Los espectaculares acantilados de Lugo para observar el eclipse solar del próximo 12 de agosto

El litoral de Lugo se situará en la zona de totalidad del eclipse solar previsto para el 12 de agosto de 2026, que tendrá lugar al final de la jornada. El fenómeno comenzará a apreciarse de forma parcial hacia las 19:30 y alcanzará su momento de máxima ocultación entre las 20:27 y las 20:28. La última fase terminará poco después de las 21:22, cuando el astro estará muy cerca de la línea del horizonte, una circunstancia que favorecerá la observación desde puntos despejados con vistas hacia el océano.

A lo largo de A Mariña se suceden zonas elevadas, puntas costeras, balcones naturales y sectores de acantilados que ofrecen amplias perspectivas sobre el Cantábrico. Municipios como Ribadeo, Foz o Viveiro registrarán más de un minuto y medio de oscuridad total, aunque el tiempo exacto presentará pequeñas diferencias dependiendo de la ubicación concreta.

El valor de estos parajes no se limita, sin embargo, a la celebración del acontecimiento celeste. La acción continuada del oleaje ha configurado cortados, formaciones pétreas, salientes y calas de reducidas dimensiones en diferentes puntos del territorio lucense. La cita permitirá acercarse a varios de ellos con un objetivo definido: localizar una vista abierta hacia la parte occidental del firmamento, dirección en la que el Sol irá perdiendo altura antes de desaparecer al término del día.

El entorno de Ribadeo

Ribadeo registrará la mayor duración prevista entre los tres municipios. El principal referente de su frente marítimo es As Catedrais, un tramo integrado en la rasa cantábrica donde el oleaje ha ido abriendo cavidades y pasadizos en la roca. Los arcos, columnas y bóvedas naturales se reparten entre los arenales de Augasantas y Carricelas, bajo una plataforma litoral que prolonga las vistas sobre el mar.

La parte superior permite seguir el perfil de los cantiles y la sucesión de formaciones que han dado nombre al espacio. Hacia el este, la costa continúa por Os Castros y Rinlo, donde el terreno mantiene su carácter rocoso y el núcleo marinero se asoma al Cantábrico. Este conjunto aporta varias perspectivas del horizonte y ayuda a situar As Catedrais no como un punto aislado, sino como pieza de un corredor costero más amplio.

Otro lugar reconocible es el entorno de Illa Pancha, junto a la entrada de la ría de Ribadeo. La isla alberga los dos faros del municipio y puede verse desde el mirador de la costa, con la bocana de la ría y el mar abierto al fondo. La combinación de ese saliente, el perfil de las torres y la amplitud marítima ofrece una composición distinta a la de las paredes de As Catedrais para seguir el avance del fenómeno.

Foz, entre el paseo marítimo y Punta do Castro

En Foz una de las referencias del núcleo urbano es el mirador de Tamaniña, integrado en el paseo que enlaza A Rapadoira con Llas. Desde este tramo se observa el oleaje contra pequeñas paredes rocosas, mientras la senda discurre junto al borde costero y conecta dos de los arenales más conocidos de la localidad.

El recorrido continúa hacia Peizás y otros sectores donde se suceden playas y salientes. Esa secuencia permite variar de perspectiva sin abandonar el frente marítimo. A Rapadoira abre la vista desde el entorno de la ría, mientras que Llas y Peizás miran de frente al Cantábrico, con un paisaje más expuesto y una línea costera menos urbana.

Más al oeste aparece el castro de Fazouro, levantado sobre un promontorio conocido como Punta do Castro y situado junto a Arealonga. El enclave conserva restos de un asentamiento ocupado entre los siglos I y III y añade una referencia arqueológica al paisaje. Desde esta plataforma, el arenal queda enmarcado por el cabo y por los acantilados de Mosteiro y Punta do Mógaro, que cierran el entorno por el lado opuesto.

Viveiro, miradores sobre la ría y el Cantábrico

Viveiro, a diferencia de Ribadeo y Foz, donde buena parte de los puntos señalados se sitúan junto al borde del litoral, en este caso destacan varios altos desde los que se domina la ría. El monte Faro alcanza 198 metros y dispone de una senda hacia Punta Faro, la entrada oriental de la ensenada, con vistas sobre Portonovo, la costa de Xove y varias islas próximas.

Desde su cumbre también se distinguen las playas de Area y Covas, el puerto de Celeiro y el interior de la ría. Esta posición elevada permite reunir en una misma panorámica los arenales, las laderas que rodean la desembocadura y el mar abierto. La baliza de Punta Faro marca, además, uno de los extremos de la entrada marítima a Viveiro.

Más al sur, el monte de San Roque se eleva hasta los 353 metros. Su mirador abarca el casco urbano, los puertos de Viveiro y Celeiro, Covas y la desembocadura del Landro antes de unirse con el Cantábrico. Frente a los arcos pétreos de Ribadeo o al promontorio de Fazouro, este enclave ofrece una lectura más amplia del territorio: la ría completa, las elevaciones que la delimitan y la franja de cielo sobre la que avanzará el eclipse al final de la tarde.