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La educación en Castilla-La Mancha hoy: la continuidad del cambio

"Huérfanos aún de una declaración de principios e intenciones, solo nos queda analizar la gestión de gobierno del PSOE como una acción errática y cambiante, con toma de decisiones muy volubles ante la presión social y sindical"

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Foto: EFE

EFE

Habiendo transcurrido algo más de dos meses desde el inicio del curso escolar 2015/2016 y concluido ya el tradicional periodo de cien días de cortesía al nuevo gobierno, es momento oportuno para la reflexión y para hacer un primer balance de la labor de la Consejería de Educación de nuestra región.

En Podemos Castilla-La Mancha somos muy conscientes de la tremenda complejidad que supone un cambio de gobierno, con el traspaso de poderes y la subsiguiente reorganización burocrática, reemplazo de cargos y ajuste de todo el engranaje administrativo. No ignoramos tampoco un matiz de fondo, importante, la contraposición entre lo fácil que es destruir y lo complicado que es construir, incluso aunque a priori se tenga la voluntad de hacerlo, hecho que se reconoce y se valora, sobre todo después de los últimos cuatro años.

No obstante, la comunidad educativa continúa en 'estado de shock', convaleciente aún tras haber sufrido la política de 'destrucción masiva' desarrollada por el PP durante la pasada legislatura; esperanzada en un primer momento por los aires de cambio de la alternancia bipartidista, pero desencantada al instante por el desvanecimiento de esa imagen ilusoria debido a la inacción e indefinición del nuevo ejecutivo. Así, ante la decepción, la comunidad educativa, y especialmente el profesorado, yace inerte a medio camino entre la desilusión y el desánimo y la más profunda rabia contenida.

Y es que todos esperábamos medidas contundentes que marcaran un antes y un después, algún hito que estampara el fin de la época Cospedal y el inicio de una nueva etapa. Pero cuál ha sido la sorpresa de todos al constatar el continuismo en el que el nuevo gobierno se ha instalado, hecho que no augura nada bueno y que nos coloca ante la realidad tal y como ésta es, ante un no cambio, una continuidad de las políticas que nos han traído hasta aquí y, lo más trágico, la subsiguiente consagración de los brutales recortes, no como medidas transitorias, sino como una realidad estable que llegó para quedarse.

En esta línea, un hecho que en Podemos consideramos de extrema gravedad es que desconozcamos aún qué modelo educativo tiene el PSOE para Castilla-La Mancha. El defendido por el PP lo conocemos y bien -aún supuran las heridas que ha provocado-, con una única razón de ser, convertir la educación en un negocio privado, y articulado sobre varios ejes: el ataque sistemático a lo público, la privatización encubierta de la educación pública y la puesta en marcha de medidas cosméticas como los bachilleratos de excelencia o el plurilingüismo para todos a fin de proyectar de manera torpe e ingenua una supuesta preocupación por la educación pública. Y es que el economista Marín hizo tan bien la tarea encomendada que ha sido recompensado con un ascenso meteórico nada más y nada menos que a la Secretaría de Estado de Educación, mano derecha del Ministro del ramo.

Para no olvidar de dónde venimos es necesario recordar con cierta frecuencia esta tabla estadística con la evolución presupuestaria en educación durante la legislatura del PP y comparar lo sucedido aquí con el resto de CCAA:

Gráfico de José Manuel Perujo

 

Huérfanos aún, como decíamos, de una declaración de principios e intenciones, solo nos queda analizar la gestión de gobierno del PSOE en materia educativa, en pocas palabras, una acción errática y cambiante, con toma de decisiones muy volubles ante la presión social y sindical. Cuatro han sido las actuaciones mínimamente considerables: a) el aumento de profesorado en algo más de 440 cupos o plazas completas, hecho que no es fruto de la voluntad del PSOE, sino de la reducción de las ratios –por cierto, solo en infantil y en 1º ESO- aprobada a finales del curso pasado por el PP; b) la reapertura de una veintena de escuelas rurales de las más de setenta cerradas por el PP; c) la recuperación de las becas comedor, pero en una cuantía ínfima que difícilmente va a cubrir las necesidades de las familias con una situación económica más severa y alejadísimo de la configuración que este tipo de becas tenía hace cuatro años; y d) el anuncio de oposiciones para educación infantil y primaria que, a menos de dos meses de las elecciones generales, presenta tintes más que electoralistas y no responde a una planificación de las necesidades de personal docente de cara a la legislatura.

