Cáritas exige “recursos” a los poderes públicos en Andalucía tras atender a 5.000 personas sin hogar en 2025

Carla Rivero

Sevilla —
20 de octubre de 2026 15:01 h

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Cáritas atendió durante 2025 a un total de 5.000 personas en toda Andalucía, cifra similar a la del año anterior y que, en un contexto marcado por la crisis de vivienda, afecta más a los hombres y a las edades comprendidas entre los 35 y 60 años. La distribución entre las provincias no ha trascendido, aunque desde la entidad indican que es similar, habiendo utilizado los recursos en Sevilla un total de 400 personas. Frente al sinhogarismo, exigen un mayor acompañamiento para que estas personas puedan reconstruir las relaciones de apoyo y confianza y, sobre todo, que “la administración apueste de manera decidida” por erradicar esta lacra y “cubra esta realidad”.

Con un marcado tono crítico, Francisco Sánchez Heras, presidente de Cáritas Regional de Andalucía, subrayó que hay una “falta de recursos para personas sin hogar y una falta de políticas integrales”, ya que, finalmente, este colectivo “llega a formar parte del paisaje y lo peor es que nos acostumbremos a esta vulneración de derechos”. “La casa es preservar la intimidad, la identidad, además de sentirse parte de una comunidad”, indicó, “las personas no pueden abandonar el sinhogarismo sin ayuda y sin el reconocimiento a sus derechos y de su dignidad como personas en una situación tan dramática como la vivienda”.

Con motivo del Día de las Personas Sin Hogar, que se conmemora el próximo 25 de octubre, la entidad presentó sus datos de atención junto a la campaña realizada para este año bajo el lema Un hogar es mucho más que un sitio donde vivir, es un lugar al que pertenecer en un panorama marcado por los altos precios de la vivienda y el alquiler. El riesgo de la pobreza y la exclusión social ya se extiende a 3 millones de personas en la comunidad, tal y como refleja el informe de la EAPN Andalucía, y las calles reflejan esta precariedad estructural que afecta a la población.

“El poder adquisitivo no va de acuerdo con la carestía de la vida”

El perfil mayoritario que se encontró Cáritas era en un 85% correspondiente a hombres y, con respecto a la edad, entre los 35 y los 60 años. Con frecuencia, se trata de personas solteras, con bajo nivel de formación y escaso o ningún apoyo familiar o vecinal, para lo que piden una especial atención al tejido comunitario: “No solo han perdido el empleo, por ejemplo, sino los ambages de su vida para salir adelante, ya que, sin apoyo familiar, vecinal o de amigos, es difícil salir del sinhogarismo”. Además, indican que la proporción entre personas nacional y extranjeras es muy similar. No obstante, Heras destacó que hay un repunte de situaciones de calle “de personas nuevas, edades, mujeres, y uno de los mayores dramas es que hay personas mayores que no pueden acceder a residencias”.

Así, ya no solo se trata de personas con adicciones o problemas de salud mental, sino familias que están siendo afectadas por la crisis habitacional e inflacional. “Ya lo estábamos viendo, perfiles de familias que venían a pedir ayuda y se sentaban incómodas en los salones parroquiales porque no estaban acostumbrados a esto. La Iglesia estaba haciendo de dique de contención, pero esta crisis inflacional ha destapado que el poder adquisitivo de la clase media no va de acuerdo con la carestía de la vida”, manfiestó.

“Nos preocupan que los procesos de ayuda se interrumpan”

Cáritas empleó a 118 trabajadores y cuenta con el apoyo de 700 personas voluntarias en Andalucía con una inversión de 4,3 millones de euros, de los que un 55% procedía de fondos propios, como socios, hermandades y cofradías, mientras que la parte restante viene de la ayudas públicas entre las que reciben aportaciones de la Junta de Andalucía y los ayuntamientos. En Sevilla, el montante económico superó los 1,1 millones de euros, con el 50% de financiación privada, y la contratación de 23 profesionales y colaboración de 294 voluntarios.

