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Los Mossos desalojan el Banc Expropiat tras unas horas de reocupación

Los Mossos d'Esquadra, poco antes de entrar en el Banc Expropiat

elDiario.es Catalunya

Los Mossos d'Esquadra han desalojado el grupo de activistas que había accedido este domingo al mediodía al Banc Expropiat, la antigua sucursal bancaria que había estado okupada desde 2011 y de la que la propia policía ya les echó el pasado mayo. Aproximadamente cinco horas ha durado la reocupación, hasta que una decena de furgones de antidisturbios se han plantado en el inmueble, han hecho un perímetro de seguridad y han ido desalojando a los ocupantes. Había 18.

La actuación ha transcurrido sin incidentes ni detenciones, solo con la identificación de los desalojados. Antes de entrar en el edificio, los Mossos han apartado lejos de la zona, hacia la plaza Revolució, a todos los que se habían concentrado frente al Banc Expropiat para apoyar a los activistas. Los agentes han procedido al desalojo tras recibir una denuncia por parte de la propiedad, según han informado al acabar.

Desde el Banc Expropiat nunca habían abandonado la idea de volver a entrar en el espacio, tal como explicitaron el mes de agosto pasado, tras ocupar otro local temporalmente. Este domingo lo han llevado a cabo mientras medio centenar de personas se concentraba al lado del edificio, en la calle Verge dels Desamparats, tras una pancarta en la que se leía “El banco no está en venta”. Los activistas han conseguido entrar después de sacar las planchas de metal que tapiaban toda la fachada.

El Banco Expropiado fue desalojado por la policía catalana el 22 de mayo pasado, lo que desencadenó fuertes protestas en Gracia que se prolongó durante una semana , y que provocaron en más de una ocasión duras cargas policiales y disturbios en el barrio. Las manifestaciones se saldaron también con varios detenidos.

El inmueble estaba ocupado desde el año 2011, en el marco del 15M. Se trataba de una antigua sucursal parada de CatalunyaCaixa que los activistas decidieron habilitar como centro social abierto en el barrio por medio de talleres, cursos de idiomas o una red de reparto de comida y ropa. Mientras estaba ocupada, la sucursal la compró el empresario inmobiliario Manuel Bravo Solano , que durante el año antes del desalojo cobró mensualmente 5.500 euros por parte del Ayuntamiento gobernado por Xavier Trias , que quería evitar disturbios como los de Can Vies.

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