Este esbozo endeble de aparente cambio va acompañado de diversas manifestaciones en los medios, de cuyo análisis se desprende un argumentario que bascula entre dos ideas. La primera, 'no hay dinero'; argumento en el que implícitamente subyace la noción de la 'herencia recibida', fórmula repetida hasta la saciedad por el anterior ejecutivo –como el lector puede comprobar, nada nuevo bajo el sol en esta simbiosis bipartidista-. La segunda, la 'necesidad de tiempo'; tiempo y paciencia que el PSOE no estaba dispuesto a ofrecer al PP en la pasada legislatura, pero que ahora, como un acto de fe, debemos brindar en base a no sabemos muy bien qué.

En Podemos Castilla-La Mancha no obviamos que el contexto educativo actual es tremendamente complejo y nada fácil; pero somos plenamente conscientes de que  la realidad de los centros educativos sigue siendo dramática. Desde nuestra óptica está todo por hacer y es necesario aprovechar el momento, porque nos encontramos ante una oportunidad única para cimentar los pilares de un nuevo sistema educativo en la región que, de manera ambiciosa,  supere las limitaciones del existente y aspire a colocar las instituciones educativas al servicio de la ciudadanía. Este proceso de cambio pasa inexorablemente por construir unas condiciones materiales dignas para la práctica docentey, sobre esa base material, por la introducción de elementos de mejora estructural a largo plazo.

Mejoras con coste económico cero

Sería iluso por nuestra parte obviar que el corsé presupuestario condiciona una voluntad política de cambio, pero el argumento de la falta de dinero se nos antoja falaz cuando se convierte en coartada de la inacción política del ejecutivo. ¿Por qué? Porque si existiera esa voluntad política de cambio manifiesta y un modelo educativo claro para la región se podrían introducir múltiples mejoras con coste económico cero. ¿Empezamos?

1. Reconocer una apuesta clara y decidida por la escuela pública; por un lado, introduciendo una modificación legislativa que restablezca el carácter subsidiario de los centros privados/concertados con respecto a los centros públicos -tal y como existía con anterioridad a la modificación introducida por el PP en la Ley de Educación de Castilla-La Mancha-; y, por otro lado, realizando una declaración de intenciones sobre los conciertos educativos con centros privados. ¿Se aumentarán? ¿Se van a congelar? Se agradecería un posicionamiento al respecto.

2. Apostar por el carácter laico del sistema educativo, para lo cual se podría reducir la carga horaria de religión en primaria que impuso el PP, superior a la recomendada por la LOMCE.

3. Derogar el Decreto de dirección existente (Decreto 27/2014, de 24/04/2014) por el que la administración puede elegir “a dedo” a los directores de los centros, y confiar en la autonomía y en el carácter democrático de los centros, creando la base legislativa para ello.

4. Trabajar en el desarrollo de una ley de independencia y autonomía del Cuerpo de Inspectores de Educación que convierta a estos profesionales en garantes de la legalidad vigente, puedan centrarse en su labor de asesoramiento e imposibilite su instrumentalización al servicio de los intereses políticos del ejecutivo de turno.

5. Eliminar la discriminación que sufren nuestras compañeras interinas de baja maternal, derogando la Orden de 29 de agosto de 2013.

6. Cuestionar la idoneidad del programa de bachillerato de excelencia creado por el PP, que convertía a algunos institutos en centros de primera frente al resto de centros públicos y potenciaba componentes economicistas en el sistema educativo como por ejemplo la competitividad entre centros.

7. Replantear el Decreto de Plurilingüismo y la imposición de bilingüismo para todos, y desmontar la idea de que las enseñanzas bilingües son la gran panacea para el sistema educativo.

Si el desarrollo de estas medidas tiene coste cero, ¿por qué entonces no se aborda? ¿Quizás porque en el fondo no interesa? Insistimos en que la inacción política conlleva la consagración de los recortes. Además, y en esta línea, la comunidad educativa castellano-manchega todavía está a la espera de conocer por qué motivos se ha tenido una actitud tan laxa y poco beligerante frente a la LOMCE, reprobadapor la casi totalidad de los agentes educativos. En nuestra opinión ha faltado coraje político para plantar cara y negociar su implantación, ¿o es que ha existido un acuerdo de no agresión entre PP y PSOE?

