Menos aceitunas y más amenaza exterior: Andalucía clama por medidas “urgentes” y mantiene la marcha del 29 de enero

Carla Rivero

Sevilla —
22 de enero de 2026 13:08 h

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En un giro de tuerca, el Parlamento Europeo frenó la aprobación del pacto comercial con Mercosur ayer miércoles en una votación ajustada que derivará la decisión última al Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Una especie de alto en el camino que, pese a la congratulación del sector, no significa que cejen en sus exigencias, por lo que Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía mantendrá su respaldo a la manifestación del próximo 29 de enero. La entidad hace balance del olivar andaluz, donde la tendencia de la producción “es descente, lo cual es alarmante”, con una pérdida de 200.000 toneladas en esta campaña, y un decrecimiento de consumidores nacionales en 10.000 toneladas menos.

Así lo reflejaron los representantes del sector en una rueda de prensa en la que incidieron en la necesidad de dar más recursos al cultivo para estar a la altura: “Los mercados son cada vez más abiertos y globales, pero no trabajamos en la competitividad de la agricultura para paliar las consecuencias del cambio climático, por ejemplo, porque el objetivo único es competir en igualdad de condiciones con el resto del mundo”, manifestó Rafael Sánchez de Puerta, presidente del Sector Aceite de Oliva nacional. Ante Argentina y Brasil, los máximos competidores en Sudamérica, o un Túnez y Marruecos cada vez más amenazantes, los agricultores andaluces demandan “jugar con las mismas reglas del juego” para no “desaparecer”, como es el caso de Italia. Al otro lado del Atlántico, hay más extensión de suelo, más agua y menos costes laborales, así que se da el caldo de cultivo perfecto para copar las estanterías europeas: “Se libera de forma inmediata, pero no al revés, ya que tardaremos 15 años en ver eliminados sus aranceles”.

Las tres principales afrentas para el sector en la actualidad son: escasez de agua y ampliación de la superficie regable, falta de mano de obra y escaso relevo generacional. “Venimos de dos campañas con producciones ridículas y hemos perdido un volumen importantísimo en los mercados creados”, apuntó Sánchez, “y ahora hemos llegado apenas a las 1,4 millones de toneladas en vez de las 1,5 toneladas que se estimaban”. ¿La causa? “El cambio climático es una realidad y uno de los cultivos más perjudicados es el olivar, porque nos deja sin una estación fundamental: el otoño”, mantuvo. Con la falta de precipitaciones en septiembre y octubre se ha perdido cerca de 200.000 toneladas.

Consumo “preocupante”

Por otra parte, la campaña de aceituna de mesa “está por debajo de la media”, ya que no se han alcanzado las 500.000 toneladas para esta edición. En todo caso, se ha llegado a unas 498.000 toneladas, de las que 387.000 se produjeron en Andalucía y el resto en Extremadura. Aparte, el consumo resulta “preocupante” en el mercado nacional, dado que “cuesta llegar a las 110.000 toneladas en España” cuando lo esperado eran 120.000 toneladas; mientras que las exportaciones “suben algo” y rozan las 300.000 toneladas, aunque la cooperativa requiere de una mayor inversión en promoción para la atracción de nuevos públicos.

“Ante los aranceles de Trump, hay que invertir para dar a conocer cuál es el beneficio de la aceituna de mesa, de nada nos sirve tener un presupuesto de 300.000 euros cuando ya solo en China son 1.400 millones de habitantes”, agregó Gabriel Cabello, presidente del Sector Aceituna de Mesa regional y nacional. La restricción de la administración norteamericana deja una pérdida del 70% en materia de exportación de aceituna negra, un factor que lleva al sector a replantearse su relación con el país, “no queremos abandonar Estados Unidos, pero seguimos sufriendo unos aranceles injustos”. Ante este ocaso, hay fronteras por explorar y la aceituna andaluza ya llega a 80 países, focalizándose en el sudeste asiático, con India, China, Corea y Japón, donde “se hacen planes estratégicos para entender las costumbres y los gustos gastronómicos para adecuar la preparación de nuestras aceitunas”.

Más agua y trabajadores

En cuanto a los recursos hídricos, Rafael Sánchez de Puerta recalcó que la Junta de Andalucía tiene competencia sobre el 30% del territorio, por lo que el 70% restante queda en manos de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. Hay subvenciones, hay inversiones, pero mantuvo que “los únicos interlocutores de riego no deben ser solo los regantes, sino los no regantes”, aquellos que solo usan las precipitaciones en los cultivos de secano. “Con una producción de 4.000 kilos de aceituna y precios de 3 o 4 euros, no se es rentable; sin embargo, la alternativa es que apenas con 1.000 metros cúbicos de agua, que no es nada, estos kilos pasarían a ser 8.000, y ahí es donde puedes empezar a competir”, recalcó ante los medios de comunicación.

Con más de 1,6 millones de hectáreas dedicadas al olivar, de las que un 4% son de variedades destinadas a aceituna de mesa, la mayor parte de olivar de almazara se concentra en Jaén, con un 46%, seguido por Córdoba, en un 21%, y Granada, con un 16%. Este año, Cristóbal Gallego, presidente del Sector Aceite de Oliva regional, recordó que apenas se ha llegado a un 44,9% de aceite producido. “No se llegará a la producción estimada”, recalcó. Asimismo, el sector necesita unos 4 millones de jornal para la aceituna de mesa y, en la recolección, unos 2,5 millones de personas, pero “no encontramos trabajadores”. En este sentido, Cabello añadió que “en España se queda un 15% de la cosecha en el árbol por falta de mano de obra”, por lo que requirió planes para dar servicios y calidad de vida a las personas que lleguen a Andalucía, con tal de que se asienten en el campo.