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Elogio del cambio

"Estamos convencidos de que hay que cambiar las reglas de la política si queremos cambiar el presente y el futuro de nuestra sociedad. De poco nos sirven el miedo o las resistencias cuando una situación se ha agotado y no da más de sí. Es tiempo de cambiar la realidad, comencemos por cambiar Castilla-La Mancha".

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José García Molina, candidato a Secretario General de Podemos Castilla-La Mancha

José García Molina, candidato a Secretario General de Podemos Castilla-La Mancha

Por mucho que intentemos evitarlo nuestras vidas suelen verse confrontadas con la novedad, atravesadas por las crisis y los cambios. Llega siempre ese momento que nos sitúa frente a una encrucijada; un tiempo en el que nuestros principios, valores, las habituales formas de vivir y los caminos seguidos no nos sirven para seguir hacia delante. Y a pesar de todas estas evidencias de cambio y de irreversibilidad, también es habitual encontrarse con quienes, ingenua o interesadamente, nos aconsejan persistir en lo que somos y en lo que hacemos: “sólo hay que esforzarse un poco más”, “sólo hay que dar tiempo al tiempo”, “todo se arreglará y volverá a ser como antes”. Pero nosotros ya sabemos que nada volverá a ser como antes; percibimos que ese tiempo ya pasó, sentimos que ni la nostalgia ni la esperanza podrá devolvernos al punto de partida. “¿Ve usted ese camino de ahí?, pues olvídese de él, no le sirve de nada”, le decían en la estación del tren al hombre tranquilo -Sean Thornton, interpretado por John Wayne- cuando preguntaba por el camino a Innisfree. Siguiendo ese mismo eco, hoy sabemos que los caminos que la vieja y gastada política nos aconseja seguir, no nos llevan a ningún lado. O quizás sea peor: nos llevan justo a aquellos a los que ya no queremos ir nunca más.

Pero tampoco hay que obviar que, a pesar de su inevitabilidad, y de ser la forma en que la vida y las sociedades se renuevan a sí mismas, los cambios nos producen cierta inquietud, incluso temor. Y aunque el refrán asegura que “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”, no han sido pocos los sabios, antiguos y modernos, que se han esforzado por advertirnos que “cuando no se logra lo que se quiere hay que cambiar de actitud” (Terencio), o que “las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo.... del miedo al cambio” (Octavio Paz). Por si no fuera suficiente, solo hace falta mirar fijamente a nuestro alrededor para darnos cuenta de que cualquier alegato en favor del mundo actual, tal y como es, tropieza con la indiscutible evidencia de que millones y millones de personas trabajan por él hasta el agotamiento, la extenuación o la muerte, sin encontrar dignidad, reconocimiento o riqueza ninguna.

“Nosotros el pueblo”, así comienza el preámbulo de la Constitución de los Estados Unidos de América. Quizás sea justamente ese -colocar al pueblo como sujeto político central- un buen principio para pensar la reconstrucción de nuestra sociedad. El actual contexto de crisis requiere cambiar las reglas de lo político para recuperar la acción política para y desde la gente. El proceso de empoderamiento ciudadano que hemos desarrollado en Podemos camina en ese sentido: recuperar la soberanía popular para posibilitar que la ciudadanía recupere el control sobre las decisiones políticas que afectan decididamente a sus vidas. Cambiar la política para que las mayorías sociales reconstruyamos la participación ensayando nuevas formas de ciudadanía. Estamos convencidos de que hay que cambiar las reglas de la política si queremos cambiar el presente y el futuro de nuestra sociedad. Y uno de los primeros pasos sería, sin por ello negar su relevancia, situar la política más allá de las estrictas lógicas electorales. El ejercicio político no consiste solo en votar. La práctica de la democracia requiere de la participación activa de la ciudadanía en los procesos de toma de decisiones políticas e institucionales. Ese es nuestro objetivo y nuestro anhelo: posibilitar una sociedad civil fuerte, una tupida red de diálogos y alianzas sociales como base de una sana y eficaz cultura de la práctica democrática habitando el sistema político-social.

La única forma de no sentir la gravedad es dejándose caer en ella. No podemos librarnos de la gravedad como no podemos librarnos de los cambios. Hay que contar con ellos y saber dar paso a lo nuevo cuando lo viejo ya no tiene fuelle ni razón de ser. De poco nos sirven el miedo o las resistencias cuando una situación se ha agotado y no da más de sí. Es tiempo de cambiar la realidad, comencemos por cambiar Castilla-La Mancha.

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