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Margarita del Val, viróloga: “Hasta que no acabe la cuarentena no se sabrá qué ha ocurrido con el hantavirus”

Álvaro Palacio

Sevilla —
6 de junio de 2026 20:27 h

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Viróloga, inmunóloga e investigadora científica del CSIC en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, Margarita del Val (Madrid,1959) fue una de las personas referentes en materia de Covid-19 durante la pandemia. En los últimos tiempos ha afrontado la llegada del hantavirus de una forma más optimista pese a la alarma generalizada producida por el desembarco con posibles pacientes contagiados de hantavirus en las Islas Canarias. En los últimos días hemos conocido que el primer paciente con hantavirus en España supera la enfermedad y ya ha recibido el alta.

Atiende a elDiario.es Andalucía tras enseñar a los alumnos de segundo de la ESO IES Isbilya de Sevilla cómo extraer el ADN de una fresa con productos caseros, dentro del programa Una Científica en tu Cole Andaluz, iniciativa de divulgación científica impulsada por la Asociación de Mujeres Investigadoras y Científicas (AMIT). Del Val analiza cómo ve la actualidad en materia de virus y posibles pandemias, con el foco en el citado Hantavirus Andes o en otro también de actualidad como el ébola.

El hantavirus proviene de una rama diferente al virus de la gripe, el virus de la viruela o el del coronavirus. El desconocimiento que hay de los virus en general es muy grande ya que “los que conocemos son los que se han transmitido alguna vez a personas”, apunta la científica. Si bien hay muchos tipos de hantavirus, esta variante llamada de los Andes se diferencia del resto “por ser el único de toda la familia que se contagió de una persona a otra”.

Controlarlo se hace fundamental para la supervivencia de los contagiados, ya que mantiene las características de los hantavirus ya conocidos, que son muy graves para las personas. “Causa enfermedad grave en un cierto porcentaje de las personas, un 20 o 50% de las que desarrollan síntomas, y causa una mortandad de un 30 o 40%”. Por otro lado, Del Val comenta que “si a esas personas se las pilla muy al principio y se les da el soporte médico adecuado, se puede atenuar esa mortandad”.  

En América se trata de una enfermedad conocida, explica la experta, ya que “tienen una media de 150 casos anuales”. Su forma de contagio hace que solo se pueda contraer en esta parte del mundo, puesto que “los roedores infectados con el Hantavirus de los Andes solo existen en América, no existen ni en Europa, ni en África, ni en Asia”. Estos roedores “lo segregan en la saliva, orina o excrementos”, por lo que, si estos son removidos, se levantan “aerosoles que pueden ser respirados”. 

Los síntomas que se producen a causa de este virus hacen que sean “difíciles de diferenciar” de otros. “Empiezan con síntomas muy inespecíficos, muy genéricos: catarros, vómitos, dolor gastrointestinal”, por eso “es importante tener la historia de dónde te has podido exponer”, para “trazar lazos”. A modo más específico, el hantavirus “infecta las paredes de la vasculatura de los vasos, de las arterias y las venas, y causa una desregulación en el equilibrio de la sangre y de las células, entonces el pulmón se invade por líquido e impide respirar”, haciendo fundamental la asistencia hospitalaria, aclara Del Val. 

Hantavirus Andes versus Covid-19

La gravedad de este virus frente a uno más conocido como el covid-19 es que el hantavirus tiene una mortalidad del 30 ó 40%, dependiendo de la zona, mientras que del covid es del 1%, “es como 30 ó 50 veces más grave el Hantavirus de los Andes que el Coronavirus”. Sin embargo, “el coronavirus cuando nos empezamos a dar cuenta ya había habido cientos de introducciones en España”, mientras que el hantavirus “ha dado la cara en un barco” por lo que “ha habido tiempo para prepararse”. 

El tiempo de incubación, que es “el tiempo en el que se está librando esa lucha hasta que, o no pasa nada porque ha ganado nuestro sistema inmunitario, o ha ganado el virus y entonces se manifiesta como síntomas”, es diferente en ambos casos. Mientras que el coronavirus era de 7 a 14 días, el hantavirus es de hasta ocho semanas, por lo que hasta finales de junio no se sabrá si el virus está controlado. Además, Del Val aclara que “la probabilidad de que alguien desarrolle los síntomas en la segunda semana o en la octava no es muy distinta”.

