Recorrer a pie la historia: esta es la ciudad más caminable del mundo (y la sigue de cerca una localidad española)

Caminar es una de las formas más habituales para conocer una ciudad cuando el viaje se concentra en el centro, en sus barrios históricos y en los espacios que permiten enlazar visitas sin depender del transporte. En ese tipo de escapadas, el interés no está solo en llegar a un monumento concreto, sino en el trayecto que une plazas, calles, patrimonio histórico, parques y miradores. La organización de estos recorridos marca cada vez más la manera en la que muchos visitantes preparan una salida urbana.

En 2026, Roma vuelve a ocupar el primer puesto del ranking Best 100 Walking Cities, que la sitúa como la ciudad más caminable del mundo por tercer año consecutivo. La clasificación coloca a Madrid justo por detrás, en segunda posición, lo que supone su mejor resultado histórico. Tras ambas aparecen Budapest, Praga y Lisboa. España, además, figura como el país con más presencia en la lista, con 19 ciudades entre las 100 primeras.

La comparación entre Roma y Madrid resume dos formas distintas de recorrer un destino a pie. La capital italiana concentra en su trama urbana una sucesión de restos antiguos, plazas, fuentes, iglesias y edificios históricos que pueden visitarse mediante itinerarios continuos. La española, por su parte, reúne zonas peatonales, barrios antiguos, espacios culturales y áreas verdes dentro de un centro que permite planificar paseos de varias horas. Aun así, el primer lugar corresponde a Roma, una ciudad en la que buena parte de la visita turística se entiende caminando.

Roma, la ciudad que encabeza el ranking para recorrer a pie

Roma ocupa el primer puesto de la clasificación y mantiene una posición que ya había logrado en las dos ediciones anteriores. El motivo principal está en la estructura de sus recorridos turísticos: muchos de sus lugares más visitados se encuentran conectados por calles, plazas y ejes históricos que permiten pasar de la Roma antigua a la barroca sin salir del centro. No se trata de un único paseo cerrado, sino de varios itinerarios que pueden combinarse según el tiempo disponible.

Uno de los recorridos más directos para entender por qué Roma encabeza la lista parte del Coliseo, el antiguo Anfiteatro Flavio. El edificio fue construido en el siglo I y sigue siendo uno de los puntos centrales de la visita a la capital italiana. Sus dimensiones explican parte de su peso dentro del paisaje urbano. Podía acoger a cerca de 50.000 espectadores, distribuidos en las gradas que rodeaban la arena.

Desde ese punto, el paseo puede continuar hacia el Foro Romano y el Palatino, dos espacios que ayudan a situar al visitante en el núcleo de la antigua ciudad. El Foro reunía templos, edificios públicos y zonas donde se desarrollaba buena parte de la vida política, social, económica y religiosa de Roma. A pocos metros, el Palatino conserva restos de antiguas residencias imperiales. Esta colina, una de las siete de Roma, está vinculada al relato tradicional de la fundación de la ciudad y fue ocupada con el tiempo por las élites romanas hasta convertirse en un área asociada al poder imperial.

Muy cerca del Coliseo se encuentra también el Arco de Constantino, otro de los elementos que refuerzan la concentración de patrimonio en esta parte de la ciudad. El monumento se levanta junto al anfiteatro y destaca por sus proporciones, con 21 metros de altura y 26 de ancho. Su presencia permite sumar otra parada al recorrido sin alejarse del eje arqueológico principal, en una zona donde varios restos de la Roma antigua aparecen conectados por distancias cortas.

El itinerario puede avanzar después hacia otros espacios del centro histórico, donde el trazado urbano permite enlazar plazas, fuentes y templos sin grandes desplazamientos. La Fontana di Trevi es una de las paradas más frecuentes en las rutas por Roma. Más allá de la costumbre turística de lanzar una moneda al agua, la fuente forma parte de los recorridos peatonales que conectan esta zona con el Panteón, Via del Corso y Piazza di Spagna. En este tramo, la visita cambia de contexto: deja atrás el gran conjunto arqueológico del Coliseo y entra en una parte de la ciudad marcada por calles comerciales, plazas y edificios históricos.

Piazza Navona resume bien esa continuidad entre distintas etapas de Roma. Su forma alargada procede del antiguo Estadio de Domiciano, situado bajo la plaza actual. Hoy es uno de los espacios barrocos más reconocibles de la ciudad y reúne tres fuentes: la del Moro, la de Neptuno y la de los Cuatro Ríos. Esta última representa el Danubio, el Ganges, el Nilo y el Río de la Plata, asociados a los continentes conocidos en la época en la que fue concebida. En el entorno de la plaza se encuentran también la iglesia de Sant’Agnese in Agone, el Palazzo Pamphilj y el Palazzo Braschi, sede del Museo di Roma.

La clasificación también sitúa a Madrid como la ciudad que sigue de cerca a Roma. La capital española sube del cuarto puesto en 2024 al segundo en 2026 y se coloca por delante de Budapest, Praga y Lisboa. El ranking destaca además la presencia española en la lista, con 19 ciudades entre las 100 primeras. Barcelona aparece en octava posición, Sevilla en la duodécima, Toledo en la decimoséptima y Santiago de Compostela en la vigesimosegunda. A Coruña también figura en el listado y alcanza el puesto 46.

La capital italiana encabeza el ranking porque sus principales rutas permiten unir, en una misma visita, arqueología, fuentes, templos, museos y espacios urbanos de distintas épocas. Caminar por Roma no funciona solo como una forma de desplazarse entre puntos turísticos, sino como una manera práctica de recorrer una ciudad en la que muchos de sus lugares más visitados se encuentran próximos entre sí.