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La penúltima pirueta de Carlos Alonso

El presidente del Cabildo de Tenerife, artífice de la pre-ruptura de Coalición Canaria con el PSOE y del reparto del ITE mediante la triple paridad, se presenta a las elecciones sólo como reclamo

La Ley de Cabildos, aprobada en abril, impide que pueda compatibilizar su cargo en la Corporación insular con el de diputado. Sí podría ser senador

Soria ofrecerá este miércoles una conferencia en Lanzarote a puerta cerrada y sólo para los ingenieros de la isla

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Carlos Alonso, presidente del Cabildo de Tenerife / Cristóbal García/EFE

Carlos Alonso, presidente del Cabildo de Tenerife / Cristóbal García/EFE

Carlos Alonso, presidente del Cabildo de Tenerife, se levantó muy temprano este martes. Hizo que le acercaran hasta La Orotava para protagonizar uno de esos actos que le han hecho muy popular en la isla. A las 06.40 estaba sentado en una guagua de Titsa de la línea 306 (La Orotava-Santa Cruz) para colaborar en el lanzamiento de tarifas con descuento que animen a los usuarios a utilizar el transporte público y dejar su coche en casa. La enorme congestión que sufren las carreteras de acceso a la capital requiere medidas audaces, además de inversiones y la corrección de errores inmensos del pasado. En su cuenta de Twitter, el presidente del Cabildo y candidato de Coalición Canaria al Congreso de los Diputados, fue relatando el viaje sin ningún tipo de censura, es decir, contando en qué puntos de trayecto se producían retenciones –de hasta cinco minutos- y en qué otros la circulación era más o menos fluida. Luego, en la Cope, proclamó que “las medidas de descongestión [puestas en práctica por el Cabildo] de la TF 5 ya empezaban a notarse”. Menos mal, oye. Desde que su antecesor en el cargo, Ricardo Melchior, hoy plácidamente enchufado en la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife, lo ungió como sucesor, Carlos Alonso se ha convertido en un factótum de Coalición Canaria. Procedente del PP, este economista con amplia experiencia en política comunitaria ha sabido adaptarse a los modos nacionalistas hasta el punto de ser ya un referente en muchas de las iniciativas que desde CC se toman. A él se debe, entre otras, la idea de arrinconar al PSOE en las instituciones de Tenerife tras la frustración arrojada por las urnas en mayo pasado, cuando la suma de diputados regionales no alcanzó para un pacto con el PP. Humilló a los consejeros socialistas del Cabildo hasta límites jamás vistos (“sólo nos dejan las momias y la basura”, resumía un dirigente del PSOE durante el proceso negociador del pacto en la Corporación), e influyó notablemente en toda la deriva que ha dado lugar a una situación de gobernabilidad interina en La Laguna, a un gobierno de derechas en Santa Cruz y a una absoluta incertidumbre en varios municipios de diverso tamaño en el resto de la isla. A él se debe también esa alambicada fórmula de reparto del ya famoso ITE mediante la aplicación de la triple paridad electoral que rige en Canarias, fórmula que provocó la ruptura de la unidad entre los cabildos y entre los ayuntamientos y el aislamiento político de su homólogo de Gran Canaria, Antonio Morales, lo que constituyó un impulso político para Alonso. Que ya se sabe que mortificar a la pérfida Tamarán, isla de secarrales donde las haya, da muchos pluses en determinados círculos nivarienses. 

O presidente o diputado

Ese liderazgo de Carlos Alonso en Coalición Canaria llevó a los estrategas de la formación a proponerlo inicialmente como candidato al Senado por Tenerife, continuando así con la inveterada costumbre de que el presidente del Cabildo tenga también acomodo y canonjía en la Cámara Alta. Pero alguien hizo los números en dos direcciones y descubrió que se trataba de un suicidio: los resultados de Carlos Alonso al Cabildo en mayo pasado no fueron en absoluto premonitorios de un respaldo electoral suficiente como para alcanzar plaza al Senado, lo que recomendaba, por el bien de su prestigio, apartar de él ese cáliz. Sin embargo, el puñado de votos que su creciente popularidad le proporcionarían tras estos últimos cinco meses entre las huestes nacionalistas y tinerfeñistas podrían ser decisivos para que Ana Oramas pueda garantizarse su escaño al Congreso de los Diputados, en estos momentos bastante en el alero, según la mayoría de las encuestas conocidas. Las mismas mentes pensantes de Coalición Canaria saben perfectamente que se trata de una pequeña engañifa a los electores de la provincia porque Carlos Alonso está en esa lista al Congreso exclusivamente para tirar de ella. La Ley de Cabildos (8/2015, de 1 de abril) dice claramente en su artículo 61.2 que “los miembros del consejo de gobierno insular están sujetos al régimen de incompatibilidades establecido por la legislación básica de régimen local y en la legislación básica de incompatibilidades de los miembros del Gobierno y altos cargos de la Comunidad Autónoma de Canarias”, lo que traducido al caso en cuestión supone que, en el hipotético caso de salir elegido diputado, habría de renunciar a ese puesto o al de presidente del Cabildo. Es evidente que, llegados a tal extremo, Alonso no iba a renunciar a una elección que obtuvo el pasado mes de mayo y que tanto poder le está otorgando. La misma ley sí permite a los miembros del consejo de gobierno de un cabildo ser senadores, que viene siendo la candidatura a la que inicialmente fue propuesto.

