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Guías y consejos

Viajar con animales: una guía para desplazarte con tu perro o gato de forma segura y sin imprevistos

Roberto Ruiz

24 de julio de 2026 22:46 h

Muchas personas no se plantean ir de vacaciones sin su perro o su gato. Igual que se busca un destino concreto, se prepara la maleta o se organiza el viaje, también hay quien reserva un sitio para el comedero, el transportín o la correa porque tiene claro que su compañero de cuatro patas también va a formar parte de la escapada.

Eso sí, viajar con un animal requiere cierta organización. Encontrar un alojamiento donde sea bienvenida es solo una parte del proceso. También hay que revisar la documentación, conocer las normas del medio de transporte, preparar su equipaje y tener en cuenta algunos detalles para que el viaje sea lo más cómodo para todos, sin caer en posibles imprevistos.

Para ponértelo más fácil, hemos reunido todo lo que conviene revisar antes de salir de casa y los principales consejos para desplazarte con tu animal de forma segura, instalaros en el destino con buen pie y disfrutar de las vacaciones con la tranquilidad de saber que está todo bajo control.

Antes de salir: documentación, salud y planificación

Una buena parte de los problemas que pueden surgir durante unas vacaciones con animales se evitan mucho antes de salir de casa. Dedicar un poco de tiempo a preparar el viaje con antelación permite salir con mucha más tranquilidad y evitar sorpresas de última hora.

Lo primero es comprobar que el animal tiene toda la documentación en regla. En España es obligatorio que perros, gatos y hurones estén identificados mediante microchip, y conviene asegurarse de que los datos asociados siguen siendo correctos por si fuera necesario localizar al propietario. También hay que revisar que las vacunas estén al día, especialmente la de la rabia, obligatoria en la mayoría de comunidades autónomas y necesaria para viajar por numerosos países europeos. Si el destino está dentro de la Unión Europea, además, será imprescindible llevar el Pasaporte Europeo para Animales de Compañía, que expide un veterinario autorizado.

Precisamente, una visita al veterinario antes de salir nunca está de más, especialmente si el viaje va a ser largo o el destino presenta riesgos sanitarios diferentes a los habituales. El profesional podrá comprobar que el animal está en buenas condiciones para viajar, recomendar tratamientos preventivos frente a parásitos o enfermedades presentes en la zona y resolver cualquier duda relacionada con el desplazamiento.

También merece la pena dedicar unos minutos a investigar las normas del lugar de destino. En España, no todos los municipios permiten el acceso de animales a playas, parques o espacios naturales, y algunos países exigen trámites adicionales antes de cruzar la frontera. Aprovechar esa planificación para localizar una clínica veterinaria de urgencias cerca del alojamiento puede venir muy bien si de pronto necesitamos recurrir a una.

La maleta del peludo: todo lo que conviene llevar

Si tu maleta se prepara pensando en todo lo que puedes necesitar durante las vacaciones, la de tu animal merece exactamente la misma atención. Llevar lo imprescindible evitará compras de última hora y ayudará a que el animal se adapte mejor a un entorno que, para él, será completamente nuevo.

Lo más importante es no modificar su alimentación durante el viaje si no es necesario. Llevar pienso suficiente para toda la estancia, junto con su comedero y un bebedero portátil o plegable, ayudará a evitar cambios bruscos de dieta que puedan provocar molestias digestivas.

Tan importante como la comida es que encuentre algo familiar cuando llegue al destino. Su cama, una manta o alguno de sus juguetes favoritos conservan olores conocidos que pueden ayudar a reducir el estrés y facilitar la adaptación durante los primeros días. Es un gesto sencillo pero muy útil, sobre todo en animales poco acostumbrados a viajar.

En la maleta tampoco debería faltar el collar o arnés, la correa, una chapa identificativa con un teléfono de contacto, bolsas para recoger excrementos y algunas toallitas limpiadoras. Junto a todo ello conviene guardar la cartilla sanitaria, el pasaporte europeo si fuera necesario y un pequeño botiquín con gasas, un desinfectante apto para animales, pinzas para retirar garrapatas y cualquier medicación que tome de forma habitual. Incluso puede ser buena idea llevar una fotografía reciente del animal, ya que puede facilitar su identificación en caso de pérdida.

Cómo viajar con tu animal según el medio de transporte

Una vez elegido el destino y preparado todo lo necesario, llega el momento de pensar en el trayecto. Aunque las normas varían según la compañía y el tipo de servicio, hay una recomendación que siempre conviene seguir: consultar las condiciones antes de comprar los billetes. Así evitarás sorpresas de última hora y podrás organizar el viaje con tiempo.

