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ARAGÓN

El cuento se ha acabado

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Erase una vez una "manifiesta corruptela instaurada en el seno del Consejo Regulador de la Denominación de Origen"... Obviando el guiño a las narraciones infantiles, son palabras que podemos leer en el auto del que podría llegar a ser el juicio más sonado en Teruel de los últimos años, aunque bien podría ser el comienzo de un cuento.

El cuento, el de siempre. Un traje que no consta, un Jaguar en el garaje que tiene la capacidad de hacerse invisible, sobres llenos de “cariño”. Y, en nuestra vertiente autóctona, ayudas de 68.000 euros de dudosa finalidad y subvenciones supuestamente indebidas, todas sin justificar según el auto de esta instrucción y de la ley. El magistrado del auto de este cuento, Cano de Lasala, señala cómo esta forma de hacer no es un hecho aislado, es el modo de gestionar el dinero de los turolenses. Y lo cito: “conviene recordar que el dinero público es sagrado, proviene de la ciudadanía, de su esfuerzo, de su trabajo diario y sacrificio, por ello debe gestionarse con rigor, rectitud, de forma ecuánime, ejemplar y ejemplarizante”. Como podéis ver, este magistrado no está muy contento con los diputados implicados. Sin embargo los imputados se muestran atónitos ante semejantes acusaciones, y sujetan palmas de mártires cuando desde Podemos les exigimos que cumplan lo firmado en nuestro “dichoso” decálogo y que se aparten de sus funciones hasta que se clarifique la situación.

Lo cierto es que este cuento da más miedo que algunos de los originales de los hermanos Grimm, sobre todo para la ciudadanía que vive inmersa en él. Pese a que a algunos de nuestros representantes de la vieja política les parece algo molesto que insistamos en nuestro papel de vigilantes y aunque por ello se nos tache de ser los "Torquemada(s) de la política aragonesa". Disculpen las molestias señores imputados, pero quien "incendia el clima político aragonés" no es quien lucha contra las manifiestas corruptelas, sino quien las lleva debajo del brazo.

La corrupción no es sólo un problema ético, ni un juego electoral, ni el espectáculo de masas principal de la política de este país. La corrupción se ha convertido en un problema económico que hace desaparecer 48.000 millones de euros al año (según los datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia). Esta cifra es el 4,5% del PIB español, un porcentaje que supera la previsión del déficit público comprometida con Bruselas (4,2%). O si lo preferís sentir más de cerca, la corrupción de los ERES del PSOE se ha llevado 152 millones de euros con los que pagaríamos 150.000 días de ingresos en hospitales públicos. La corrupción de la trama Púnica del PP absorbe 500 millones de euros del erario público con el que tendríamos para 83.000 universitarios. Este último dato es aún más doloroso si consideramos las declaraciones del Ministro de Educación que considera que tenemos demasiados estudiantes en la universidad pública, no sobran estudiantes universitarios señor Méndez de Vigo, sobran ustedes.

Este cuento de corruptelas está a punto de acabar. El 20D vamos a entrar en el Parlamento cómo ya hemos entrado en los ayuntamientos del cambio o en los parlamentos autonómicos, y no pararemos hasta ponerle punto final a esta historia.

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