 

Chaves, de la retambufa a la retambufa

No abandonamos la isla de Tenerife para volver a referirnos a la guerra mediática abierta entre los periódicos Diario de Avisos y El Día, con el fulgor y muerte de la nueva ley de la Radiotelevisión Canaria de fondo. Las espadas siguen en alto a la espera de nuevos acontecimientos, probablemente gubernamentales, que contradigan los anuncios de que padeceremos esta actual situación durante unos cuantos meses más, salvo que el 20-D lo remedie trayéndonos a Soria espada flamígera en ristre contra la continuidad del invento. La refriega entre ambos periódicos ha arrojado una novedad que no queremos dejar pasar por alto: la conversión del famoso periodista tinerfeño Andrés Chaves en víctima del periódico que parecía llamado a ser la definitiva escala de su imparable periplo de flor en flor. Tras el fallecimiento de don José Rodríguez Ramírez, al que el intrépido columnista bautizó en 1989 como don Pepito, con el consiguiente arrepentimiento y solicitud de clemencia para que le diera de comer llegada este siglo, Chaves se quedó colgado de la brocha. La hija del desaparecido editor terminó rompiendo vínculos tanto con este como con Ricardo Peytaví, el otro amanuense que don Pepito utilizaba para aquellos delirantes editoriales que hicieron las delicias de jueces y fiscales durante una larga temporada. Aún hoy los juzgados de Las Palmas embargan cuentas de los herederos de don Leoncio y de don Pepito para ejecutar las indemnizaciones a las que la cabecera y sus responsables fueron condenados. Caído en desgracia en El Día, a Andrés Chaves no le quedó más remedio que desempolvar de nuevo su catálogo de disculpas, esta vez dirigidas a Paulino Rivero, al que había masacrado despiadadamente en lo personal desde su columna y los editoriales del periódico de los Rodríguez. Ahora escribe en el Diario de Avisos y, cosas de la vida, es El Día el que le dedica sentidas coplillas relatando sus problemas con el fisco, sus contratos con productoras que trabajaron para la tele canaria del también denostado Willy García y hasta sus tendencias sexuales en un ejercicio de intromisión en su intimidad a la que Chaves debería estar más que acostumbrado.

Soria, a puerta cerrada en Lanzarote

A lo largo de estos últimos días les hemos relatado aquí el periplo último del candidato al Congreso del PP por Las Palmas y ministro de Industria, José Manuel Soria. Los vaticinios que apuntan a un interesante batacazo de su partido en las elecciones del día 20 le han conducido a pedir ser invitado a dictar una conferencia en las dos Universidades canarias y a forzar su presencia en un encuentro con el mundo jurídico argumentando que quien organizaba era el Colegio de Abogados, una falsedad desmentida por la propia entidad. La conferencia en cuestión con la que el gran timonel de la derecha canaria obsequia a su audiencia se titula Fundamentos de la recuperación: crecimiento y empleo, y en ella, como podrán colegir rápidamente, se desarrolla la muy cacareada teoría de que gracias al Gobierno de Mariano Rajoy la economía hispana marcha viento en popa a toda vela creando puestos de trabajo a lo bestia. La turné de Soria recalará este miércoles en la isla de Lanzarote, concretamente en la Cámara de Comercio local, pero en un acto con algunas peculiaridades. De entrada, quien pide los salones para que el señor ministro se explaye no es el Ministerio de Industria sino el Partido Popular de Lanzarote. Sin embargo, quien se ocupa de la organización y de enviar el título de la conferencia y los detalles del acto es el servicio de protocolo ministerial. La tercera peculiaridad es que el acto no será abierto sino exclusivamente destinado a los ingenieros de la isla, seguramente con el objetivo de congraciarse con ellos tras las funestas consecuencias que la profesión ha sufrido por los atropellos ministeriales, verbigracia, el recorte a las renovables y el freno brutal a ese sector en toda Canarias. Un acto cerrado con acceso sólo con invitación debe responder al terror a que en la conferencia se cuelen personas disconformes con el comportamiento de Soria con la isla, particularmente por las prospecciones petrolíferas intentadas frente a sus costas. La conferencia está programada para las 18.00 horas. A ver qué pasa.

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