Yacimiento prehistórico a 1.400 metros de altura, lo primero que te sorprenderá de esta cueva es su impresionante entrada de 15 metros de altura

En el Parque Natural de la Sierra de Mariola, en la provincia de Alicante, un curioso y agradecido viajero puede disfrutar del maravilloso enclave que es la Cueva de Bolumini, situada a una altitud privilegiada, rondando los 1.400 metros en las estribaciones de la Cordillera Bética, donde el imponente pico Montcabrer domina el horizonte. Este yacimiento arqueológico, ubicado concretamente en el término municipal de Alfafara, es un testimonio vivo de la ocupación humana desde tiempos inmemoriales. Al llegar a l’Alt de la Cova, el paisaje se abre para revelar un entorno donde la naturaleza y la historia se entrelazan de forma magistral. Es un destino imprescindible para quienes buscan algo más que una simple caminata por la montaña alicantina.

Lo primero que impacta al viajero al aproximarse a este santuario prehistórico es su imponente entrada, un arco colosal que alcanza los quince metros de altura. Esta apertura monumental, orientada estratégicamente hacia el oeste, da paso a una cavidad natural que se extiende unos treinta metros hacia el interior de la roca. La erosión y el transcurso de los milenios han esculpido formas caprichosas en la piedra caliza, creando un doble arco sumamente fotogénico. Desde este abrigo natural, se dominan visualmente las tierras de la Valleta d’Agres y el barranco del Cantal de la Vila. Es una estructura que no solo servía como refugio físico, sino también como un punto de observación privilegiado del territorio.

La cueva no es simplemente un accidente geográfico, sino un yacimiento de gran relevancia que documenta la presencia humana desde el periodo Neolítico. Las excavaciones y estudios realizados en la zona han confirmado que este espacio albergó vida hace unos 5.000 años, sirviendo como hogar para las tribus primitivas. Durante la Edad del Cobre y el Bronce antiguo, la funcionalidad de la cueva evolucionó, convirtiéndose en un lugar de enterramiento para los miembros más destacados. De ahí que sea fascinante imaginar a nuestros antepasados habitando este suelo, protegidos por los mismos muros de piedra que hoy admiramos con asombro. El valor histórico de Bolumini reside en esta continuidad temporal que abarca diversos periodos de la prehistoria europea.

Más allá de su uso habitacional, se cree que la Cueva de Bolumini funcionó como un santuario espiritual donde se realizaban complejos rituales funerarios. El hallazgo de ajuares y restos humanos pertenecientes a individuos relevantes sugiere que el lugar poseía un carácter sagrado y sobrenatural para sus pobladores. Estos antiguos moradores vivían en una conexión íntima con la naturaleza, a la que adoraban como su principal fuente de sustento y espíritu. El silencio sepulcral que hoy envuelve la cavidad invita a la reflexión sobre las creencias de quienes nos precedieron en estas tierras. Cada rincón de la cueva parece guardar el eco de las ceremonias que allí se celebraron hace milenios.

En el interior de la cueva se ha documentado la existencia de arte rupestre, consistente en líneas pintadas sobre una columna natural de piedra. Estas manifestaciones artísticas son indicios claros del mundo espiritual y los anhelos de los primeros habitantes de la Sierra de Mariola. La combinación de luz, arte y geología hace que Bolumini sea un lugar donde se respira una energía ancestral única. Muy cerca de la cueva, en el Cabeço de Mariola, se encuentran los restos de un importante poblado íbero que dominó la región entre los siglos IX y I a.C. Este asentamiento amurallado llegó a albergar a unas 600 personas, aprovechando la altura para controlar los caminos y recursos naturales. La relación entre la cueva y el poblado evidencia una organización social compleja que explotaba la sierra de manera integral. Desde esta posición elevada, los íberos mantenían un control visual absoluto sobre poblaciones actuales como Bocairent y Alfafara. 

Varias rutas

Para quienes deseen visitar este tesoro de Alicante, existen diversas rutas, siendo la más popular la que parte desde el Camping Mariola en la zona de Bocairent. Es una excursión circular de dificultad moderada que recorre unos ocho kilómetros a través de una vegetación frondosa de pinos y hierbas aromáticas. Durante el ascenso, los senderistas pueden descubrir la Cava de Don Miguel, un imponente pozo de nieve del siglo XVII usado para el comercio del hielo. El camino está bien señalizado y ofrece vistas espectaculares del pico Montcabrer y el valle, especialmente gratificantes si se realiza en días claros. Es una oportunidad perfecta para desconectar y saborear la paz que ofrece el entorno natural de la montaña.

La visita a la Cueva de Bolumini puede completarse explorando el rico patrimonio de las localidades vecinas de Alfafara y Bocairent. Bocairent, declarado conjunto histórico-artístico, sorprende con sus “Covetes dels Moros”, ventanas excavadas en la roca con un origen posiblemente andalusí. Por su parte, Alfafara ofrece joyas como su iglesia románica, el molino rupestre y una gastronomía basada en el aceite de oliva de alta calidad. Degustar platos típicos como la pericana o el arroz al horno es el broche de oro ideal para una jornada de arqueología y senderismo. La Sierra de Mariola sigue siendo un refugio de historia y naturaleza que merece ser preservado, visitado y valorado.