Andalucía se da un chapuzón de cine con la llegada de sus festivales de verano
Eurovisión, Cannes, las olas de calor… las señales de que el verano está a la vuelta de la esquina se multiplican. En el sur, sin duda, una de las más significativas para los amantes del cine es la celebración del Festival de Cine Africano (FCAT), que se celebra a caballo entre Tarifa y Tánger. Desde hace casi un cuarto de siglo el festival liderado hasta el año pasado por la brillante Mane Cisneros ha tendido puentes entre las dos orillas del Estrecho de Gibraltar, para satisfacer nuestros deseos cinematográficos más exigentes.
El FCAT ha arrancado este fin de semana apostando por esa vanguardia cinematográfica africana, que no se deja encorsetar por los géneros: la joya Memoria de la princesa Mumbi, un falso documental de ciencia ficción dirigido por el keniano Damian Hauser. A lo largo de una semana, más de medio centenar de películas de una veintena de países africanos conformarán una programación exquisitamente curada, en la que el 40% de las obras seleccionadas están dirigidas por mujeres.
Quien no solo quiera disfrutar del cine en pantalla grande, sino también aprender más sobre este arte centenario, tendrá la oportunidad de hacerlo con expertos en cine africano de la talla de Javier H. Estrada –codirector de la Seminci–, o de antirracismo audiovisual como Beatriz Mbula.
De Cádiz a Huelva. De mayo a julio. El día 4 viajamos hasta otro enclave privilegiado del litoral andaluz como Islantilla, la bella mancomunidad onubense mecida por las brisas del océano Atlántico. En manos del prolijo Esteban Magaz, un cinéfilo capaz de conformar una extraordinaria programación con un centenar de cortometrajes y una decena de documentales, tras visionar más de 1.000 obras procedentes de medio centenar de países.
El festival más largo del mundo
Superada la mayoría de edad (el festival, no Esteban…), el director del festival –y también de cine– ha logrado que Islantilla se convierta en un punto cinematográfico imprescindible de la temporada estival. A las agradables temperaturas de la costa onubense se suman la alta calidad de las obras seleccionadas, la acogedora familia que Magaz ha ido conformando a lo largo de estos años y una corte de grandes cineastas homenajeados como Antonia San Juan, Alberto Rodríguez o Roberto Álamo, Terele Pávez, Ana Torrent, Verónica Forqué o Chico Ibáñez Serrador, entre otros.
Y como anécdota: es, posiblemente, uno de los festivales más largos del mundo… ya que dura desde comienzos de julio hasta finales de agosto. Dos meses.
El relevo a Islantilla nos llega desde Cádiz. En concreto, desde Chiclana, donde se celebra Generamma, uno de los festivales más singulares de nuestro país, ya que es el único organizado exclusivamente por una asociación feminista: la Asociación Andaluza de Mujeres de los Medios Audiovisuales (Aamma), presidida por la productora Pilar Crespo.
Especializado en cine dirigido por mujeres (un valor inapelable del cine español que ha marcado algunos de los mayores éxitos de nuestra cinematografía a nivel internacional), Generamma atrae un ambiente alegre, festivo y relajado propiciado por sus propias socias y un equipo entregado y encantador.
De Chiclana a Conil
Entre el 15 y el 19 de septiembre de este año, el festival llega a su sexta edición estrenando nueva dirección: la de Cristina Consuegra, una experimentada periodista, comunicadora, programadora y gestora de eventos cinematográficos, que coordina la programación extendida del Festival de Málaga (MaF) y Forbes la eligió en 2023 una de las profesionales más creativas del mundo empresarial.
Sin salir del litoral gaditano, el colofón a este verano de cine lo pone Conil, que, con su tercera edición a finales de septiembre, se consolida como una de las citas estivales imprescindibles para los cinéfilos de nuestro país.
Al frente de Conil de Cine se encuentra un artístico triunvirato formado por la actriz Raquel Guerrero (hilarante en su papel de la exitosa serie Machos alfa), la también actriz y productora Noelia Muñoz y la gestora cultural Isabel Sánchez.
Conil ofrece así un fin de semana de cine a orillas del litoral gaditano, con una mezcla explosiva de cortometrajes internacionales, encuentros profesionales y amor por una de las joyas de la historia de la cinematografía española: el cine quinqui.