Al respecto, el presidente regional apuntó que las subvenciones de la Junta provienen de las aportaciones del 0,7% del IRPF y en virtud de la Estrategia Andaluza de Personas Sin Hogar, “que hay que desarrollar de manera más amplia”, especificó. El año pasado obtuvieron una menor puntuación en la convocatoria pública supuso la pérdida de alrededor de unos 700.000 euros que afectaron a los proyectos sociales de la entidad. Para ello, se presentó un contencioso-administrativo en el que se demostró que se había infravalorado la propuesta y, así, lograron salvar el escollo.

En esta línea, Heras valoró la actuación del Gobierno de Juanma Moreno después de que elDiario.es desvelara que se suspendían las ayudas a tres ONG –Cruz Roja, la Fundación SAMU e Inserta– que atienden a personas sin hogar, cuyo perfil mayoritario son personas migrantes en situación irregular: “Cáritas no se ha visto afectada, pero nos preocupan que los procesos de ayuda se interrumpan. Es caer de nuevo en el sinhogarismo. No tenemos más información sobre los términos de esos acuerdos, pero, si llega el momento, lo aclararemos”.

Barreras administrativas y en los empadronamientos

“La falta de vivienda social y la presión del mercado inmobiliario impide acceder a una vivienda segura y estable, y denunciamos la aporofobia y la estigmatización que sufren quienes no disponen de recursos para salir de la invisibilidad”, destacando que, desde hace años, la vivienda ha sido uno de los principales obstáculos del que ha venido alarmando el informe FOESSA. También, piden más respuestas ante “las barreras administrativas” que afectan, especialmente, a las personas migrantes que se enfrentan a “discursos alarmantes”.

A tenor de lo comentado, Miguel Ángel Carbajo Selles, director de Cáritas Diocesana de Sevilla, pidió una mayor accesibilidad a los servicios sociales, y agilidad en el reconocimiento de la dependencia o una política de vivienda que aumente las alternativas asequibles. “Necesitamos una atención a la salud mental continuada y una coordinación sociosanitaria efectiva”, sobre todo con el fin de evitar que la administración las trate de manera separada y eso signifique un desdoblamiento de los recursos en vez de atender a la persona de forma global. Así, clamó porque los ayuntamientos están dificultando los empadronamientos de las personas sin hogar: “Nos estamos encontrando con situaciones muy complicadas”, una cuestión de la que ya viene alertando el movimiento social.

“Los prejuicios y la aporofobia dan lugar al rechazo y a la violencia, incluso a las personas que se acercan para acompañarlas”, admitieron. La red de Cáritas se ha ampliado este año con un nuevo recurso en Sevilla y otro que próximamente será abierto en Huelva, donde, añadieron, la cuestión es “crear un vínculo para que la persona, cuando esté preparada y por decisión propia, inicie el proceso”. La máxima es respetar el principio de autonomía de cada usuario que acuda a los centros, que en Sevilla está compuesto por cuatro iniciativas parroquiales de atención en calle: el proyecto Beato Pedro Dónders (Santísimo Redentor, en Nervión) atendió a 122 personas; mientras que el de Lázaro (San Sebastián, Porvenir) contribuyó a la atención de 91; junto a ello, Levántate y Anda (en el centro, San Vicente Mártir) colaboró con 78 personas; y Emaús, en Triana-Los Remedios, con 66.

A esta red se ha incorporado el Centro de Noche Saiz Meneses, inaugurado recientemente y fruto del II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular. Tiene cabida para 12 personas, previamente derivadas por los proyectos de atención en calle de Cáritas que ya las acompañan. “La Iglesia no puede atender a todas las personas y estas infraestructuras se ponen a disposición con mucho esfuerzo y mantenerlo no es tan fácil”, sostuvo el presidente regional de Cáritas, para lo que, una vez más, pidió la implicación de los poderes públicos. “Se puede salir de la calle, es un deber de la sociedad y de los poderes públicos”, coincidieron, para lo que demandan “un trabajo comunitario que prevenga el rechazo vecinal y convierta los barrios en espacios de corresponsabilidad”.