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La presión social obliga a la Xunta a detener las fumigaciones tóxicas

La Secretaría General de Montes confirma que ha denegado el permiso para la fumigación tóxica aérea que tenía prevista el Gobierno gallego y cuya peligrosidad llevan meses denunciando varios movimientos sociales.

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Manifestación contra las fumigaciones en Santiago

Manifestación contra las fumigaciones en Santiago

La Xunta detiene las fumigaciones aéreas contra el gorgojo del eucalipto, después de meses de presión y protestas por parte de varios movimientos sociales. Así, en una respuesta oficial al Valedor do Pobo -equivalente al Defensor del Pueblo-, la Secretaría General de Montes confirma que denegaron el permiso para el tratamiento con agrotóxicos desde helicópteros "por contravenir una directiva europea", según destaca en un comunicado la Plataforma contra as Fumigacións.

Tal y como explica esta plataforma, en la última semana de noviembre, el Valedor do Pobo contestó por escrito a una queja presentada por la organización ecologista Adega, en representación de la Plataforma contra as Fumigacións e por un Futuro sen Pesticidas, en la que revela que las fumigaciones aéreas contra el gorgojo del eucalipto "fueron finalmente desautorizadas por la Xunta de Galicia después de meses de intensa contestación social".

Según la información remitida por la Secretaría General de Montes al Valedor se confirma que la solicitud presentada por la empresa contratada por Aspapel fue denegada por no cumplir “los condicionantes previstos en la directiva 128/2009/CE para este tipo de tratamientos”. La referida directiva europea prohíbe expresamente fumigar desde el aire cuando existan otros métodos de combatir una plaga, como es el caso en las plantaciones de monocultivo de eucaliptos afectadas por el insecto Gonipterus scutellatus (gorgojo del eucalipto), "contra el que existen medios como la lucha biológica, inicialmente puesta en marcha por la propia Xunta de Galicia".

Por lo tanto, la presión social, la movilización y las continuas protestas ante una peligrosa iniciativa han dado sus frutos. Tal y como recuerda la plataforma,  la "alarma social" por estas fumigaciones planificadas y financiadas por la industria del papel representada en la Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón (Aspapel), comenzó en abril de este 2012, cuando la Asociación Gallega de Apicultores (AGA) avisó de lo que estaban preparando "con la colaboración de la Xunta de Galicia, asociaciones forestales gallegas y ayuntamientos gobernados por el PP".

En aquel momento se creó la Plataforma contra as Fumigacións, en la que se integraron organizaciones como AGA, el Sindicato Labrego Galego, Adega, Verdegaia o Fruga para alertar a los habitantes de las extensas zonas que se iban a ver afectadas. Llegó a reunir en poco tiempo cien mil firmas contra el plan fumigatorio, además de realizar manifestaciones y denuncias ante la Fiscalía. Además, y con motivo de las recientes elecciones gallegas, recibió el apoyo y compromiso de todos los grupos políticos que finalmente consiguieron representación, excepto del PP.

Tal y como acaba de confirmar el Valedor do Pobo, "las acciones informativas y legales contra el plan dieron sus frutos y el gobierno gallego se vio obligado a impedirlas, una vez que la población estaba informada de su peligrosidad y de su ilegalidad". Para este colectivo, la Xunta da a entender en su respuesta al Valedor "que se realizaron fumigaciones parciales desde tierra con el mismo producto, algo de lo que ya había tenido constancia a Plataforma gracias a la colaboración ciudadana".

Así y todo, desde la organización consideran que su "intensa acción de denuncia y oposición evitó que el flufenoxurón fuese masiva e indiscriminadamente fumigado sobre cientos de millares de hectáreas por media Galicia".

Este pesticida fue catalogado como tóxico por la Unión Europea y, de hecho, su uso quedará total y definitivamente prohibido a partir del próximo 1 de enero. Entre los efectos nocivos de este insecticida “persistente y bioacumulable” está el de ser tóxico para las abejas y los animales acuáticos, acumulándose en la cadena trófica y contaminando los cursos de agua. También mata a las propias avispas que se usan para la lucha biológica contra el gorgojo e incluso se han documentado casos de toxicidad en humanos.

Los representantes de la Plataforma contra as Fumigacións consideran que se ha conseguido "una victoria en una batalla importante", pero que es preciso "continuar el combate contra los pesticidas con el objetivo de conseguir que otros productos perjudiciales para nuestros ecosistemas y nuestra salud dejen de ser utilizados en el país". Además, recuerdan que "se ha demostrado que enfermedades como el Parkinson son producidas por este tipo de productos masivamente utilizados hoy en día en la agroindustria".

Por esta razón y para asegurar un futuro para la producción agrícola, ganadera y silvícola del país, la plataforma insiste en que "es preciso cambiar de modelo productivo y adoptar firmemente la agroecología, eliminando también los monocultivos que, como el del eucalipto, son sumamente vulnerables a plagas cuya eliminación acaba suponiendo riesgos intolerables para la salud pública y para el futuro de nuestra producción alimentaria".

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