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GALICIA

ENTREVISTA | Álvaro Gago, director de 'Matria'

"Quedan muchas historias de mujeres por contar en el cine"

El joven cineasta gallego Álvaro Gago ha sido premiado en el festival de Sundance por su cortometraje Matria, un relato de trabajadoras precarias

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Álvaro Gago, director de 'Matria', recibiendo su premio en Sundance

Álvaro Gago, director de 'Matria', recibiendo su premio en Sundance

"Era mi responsabilidad hacer esta película. Era mi deber darle voz a las mujeres silenciadas que soportan y callan. Mujeres, todas ellas, sensibles, y que ante las dificultades de su entorno vital, tienen la necesidad de protegerse". El joven cineasta gallego  Álvaro Gago (1986) recibió la pasada semana el Gran Premio del Jurado del Festival de Sundance en la categoría de cortometrajes con Matria. La película encadena reconocimientos: mejor corto en la Seminci de Valladolid y en el Festival de Alcalá de Henares, donde también fue premiada su protagonista –Francisca Iglesias–, y mejor director en el Festival de Cartagena.

La pieza se rodó el pasado mes de marzo durante seis días en las localidades de Cambados, Vilanova de Arousa, Illa de Arousa y Aralde. Matria narra un día en la vida de Ramona, una mujer que vive con su marido, con quien apenas se comunica, y trabaja en una fábrica de conservas gobernada por una encargada tirana. Ante los desafíos que le presenta su rutina diaria, Ramona trata de refugiarse en la relación que la une a su hija y a su nieta.

El filme retrata la vida, dura y digna, de una trabajadora sacrificada y precaria. " Matria es una película sobre una heroína cotidiana defectuosa. No quise retratarla desde un punto de vista panegírico", cuenta Álvaro Gago, que explica que "la dignidad se la da, en gran medida, el trabajo. Su dedicación y esfuerzo traen consigo valores como la honestidad, la ambición, la humildad o la empatía. El trabajo también es el causante de que Ramona lleve un ritmo de vida intenso. No se puede permitir parar. No tiene tiempo para pensar demasiado".

¿A qué crees que se debe el éxito de Matria? ¿Por qué crees que la gente está conectando así con ella?

No sé a que se debe el éxito. Pero quizás tiene que ver con emplear una narrativa muy sencilla, que deja espacio al espectador para que realice esa conexión, que no le dice todo el tiempo hacia dónde tiene que mirar. Eso muchos lo agradecen, porque se sienten menos manipulados. Obviamente existe un punto de vista, una intención, pero es una intención con distancia, y esa distancia le permite a cada uno sacar de la película lo que quiera sacar. Y quizás también llama la atención que aparezca una protagonista ya entrada en los 50 años; no son habituales. Normalmente se cuentan otras historias, u otra porción de las historias. Pero estas personas también existen, también tienen su voz.

¿Quizás estamos faltos también de historias que pongan a la mujer en el centro?

No estamos acostumbrados a ver este tipo de historias en la pantalla, no. Son mujeres silenciadas, que no tienen ningún tipo de espacio, invisibles en la mayor parte de los casos. Tenemos que contar todas las historias, las historias del pueblo, no sólo las que aparecen en los libros. Hay mucho que sacar de ahí, hay que llevar la cámara a la calle y ver lo que está pasando. Puede que en el éxito del corto haya influido también el movimiento que en el último año está demandando un mayor reconocimiento para las mujeres. Estamos avanzando, pero queda mucho, hay que seguir. Quedan muchas historias de mujeres por contar en el cine.

El corto trata muchos temas en sus apenas 20 minutos: el trabajo de las mujeres fuera y dentro de la casa, los obstáculos que atraviesan, la relación entre ellas, la relación que se establece entre varias generaciones... Queda uno con ganas de que la película sea más larga, para ahondar más en todo ello...

En Galicia se viven muchos conflictos, de todo tipo, y allí donde hay conflicto ya tienes el drama. En cualquier lugar adónde apuntes la cámara tienes una historia con la que hacer una película. Con poco tienes mucho. Cuando hago un corto, me gusta limitarme mucho de inicio. Y uno de los límites era el temporal: vamos a narrar la historia de Ramona durante un día, un día en su vida. Ese límite ayuda a no intentar contar todo en esos 20 minutos.

Francisca Iglesias, 'Ramona' en la película

Francisca Iglesias, 'Ramona' en la película

¿Cuáles son las Matrias de Álvaro Gago? ¿Por qué te decidiste a hacer esta película?

En mi familia siempre he estado rodeado de mujeres que han tenido mucho que contar, mujeres a las que admiro mucho, mujeres que en algunos casos ya no están, y en otros sí, pero que todas han dejado una marca importante. Pero la idea de Matria surgió por un interés particular que tenía de conocer más a una persona, Francisca. Más que la película en sí, me interesaba saber más de ella, todo por una admiración creciente que fui sintiendo por ella a medida que avanzaba nuestra relación. Ella trabajaba en la casa de mi abuelo, cuidando de él los últimos cuatro o cinco años de su vida, unos años que para él fueron felices, gracias a la aportación de esta mujer. Aunque ella tenía mucho detrás, acarreaba una mochila llena de lágrimas y de experiencias negativas, llegaba a mi casa y para mi abuelo sólo tenía humor y dinamismo. Matria es una ficción, pero está muy documentada, tanto la acción como los diálogos tienen mucho de Francisca y de otras mujeres de la zona a las que entrevisté antes de tener una versión final del guion.

Al recibir el premio en la Seminci, hace unos meses, dijiste que querías "desmitificar la idea de que Galicia es un matriarcado". ¿Se confunde el trabajo ingente que las mujeres siempre han tenido que hacer con un papel más central en la sociedad y en la toma real de decisiones?

Sí, seguimos viviendo con esta idea de la mujer gallega, fuerte, sacrificada, que tira para adelante, que tira de su familia... Y confundimos esto con una supuesta sociedad matriarcal, una sociedad en la que la mujer tendría el poder de gestionarlo todo a nivel social, a nivel familiar, a nivel político. También confundimos matriarcado con matrilineado, que es algo que se dio en muchas familias gallegas cuando los hombres emigraban, o cuando el hombre moría en el mar. Pero esto tampoco era matriarcado, no significaba que viviéramos en una sociedad que valorara a las mujeres. Ramona, en la película, es un buen ejemplo de esto: una mujer que definiríamos como mujer fuerte y sacrificada, pero que en realidad no tiene ningún tipo de poder sobre nada, está a merced de los demás. Solo intenta sobrevivir.

¿Cómo es tu futuro inmediato? ¿Tienes algún proyecto en marcha, o al menos en la cabeza?

Ya cuando estaba rodando Matria tenía un guion de cortometraje en cabeza, que ahora ya está escrito. Y entraremos en fase de producción tan pronto como nos den luz verde a la financiación. Y tengo otro proyecto, algo más verde, que sería hacer algo más largo con la propia Francisca. Pero tenemos que estar seguros, porque ya el rodaje del corto fue duro para ella a nivel emocional, y un largometraje aún lo sería más.

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