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Aplican un protocolo inmediato para el diagnóstico y tratamiento de nódulos tiroideos en 24 horas

El Comité multidisciplinar de Cáncer de Tiroides de la CUN pone en marcha un procedimiento para el abordaje inmediato de esta afección

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Aplican un protocolo inmediato para el diagnóstico y tratamiento de nódulos tiroideos en 24 horas

Especialistas del Área multidisciplinar de Patología Tiroidea de la Clínica Universidad de Navarra han puesto en marcha un protocolo Fast Track (vía rápida) para el diagnóstico y tratamiento completo de nódulos tiroideos en 24 horas.

"En estos casos, la actuación rápida y en equipo es muy importante porque evita que el paciente sufra una incertidumbre y una angustia innecesarias", apunta el doctor Juan Carlos Galofré, especialista en Endocrinología de la Clínica Universidad de Navarra y coordinador del Comité de Cáncer de Tiroides y del Área de Conocimiento del Tiroides de la SEEN (Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición).

El especialista argumenta además la especial importancia de la rapidez y precisión diagnóstica -en 4 horas se ofrece el dictamen médico- de cara a "administrar a cada paciente el tratamiento exacto que necesita". Este protocolo ha sido posible gracias a la existencia en la Clínica de un Comité de Cáncer de Tiroides que aúna el trabajo de especialistas de diferentes disciplinas: endocrinólogos, oncólogos, patólogos, otorrinolaringólogos, enfermeras especializadas, radiólogos, medicina nuclear, bioquímicos y cirujanos, según ha informado la Clínica en un comunicado.

ALTA PREVALENCIA DE LOS NÓDULOS TIROIDEOS

La prevalencia del nódulo tiroideo es muy elevada. Se sabe que, aproximadamente, el porcentaje de nódulos tiroideos se calcula restando un 10% a la franja de edad en la que se esté calculando su prevalencia. Así, en la década de población de 70 años, la prevalencia de nódulos tiroideos se situará en torno a un 60% de las personas. Es, por tanto, un índice que aumenta con la edad, advierte el doctor Galofré.

Sin embargo, el porcentaje de nódulos tiroideos malignos es bajo, alrededor de un 5% del total. "El problema surge de que el diagnóstico de un nódulo en la glándula tiroides lo traducimos enseguida en nuestra mente por cáncer. Y raramente se trata de un cáncer, aunque el paciente no lo sabrá con certeza hasta que no se le haga el estudio adecuado y se le ofrezca el resultado", subraya.

Para aportar una valoración apropiada, debe realizarse una ecografía con punción, técnica de alta sensibilidad para la determinación del carácter de los nódulos. "La angustia está presente cuando el paciente tiene un nódulo y además tardan días o semanas en hacerle la punción y darle el resultado. Es importante reducir al máximo ese tiempo de espera", alega el facultativo.

DIAGNÓSTICO EN 4 HORAS

Con tal motivo, la Clínica ha puesto en marcha un sistema de diagnóstico de nódulo tiroideo en 4 horas. El paciente llega a las 9 de la mañana a la consulta de Endocrinología, donde se le realiza una exploración. A las 10 se le hace la ecografía con estudio tiroideo mediante punción con una aguja muy fina. "El material obtenido es procesado rápidamente por el Laboratorio de Anatomía Patológica. Y hacia las 13 horas nos dan el diagnóstico de si ese nódulo es maligno o no", precisa.

Cuando ocurre uno de estos procedimientos, un técnico de citopatología del Departamento de de Anatomía Patológica acude a la sala de ecografías a recoger personalmente la muestra de este paciente. "Ese técnico es el que se encarga del procesamiento de esa muestra ya que se trata de un proceso más rápido e individualizado, separado del resto. Una vez preparada la muestra, será analizada al microscopio por el patólogo, quien tendrá que decir si esa lesión es benigna o maligna", apunta la doctora María Dolores Lozano, directora de Anatomía Patológica de la Clínica.

En un plazo aproximado de dos horas la muestra ya está procesada, teñida, y el informe del patólogo emitido, de modo que para las 13 horas o 13.30 ese informe ya está en la historia clínica informatizada del paciente, para que sea visto y comunicado por el especialista correspondiente.

POSIBLES TRATAMIENTOS

En el caso de que el nódulo sea benigno y menor de 4 cm, el paciente podrá irse a su casa y se le orientará sobre su posterior seguimiento. Si el nódulo es mayor de 4 cm las opciones se concretan en tratamiento quirúrgico y, si además cumple las condiciones especiales de que se trate de un nódulo sólido, sin quistes ni líquido, "entonces se puede plantear la ablación por radiofrecuencia, con lo que no se necesitaría cirugía", describe Galofré.

Esta técnica consiste en la introducción de un electrodo en el nódulo tiroideo por un especialista en radiología tiroidea. De esta manera se logra "quemar el nódulo, consiguiendo que se reduzca entre un 40 y un 90% su tamaño al año del tratamiento", describe el doctor Javier Larrache, especialista del Servicio de Radiodiagnóstico de la Clínica.

En caso de que los nódulos sean malignos se puede recomendar al paciente que le realicen tratamiento quirúrgico, "normalmente esa misma tarde o al día siguiente, de manera que en 24 horas ya está operado", asegura Galofré. Hoy en día lo importante es alcanzar una medicina de la precisión, es decir, tratar al paciente justo en la medida que necesita, es decir, ni sobretratarlo, ni tratarlo menos de lo que precisa. "Esa medicina de precisión -subraya- va de la mano de una medicina rápida con soluciones inmediatas, que eviten la angustia de un paciente que se sabe poseedor de un nódulo tiroideo".

No obstante, este manejo multidisciplinar del cáncer de tiroides es complejo, advierte el doctor Galofré. "Ofrecer en 24 horas el diagnóstico y el tratamiento sólo se consigue porque hay detrás una serie de profesionales especializados que nos reunimos periódicamente en un comité de cáncer de tiroides", expone.

LA CIRUGÍA DE TIROIDES

Actualmente, la técnica quirúrgica más novedosa en cirugía de tiroides es el abordaje transaxilar (a través de la axila). Se realiza mediante procedimiento endoscópico o robótico. La principal ventaja de esta técnica radica en evitar la cicatriz y las molestias en el cuello. "Al evitar el abordaje directo en la zona del cuello, disminuyen las molestias al tragar, así como la sensación de presión o de tensión postoperatorias que refieren los pacientes", indica el doctor Juan Alcalde, especialista en Otorrinolaringología de la Clínica. Este procedimiento mínimamente invasivo es una técnica muy segura, con riesgos muy bajos y una satisfacción de los pacientes muy alta.

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