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Una hemeroteca contra la represión: un sistema online reconstruye la biografía de los perseguidos por el franquismo

Álvaro López

Granada —
24 de agosto de 2026 22:17 h

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“Recuerdo cuando los veranos se me hacían eternos y en casa de mi abuela me ponía a preguntarle cosas de la familia”. Ese recuerdo, tan arraigado en muchos de nosotros, lo dibuja en su memoria Inmaculada Alemán, catedrática de Antropología Física e investigadora de la Cátedra Salvador Vila de Memoria Democrática por la Universidad de Granada (UGR), e impulsora de un proyecto que busca precisamente rellenar el puzle que es el pasado.

Alemán, junto con un equipo de investigadores, están desarrollando una hemeroteca del recuerdo que pretende devolver a la vida a represaliados de la Guerra Civil y el franquismo. A través de un sistema online que pretende acercarse a todas las generaciones nace 'Las luces de los que ya no están'. Una idea que surge de la necesidad de incidir en la memoria histórica de España y de dar acceso a la ciudadanía a una herramienta que quiere estar abierta a cualquiera que pretenda dar luz al olvido.

Porque la idea está íntimamente ligada con sacar de la universidad el conocimiento para que sea accesible a cualquier vecino que necesite contar la historia de los suyos o indagar en la de otros para que el tiempo no siga enterrándolas. Con ese convencimiento, Alemán y su equipo, que pertenecen a la cátedra Salvador Vila, que lleva el nombre del rector de la UGR que fue fusilado en 1936 en el mismo lugar que Federico García Lorca, han abierto un periodo de preinscripción para que todos los interesados, no necesariamente de Granada capital, puedan adherirse a una iniciativa que concluirá su primera fase el 31 de octubre.

El proyecto no se limita a abrir un espacio donde recopilar recuerdos. La intención de la cátedra es enseñar a cualquier ciudadano a reconstruir una biografía con la misma metodología que emplean los historiadores: consultar archivos, rastrear noticias en hemerotecas, localizar documentos oficiales, revisar fotografías familiares o entrevistar a quienes todavía conservan la memoria de aquellos años. Todo ese material servirá para recomponer vidas que, en muchos casos, quedaron reducidas a un nombre o a un silencio.

Un proyecto abierto

“No queríamos que fuera solo para estudiantes o investigadores, sino que queríamos que estuviera abierto para toda la ciudadanía”, explica Alemán a este periódico. La iniciativa nació cuando los integrantes de la cátedra comenzaron a plantear qué actividades podían desarrollar. “Pensamos en conferencias o presentaciones de libros, pero queríamos hacer algo que llegara a todo el mundo”. El proyecto también busca aprovechar un momento muy concreto del año: el verano. No por casualidad, sino porque es cuando muchas familias vuelven a reunirse en los pueblos y los nietos comparten más tiempo con sus abuelos. Es ahí donde la investigadora cree que aún sobreviven relatos que nunca llegaron a escribirse.

“Nos interesa muchísimo llegar a las personas mayores, porque cada vez quedan menos que conserven ese recuerdo. Queremos que los chavales hablen con sus abuelos este verano y recuperen parte de esa memoria”, explica. Para Alemán, muchas familias todavía guardan piezas de un puzle que nunca terminaron de completar por miedo, por el paso del tiempo o simplemente porque nadie volvió a preguntar.

Esa es, precisamente, la filosofía de una iniciativa que pretende construir la historia desde abajo. “Queremos hacer historia con las historias de las familias”, resume la investigadora. Porque, sostiene, la represión franquista no solo forma parte de los libros, sino también de miles de historias domésticas que permanecen escondidas en álbumes de fotografías, cartas, partidas de nacimiento, expedientes administrativos o recortes de prensa que nunca habían vuelto a leerse.

Cualquier documento puede convertirse en una pista. La plataforma permitirá subir fotografías, cartas, certificados, testimonios orales o cualquier otro material que ayude a reconstruir una biografía. Después será el equipo de la Universidad de Granada el encargado de orientar a los participantes y dar coherencia a toda esa información para convertirla en un relato documentado.

Entre quienes ya se han inscrito se encuentra el cantaor flamenco Juan Pinilla, que pretende aprovechar las herramientas que ofrece la universidad para profundizar en dos episodios de la historia de su familia marcados por la represión franquista. Por un lado, quiere seguir investigando el caso de su bisabuelo materno, Rafael Molina Manta, que fue sometido a la depuración psiquiátrica impulsada por el equipo del médico Antonio Vallejo-Nájera en la posguerra.

Por otro, tratará de arrojar luz sobre un supuesto hijo que su abuelo habría tenido tras resultar herido en la batalla de Brunete, una historia familiar de la que solo recientemente ha comenzado a conocer algunos detalles. “Lo que ofrece este proyecto es una herramienta fundamental para enfrentarse a archivos, información e investigación, además de un soporte digital donde subir los nombres de nuestros familiares para que se conozca su historia y que, como decía Julia Conesa, una de Las Trece Rosas, sus nombres no se borren de la historia”, explica.

Ir más allá

El trabajo se organizará a través de foros virtuales distribuidos por los barrios de la Granada de los años treinta -aunque el proyecto también está abierto a investigaciones de otros municipios-, con recursos metodológicos y acompañamiento durante todo el proceso. La idea es que quienes nunca han investigado aprendan también a utilizar archivos y hemerotecas, dos herramientas fundamentales para completar los huecos que la memoria familiar ya no alcanza a llenar.

La ambición, sin embargo, va más allá de la propia investigación. Cuando finalice esta primera fase, la cátedra quiere crear un mapa interactivo en el que cada una de las biografías recuperadas vuelva a ocupar el barrio en el que transcurrió su vida. También prevé organizar actividades en la calle para que esos nombres regresen simbólicamente al espacio del que un día desaparecieron.

“No lo planteamos como resistencia, sino como fortaleza”, afirma Alemán al ser preguntada por el auge de los discursos que cuestionan las políticas de memoria democrática. “Creo que estamos en un momento de suficiente madurez para presentar toda esta evidencia a la ciudadanía”. Porque, para la investigadora, cada biografía recuperada no solo permite reconstruir la historia de una familia, sino también completar el relato colectivo de un país que todavía conserva demasiados huecos en su memoria.