. El interés por su recuperación comenzó a principios del siglo XX. En 1912 fue declarado Monumento Nacional y, a partir de 1929, se iniciaron excavaciones sistemáticas que permitieron identificar distintas áreas de la ciudad. En la década de 1970 se ampliaron los trabajos, especialmente en el teatro.

En la actualidad, la zona arqueológica abarca tanto el área excavada como parte del municipio de Santiponce. El recorrido se realiza a pie y permite enlazar calles, viviendas y edificios públicos en un mismo itinerario. La señalización facilita la identificación de cada espacio y su función dentro del conjunto.

La conservación de Itálica permite observar cómo se estructuraba una ciudad romana sin necesidad de reconstrucciones extensivas. Caminar por sus calles, acceder a viviendas y recorrer espacios públicos ofrece una forma directa de entender su funcionamiento. Esa combinación de accesibilidad y estado de conservación sitúa a este enclave como uno de los ejemplos más completos del urbanismo romano en la península ibérica.