Para contagiarse de hantavirus es necesario un “contacto más estrecho” que con el covid-19. “El coronavirus también se contagiaba menos eficazmente al principio, por eso lo pudimos parar con el confinamiento, pero cuando llegó ómicron a finales del 21, fue imposible pararlo porque era mucho más contagioso”. Además, incide en que “los virus van evolucionando, porque aquellos virus que ganan a sus compañeros son los que se contagian mejor”. 

Ébola, un viejo conocido

La aparición de conatos de virus “los hay continuamente, y cada vez con más frecuencia”, por lo que hay que estar alerta y prevenir desde el primer momento, lo que hace que “esté en nuestras manos que no haya más pandemias”. Actualmente, el que más preocupa a la Organización Mundial de la Salud (OMS) es el ébola, una enfermedad que afecta a la República Democrática del Congo (RDC) y Uganda, donde, hasta el día 18 de mayo de 2026, último informe del Ministerio de Sanidad, se han notificado en RDC 516 casos sospechosos y 131 fallecimientos. 

Por ahora, solo ha habido cuatro emergencias de salud pública decretadas por la OMS: coronavirus (2020), viruela del mono (2022), viruela del mono, (2024) y ébola (2026). Según la OMS este virus es “a menudo mortal” y “puede transmitirse a la población humana cuando las personas mantienen contacto estrecho con órganos, sangre, secreciones u otros líquidos corporales de animales infectados, como murciélagos frugívoros, chimpancés, gorilas, monos, antílopes o puercoespines hallados enfermos o muertos en la selva”. 

Hasta el momento, no hay ningún caso en Europa, aunque Italia ha tenido que activar el protocolo por un posible caso de ébola. Del Val asegura que el hantavirus se le da más visibilidad porque “nos ha tocado a nosotros” y “es más exótico al ser en un crucero”, pero el ébola “es igual de grave” y no descarta que llegue a nuestro país. Además, cabe recordar que el ébola ya afectó a España en 2014 con tres casos positivos.

Inversión y divulgación

El factor económico es clave para atajar y prevenir todo tipo de virus y enfermedades infecciosas. La falta de inversión en vacunas, en preparación para epidemias o en conocer a los agentes infecciosos pasan factura, además “es más barato, es menos sufrimiento, es menos gasto sanitario y merece la pena”. 

Las vacunas son la principal arma para combatir las enfermedades. Durante el covid-19 “las vacunas bajaron la mortalidad 20 ó 30 veces”, asegura Del Val. Por ello, conseguir una para el hantavirus supondría “bajar la mortalidad radicalmente”. Aunque afirma que “hay vacunas que funcionan a nivel experimental”, todavía “no hay ninguna que sea comercial”. Por ende, incide en la importancia de vacunarse más allá de esos “efectos molestos” de los primeros días que producen algunas vacunas. Sin embargo, si esas reacciones son más graves, insta a que se notifique a la Agencia Española del Medicamento en Notifica RAM (Reacciones Adversas de los Medicamentos) 

Por ello, la divulgación científica es importante, para que la población conozca a que se está enfrentando. Más allá de entrar en todos los detalles que tiene un área tan compleja como la ciencia, lo fundamental está en “conocer los conceptos básicos de por dónde van las cosas, que es muy importante para vivir en esta sociedad”.

Actuación política

Para frenar la transmisión de enfermedades infecciosas, el Gobierno se coordina con las autoridades internacionales y la OMS. La actuación para el desembarco de los infectados por hantavirus fue coordinada entre el Gobierno nacional, la OMS, el ECDC, la Comisión Europea, Países Bajos, Sudáfrica, Cabo Verde y el Gobierno de Canarias. En esta ocasión, las medidas adoptadas fueron la evacuación del buque de los tres casos sintomáticos, para que solo atracasen en Canarias personas sin síntomas, que posteriormente fueron trasladados al Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, en Madrid, donde se realizó una cuarentena bajo supervisión sanitaria.

Desde un punto de vista científico, Del Val asegura que se hizo “lo correcto” y afirma que “es mucho mejor tomar medidas muy estrictas al principio para pararlo, porque si no, las vas a tener que tomar más adelante y en mayor escala”. Por otro lado, indica que “el riesgo para las personas de Canarias fue muy bajo, el riesgo para el resto de los españoles fue nulo” y de cara al futuro “conviene que lo sepamos parar y sepamos cuáles son nuestras armas, cuál es nuestra coordinación, que en el trabajo en equipo está la solución”. Además, destaca la importancia de que haya una comunicación fluida entre “los que tienen que tomar decisiones de políticas públicas y los que tienen el conocimiento básico, sea de los virus, sea de ciencia básica, sea de cómo se fabrican las vacunas, sea de cómo se distribuyen las vacunas, etc.”.