Un manto de flores en el desierto: el fenómeno natural que se vive en Chile y que atrae a miles de personas
El desierto de Atacama está considerado como uno de los rincones más curiosos del planeta. El paraje tiene una superficie aproximada de 105.000 kilómetros cuadrados, quedando delimitado por el océano Pacífico al oeste y por la cordillera de los Andes al este. La imagen que deja evoca a otro planeta. Algunos lo consideran como el espacio más parecido a Marte, con rocas y tonalidades calizas. Y se le conoce como el lugar no polar más árido de la Tierra.
Ese es su aspecto natural, aunque durante varios meses se vuelve excepcionalmente colorido, hasta cubrirse con un espectacular manto de flores. Un fenómeno natural que se conoce como desierto florido y que este año, en las semanas que dure, ocupará 17.000 kilómetros cuadrados, según cálculos de la directora ejecutiva de la Corporación Nacional Forestal (CONAF) chilena, Aída Baldini.
Los primeros brotes ya salieron a mediados de agosto y las flores irán emergiendo con el paso de los días. De esta forma, la mayor floración se espera entre septiembre hasta la tercera semana de octubre, que será la etapa con mayor diversidad, abundancia y densidad de flores abiertas.
Desde la última semana de octubre hasta la segunda semana de noviembre, la diversidad de flores disminuye y la floración se da por finalizada a finales de noviembre o principios de diciembre.
Flores en el desierto
Pero, ¿cómo nace el desierto florido? De acuerdo con la CONAF, se trata de un fenómeno natural consiste en la emergencia de más de doscientas especies de plantas anuales y geófitas durante la primavera, activadas por singulares lluvias invernales que superan los 15 milímetros de agua caída en la zona costera de la Región de Atacama.
Se trata de plantas preparadas para sobrevivir en el entorno. Son plantas adaptadas a las condiciones de aridez y semiaridez, capaces de permanecer en un estado de latencia bajo el suelo en los períodos secos (geófitas) e incluso tallos subterráneos, en el caso de arbustos.
Un entorno endeble
El desierto florido atrae anualmente a miles de personas, que quieren vivir de primera mano el espectacular cambio que se produce de forma natural en un espacio inimaginable. Ante la previsión, las autoridades chilenas hacen un llamamiento a la responsabilidad de los visitantes del parque, al tratarse de un entorno “muy frágil”.
“Acciones irresponsables, como pisotear o manipular especies endémicas y protegidas como la garra de león (Bomarea ovallei), ponen en riesgo su reproducción y todo el equilibrio de este ecosistema único en el planeta”, explica el CONAF a través de sus redes sociales.
No son las únicas. Los especialistas recuerdan otras como: conducir con precaución y pararse solo en los lugares habilitados para ello, no llevar mascotas, no alimentar a la fauna silvestre del entorno, no tirar basura y denunciar ante las autoridades cualquier comportamiento incívico, que ponga en peligro la conservación del entorno.