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‘The Missing’ (2ª Temporada): felicidad efímera de una aparición repentina

Serie antológica sobre secuestros creada por los hermanos Williams para las cadenas BBC y Starz.

Una segunda temporada vuelve a brillar por su calidad en el guión y su gran reparto.

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Foto: tv.bt.com

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Si algo tienen en común las dos temporadas que componen -hasta el momento- ‘The Missing’ es que son verdaderamente desgarradoras. La serie creada por los hermanos Harry y Jack Williams para la unión entre la británica BBC y la estadounidense Starz ha supuesto subir un nivel en los dramas focalizados en las desapariciones de niños. De corte antológico, es decir, una historia y un grupo de protagonistas diferentes cada temporada, por lo que os puedo hablar sin problemas de la segunda temporada que terminó hace solo unos días; eso sí, sin dejar de recomendar la estupendisima primera protagonizada por James Nesbitt y Frances O´Connor.

El único nexo de unión entre ambas temporadas será el detective Julien Baptiste, interpretado brillantemente por el actor Tchéky Karyo, experto en secuestros. Los dos hermanos vuelven a co-escribir los ocho nuevos capítulos aunque esta vez cambian de director, y es Ben Chanan, (‘The Last Kingdom’) el que dirige la segunda temporada. Pero, sin duda, lo que tampoco se pierde es la quintaesencia de la primera temporada.

La historia se centra en el matrimonio Sam (David Morrissey) y Gemma Webster (Keeley Hawes) cuando en el 2003 desaparece su hija Alice (Abigail Hardingham). En 2014, once años después, y en Navidad, esta aparece en unas condiciones muy precarias. En un gran estado de shock afirma que ha estado cautiva junto con Sophie Giroux, una niña que desapareció en las mismas fechas. El detective Julien Baptiste, implicado en el pasado en la investigación de Giroux, sale de su retiro para intentar dar luz a la repentina aparición de Alice y así poder encontrar todas las respuestas a todos los interrogantes.

Foto: theboltonnews.co.uk

Foto: theboltonnews.co.uk

El juego narrativo que propone en ‘The Missing’ es muy estimulante para el espectador, ya que le obliga a sentirse parte activa de la historia al tener que llenar todos esos subterfugios que se van generando a través de una narración no lineal. Los saltos temporales entre presente y pasado, al principio, pueden hacer sentir incómodo y confuso al espectador por la falta de piezas en un puzzle que se irá completando poco a poco. Todo esto ayuda a entrar de lleno en el juego psicológico no solo de la historia sino también en el de los personajes.

La habilidad para trenzar ambas líneas temporales se hace esencial no sólo para dosificar la información al espectador sino también para dársela en el preciso momento. Así, esas píldoras informativas sirven para ir comprendiendo y encajando todos los gestos, motivaciones y comportamientos de todos los personajes a lo largo de ambos ejes.

Al explorar estos dos nichos temporales tan bien diferenciados hace que sea una delicia ir comparando y descubriendo las distintas evoluciones de todos los protagonistas y, cómo sus personalidades, se han visto afectadas por el tiempo y por los hechos. Mientras unas se difuminan -personalidades- otras se transforman en otras totalmente distintas.

Foto: telegraph.co.uk

Foto: telegraph.co.uk

El espectador, en su gozo, será testigo de una historia desgarradora e interesante que no pierde fuerza en ningún momento. En un ritmo constante y una tensión in crescendo, esta narración laberíntica irá evolucionando a la vez que los secretos, mentiras y verdades salen a la luz.

La otra clave te hace disfrutar aún más de ‘The Missing’ es el gran acierto a la hora de componer el reparto: Un gran Tchéky Karyo vuelve a meterse en la piel de un demacrado Batiste; Keeley Hawes deleita al espectador con un personaje que destila hasta la última gota de humanidad. Para mí, una de las actrices de esta temporada. David Morrissey, perfecto en la piel de un padre que pierde su rumbo personal. Un trío protagonista que es uno de los hándicap de esta gran segunda temporada.

El reto de al menos igualar el nivel de la primera temporada se pronunciaba difícil, sin embargo, tras estos ocho episodios me voy más que satisfecho con el resultado. ‘The Missing’ vuelve a conseguir que el espectador padezca desasosiego y frustración. La atmósfera se torna grisácea, excepto en el viaje a Irak, y envolvente en un historia donde hay poco hueco para la satisfacción y regocijo.

Aunque esta entrada está dedicada al segunda temporada, ‘The Missing’ es una joya británica imprescindible para todos aquellos que quieran disfrutar de una historia y personajes de calidad.

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