Este primer paquete de medidas con coste cero sería la antesala de otros cambios estructurales más profundos, ya con coste económico, que insuflarían una mejora considerable en el sistema educativo de Castilla-La Mancha. Para este fin, es necesaria una estrategia de acción a corto plazo, pero siempre pensando a largo plazo -en educación, el cortoplacismo está abocado siempre al fracaso-. ¿Seguimos?

8. Aumento del presupuesto educativo de manera paulatina hasta alcanzar el 7% del PIB de la región.

9. Diseño y construcción de unas condiciones materiales dignas para el ejercicio de la práctica docente, que pasa irremediablemente por un plan secuenciado de disminución de ratios y la progresiva rebaja del número de horas lectivas del profesorado. Este hecho se traduciría en la contratación de gran cantidad de personal docente interino y en una mejora inmediata de la calidad de la enseñanza al poder ofrecer los docentes una atención más personalizada.

10. Plan de rescate ciudadano vertebrado en tres ejes de actuación: ayudas para comedores escolares, becas para material escolar y subvención de transporte público.

11. Desarrollo de un plan de choque contra el fracaso escolar basado en la potenciación de los departamentos de orientación en primaria con un doble objetivo, primero, impulsar un trabajo sistemático de detección de necesidades educativas en el alumnado y, segundo, trabajar esas carencias a fin de minimizarlas o solventarlas. Además, en los centros de secundaria, habría que extender la figura del Educador Social.

12. Recuperación de los derechos laborales extirpados al profesorado, especialmente a los interinos.

13. Reapertura de todas las escuelas rurales. Esta medida trasciende el marco educativo, ya que en una región como la nuestra, la escuela rural es un instrumento vital de vertebración social y de fijación de la población al territorio.

14. Sustitución de todas las bajas docentes en un plazo de 72 horas hábiles.

15. Plan sistemático de inversión en la mejora y ampliación de los centros educativos públicos.

Una última consideración que queremos tratar gira en torno a la elaboración de la ley de presupuestos para 2016, elemento clave para nuestro futuro educativo. Por desgracia, mucho nos tememos que la inacción del gobierno y la falta de un modelo educativo vaticinan que el PSOE tan solo aspira a incrementar mínimamente el presupuesto de educación, y con ese aumento mejorar lo que se pueda. De ser así, sería lamentable. Frente a esa noción, Podemos-CLM propone un enfoque inverso, porque el quid de la cuestión no estriba en qué cantidad de dinero se puede aumentar cada año, sino en tener definido y perfectamente claro qué modelo educativo queremos para nuestra región y, una vez entonces, pensar cómo financiarlo y en qué plazos.

En Podemos Castilla-La Mancha tenemos muy claro qué modelo educativo queremos para nuestra región, y éste se articula en torno a dos premisas, crear una base material y pensar a largo plazo, vectores esenciales de los que, por desgracia, siempre ha huido la práctica política bipartidista de nuestro país. Todo lo que no vaya en esa línea es perder el tiempo y no asumir la responsabilidad y el mandato que la ciudadanía castellano-manchega le ha entregado al gobierno. Por ese motivo, y en un acto de responsabilidad política, estamos dispuestos a ceder nuestro modelo educativo al PSOE, invitándole a que transite por esta senda que tenemos perfectamente trazada, con la seguridad y garantía de que nuestras medidas son las que la comunidad educativa demanda y nos hizo llegar durante el proceso de elaboración de nuestro programa. ¡Éste es el camino!

El PSOE tiene la última palabra, y tiene también la gran oportunidad de llevar a la praxis todo aquello que defendía el presidente Page en un reciente artículo[, evitando así que toda esa sucesión de buenas intenciones quede finalmente en un discurso hueco y vacío de contenido real, algo a lo que, por desgracia, nos tiene bastante acostumbrados. En definitiva, se trata de tener un proyecto claro y trabajar por un sistema educativo más justo e igualitario, que atienda a la diversidad y desarrolle el potencial del alumnado castellano-manchego. Nuestra región se merece un esfuerzo extra por ímprobo que éste sea y cada día perdido se convierte en una rémora para el porvenir de nuestra gente.Todo es poco para mejorar la educación; y mejorar la escuela es la mejor manera de cambiar la sociedad.

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