El que menos haga en campaña ganará las elecciones
¿Nos jugamos mucho en estas elecciones? Sí. ¿Están siendo entretenidas? Muchísimo.
Las dos cosas pueden ser verdad. Las películas de los Vengadores también son entretenidas y, si nos pusiéramos a contar los civiles que mueren al fondo de cada escena, tendríamos que verlas con un rosario entre las manos.
Pero lo que me tiene pendiente de esta campaña es la facilidad con la que los partidos se están convirtiendo en su propia oposición, en sus propios enemigos.
Cuando Pedro Sánchez dio la salida, aquello parecía una partida de Mario Kart en la que Feijóo y Abascal arrancaban con varias vueltas de ventaja. El desgaste del Gobierno y la incompatibilidad para ponerse de acuerdo de la izquierda parecían dejarles el camino bastante despejado. Velocidad de crucero y listo.
Pero claro. La política de hoy no es como la del 94: the show must go on.
A la izquierda del PSOE, quienes esperaban al mesías Rufián se han llevado el disgusto de su vida. Es como si te anuncian una nueva película de El Zorro con Antonio Banderas y, en el último momento, Banderas dice que no y te presentan a Fernando Tejero. Que Fernando puede hacer un Zorro interesantísimo. Yo pagaría por escucharlo a ese Zorro decir “un poquito de por favor”, mientras marca una zeta en el pecho de un terrateniente. Pero comprenderán que la expectativa era otra.
Los partidos a la izquierda del PSOE han tenido muchas ganas de casito, porque piensan que su casito es más importante que el casito del de al lado. El problema es que, cuando hablan a la vez, desde fuera solo se oye ruido. Se han convertido en esa pareja que se pelea en una fiesta y a la que acabas dejando en la cocina para poder seguir bailando.
Pero mi telenovela favorita de estas elecciones se llama Partido Popular.
El PP, para ganar, tiene que no hacer nada. Pero claro. Hace cosas.
Yo pienso mucho en su director de campaña. No sé cuánto cobra, pero creo que poco es.
Me lo imagino reuniendo al equipo:
“A ver, lo tenemos bastante fácil. Perfil bajo. Nada de ocurrencias. Alberto, tú tranquilo. No hace falta que propongas nada nuevo”.
Y de pronto…, un nuevo vídeo viral de Ayuso.
Estoy seguro de que después de estas elecciones el director de campaña va a necesitar horas de terapia.
Imagínate gestionar de pronto que Aznar decida hacer declaraciones animando indirectamente a los republicanos (que son un montón) a votar a Pedro Sánchez para conseguir derrocar la monarquía.
Y tener que lidiar con los lapsus del propio Feijóo de señalarse a sí mismo al pronunciar la palabra “jeta”.
El tipo de gesto que dura un segundo y le da trabajo al equipo de comunicación toda la campaña. Hay alguien que no ha dormido por culpa de ese gesto minúsculo.
Yo sigo con las palomitas, esperando a ver quién se pone el siguiente palito en la rueda. Aunque a ratos se me olvida que de esta sucesión de declaraciones, disputas, equívocos y memes saldrá el próximo Gobierno.
El director de campaña de Pedro Sánchez estará visitando día sí y día también la capilla de Judas Tadeo, el de las causas imposibles, para pedirle que, por favor, Pedro pase desapercibido o que no protagonice ningún meme nuevo. “Lo del beso a Begoña ha estado bien, pero… ¡no arriesguemos!”
Lo de hacer propuestas políticas parece ser, en líneas generales, lo de menos en esta carrera del Mario Kart.
Un compañero mío en primero de bachillerato me dio un consejo con el que terminé aprobando filosofía y que recomiendo a los políticos que tenemos enfrente:
“Adri, la clave para aprobar con este profesor es que lo que digas no parezca fácil. Que a la misma idea le des mil vueltas absurdas para que parezca que dices más de lo que dices. Haz que suene todo tan enrevesado e intelectual que nadie te pueda rebatir nada porque nadie se esté enterando de nada”.
Y acertó. Pero ojalá no me hagan caso y ojalá ningún director de campaña lea esto, y nos sigan dando esta comedia de enredos en tiempo real como es la política española contemporánea. Sigo con las palomitas.