Atades celebra la vendimia de la amistad: quince años sembrando oportunidades

Personas usuarias de Atades, concretamente del Centro Residencial Sonsoles, Centro Residencial y Ocupacional Integra Aragón y a·Autismo, han participado hoy en la vendimia del Vino de la Amistad de Atades. Cerca de treinta personas, acompañadas por profesionales de los distintos centros, se han desplazado hasta las instalaciones de Enate, en Salas Bajas (Huesca), para vivir una jornada marcada por la convivencia, la ilusión y la participación activa en una de las iniciativas solidarias más emblemáticas de la entidad.

Durante la mañana, los participantes han colaborado en la recogida de la uva y han protagonizado el tradicional pisado simbólico que cada año da inicio a una nueva edición del Vino de la Amistad. La experiencia se ha completado con una visita a la bodega y una comida compartida en las instalaciones de Enate.

La presidenta de Atades, Susana Álvarez, ha señalado que “cada edición del Vino de la Amistad es un ejemplo de cómo las alianzas sostenidas en el tiempo generan un impacto real. Este proyecto nos permite seguir impulsando iniciativas de inserción sociolaboral y, al mismo tiempo, ofrecer experiencias significativas a las personas que forman parte de Atades. Ver hoy a nuestros usuarios participando en la vendimia, compartiendo momentos de convivencia y siendo protagonistas de esta historia es, sin duda, el mayor valor de esta iniciativa”.

Asimismo, Álvarez ha querido agradecer el compromiso de quienes hacen posible esta iniciativa: “Cumplimos quince ediciones gracias a una alianza basada en la generosidad y la confianza. Nuestro agradecimiento a Enate y a Eva Armisén por acompañarnos durante todos estos años en un proyecto que transforma cada botella en oportunidades para las personas con discapacidad intelectual y autismo”.

Por su parte, los protagonistas de la jornada han compartido su entusiasmo por participar en la vendimia. “Lo que más me ha gustado ha sido recoger la uva y hacer algo diferente con mis compañeros. Me lo he pasado muy bien y me gustaría volver el año que viene”, ha explicado Manuel, participante del Centro Residencial Sonsoles.

Desde a·Autismo, María otra de las participantes destacaba que “ha sido un día muy especial porque hemos estado en el campo, hemos conocido cómo se hace el vino y hemos compartido tiempo con muchas personas. Ha sido una experiencia muy divertida”.

Cristina, usuaria del Centro Integra Aragón, ha explicado que “me ha encantado participar en la vendimia porque hemos trabajado juntos, hemos conocido los viñedos y he aprendido cómo empieza el proceso para hacer el vino. Lo que más me ha gustado ha sido pisar la uva y compartir este día con mis compañeros”.

En representación de Enate, Ana Gállego, directora de Marketing, Comunicación y Enoturismo, ha señalado que “desde hace años compartimos con Atades un proyecto que convierte el vino en un punto de encuentro entre personas, compromiso y solidaridad. Cada edición nos invita a volver a lo esencial: compartir, aprender unos de otros y poner nuestro trabajo al servicio de una iniciativa que contribuye a generar oportunidades y a avanzar hacia una sociedad más inclusiva. Para nosotros es un privilegio seguir acompañando a Atades en este camino y comprobar cómo, alrededor de una botella de vino, se crean vínculos que permanecen mucho más allá del brindis”.

Impulso de nuevas oportunidades

La vendimia celebrada hoy marca el inicio de la decimoquinta edición del Vino de la Amistad. Los beneficios obtenidos con la venta de esta nueva añada se destinarán a respaldar los proyectos de inserción sociolaboral de Atades y sus centros especiales de empleo, concretamente de Gardeniers. De esta forma la iniciativa favorece la formación, capacitación y acceso al empleo de personas con discapacidad intelectual, capacidad intelectual límite y autismo.

La iniciativa del Vino de la Amistad nació en 2012 fruto de la colaboración entre Atades, Enate y la artista aragonesa Eva Armisén, que cada año cede una de sus obras para ilustrar la etiqueta del vino. Quince años después, este proyecto se ha consolidado como un ejemplo de colaboración entre el ámbito social, empresarial y cultural, convirtiendo cada botella en una oportunidad para seguir construyendo una sociedad más inclusiva.