  • En coche

El coche sigue siendo la opción más cómoda para muchas familias, ya que permite hacer paradas cuando sea necesario y adaptar el ritmo del viaje a las necesidades del animal. Eso sí, la seguridad debe ser una prioridad. La normativa obliga a que el animal viaje correctamente sujeto para que no interfiera con la conducción, ya sea mediante un arnés homologado anclado al cinturón de seguridad, un transportín adecuado o un sistema de separación entre el habitáculo y el maletero.

También, en el caso de los perros, es recomendable hacer una parada cada dos horas aproximadamente para que pueda beber, estirar las patas y hacer sus necesidades. Durante el trayecto conviene mantener una buena ventilación, pero sin permitir que saquen la cabeza por la ventanilla, una práctica tan habitual como desaconsejada por el riesgo de lesiones. Y, por supuesto, nunca deben quedarse solos dentro del vehículo estacionado, especialmente en verano, ya que la temperatura en el interior puede aumentar en pocos minutos y provocar un golpe de calor.

  • En tren

Viajar en tren suele ser una alternativa cómoda, aunque las condiciones cambian según el operador y el tipo de servicio. En algunos trayectos existen límites de peso o es obligatorio que el animal viaje dentro de un transportín, mientras que en otros pueden viajar con correa y, si corresponde, con bozal. En Renfe, por ejemplo, en determinados trenes AVE pueden viajar perros de hasta 40 kilos.

Por eso, antes de reservar conviene consultar las normas específicas de la compañía, comprobar si es necesario adquirir un billete para el animal y confirmar si existe un número máximo de animales permitido por tren, que también puede ocurrir.

  • En avión

El avión suele exigir una planificación mayor. Las aerolíneas establecen sus propias condiciones y el número de animales que pueden viajar en cada vuelo suele ser limitado, por lo que es recomendable hacer la reserva con suficiente antelación.

Lo habitual es que los animales pequeños puedan viajar en cabina dentro de un transportín homologado, siempre que no superen el peso máximo permitido por la compañía, mientras que los de mayor tamaño deben hacerlo en la bodega, también dentro de un transportín que cumpla la normativa. Los veterinarios, además, suelen desaconsejar sedar a los animales antes del vuelo salvo que exista una indicación médica expresa, ya que los sedantes pueden aumentar el riesgo de complicaciones respiratorias o cardiovasculares durante el viaje.

  • En barco

Las condiciones también varían entre navieras. Algunas disponen de zonas específicas para animales e incluso camarotes adaptados, mientras que en otras los animales deben permanecer en espacios reservados durante la travesía.

Si el trayecto va a ser largo y el animal es propenso al mareo, conviene consultar previamente al veterinario.

Ya en destino: alojamiento, rutinas y actividades

Encontrar un alojamiento que admita animales es solo el primer paso. Antes de confirmar la reserva, conviene consultar sus condiciones, ya que algunos establecimientos limitan el tamaño o el número de animales, aplican suplementos o no permiten dejarlos solos en la habitación.

Una vez instalado, preparar un rincón con su cama y sus juguetes ayudará a que el animal se adapte antes al nuevo entorno. E igual que decíamos que es buena idea localizar una clínica veterinaria cercana, también conviene conocer las zonas de paseo, parques o playas caninas, si las hubiera.

Aunque sabemos que no es fácil, durante las vacaciones conviene mantener sus rutinas habituales. Respetar los horarios de comida y paseo, evitar las horas de más calor y procurar que siempre tenga agua disponible le ayudará a disfrutar del viaje igual que el resto de la familia. Si vais a hacer excursiones, comprueba antes que los animales están permitidos y elige recorridos acordes a su edad y condición física.

¿Y si no puede venir?

Aunque viajar con un gato o perro es cada vez más sencillo, no todo el mundo está dispuesto a ello. Hay destinos, actividades o desplazamientos demasiado largos que pueden resultar estresantes para algunos animales y, en esos casos, lo más responsable es dejarlos al cuidado de otra persona.

Puedes recurrir a familiares o amigos de confianza, cuidadores profesionales o residencias autorizadas. Sea cual sea la opción elegida, conviene asegurarse de que el animal estará bien atendido y mantendrá, en la medida de lo posible, sus horarios y rutinas.

También es importante recordar que la nueva Ley de Bienestar Animal establece límites al tiempo que pueden permanecer solos sin supervisión: en el caso de los perros, no más de 24 horas consecutivas, y en el de los gatos, un máximo de tres días. En definitiva, unas buenas vacaciones solo son posibles si sabes que ellos también están bien, tanto si viajan contigo como si esperan tu regreso a casa.