El pueblo zaragozano de Cerveruela lanza una campaña para recuperar su “castillo”: el histórico Palomar del Bú
Los vecinos de Cerveruela, un pequeño municipio zaragozano de 37 habitantes situado en la comarca del Campo de Daroca, se han movilizado para salvar uno de los edificios más emblemáticos del pueblo. Junto a Hispania Nostra y la Asociación Cultural La Chaminera que humea han puesto en marcha una campaña de micromecenazgo con la que pretenden recaudar un mínimo de 14.000 euros para rehabilitar el histórico Palomar del Bú, una construcción tradicional situada en lo alto de una montaña que se encuentra en muy mal estado de conservación y amenaza con desaparecer.
La campaña permanecerá abierta hasta el próximo 5 de agosto y tiene como objetivo financiar la primera fase de una actuación cuyo presupuesto total asciende a 35.000 euros. Si la recaudación alcanza los 18.000 euros, también podrá completarse una segunda fase de acondicionamiento del entorno y del futuro espacio cultural que albergará el edificio.
El Palomar del Bú es visible desde cualquier punto de Cerveruela y constituye uno de los principales símbolos del municipio, hasta el punto de que muchos vecinos lo consideran su pequeño “castillo”. La Asociación Cultural La Chaminera que humea adquirió el inmueble en 2004 y llevó a cabo entonces una primera intervención de urgencia para frenar su deterioro. Sin embargo, el paso del tiempo ha agravado su estado de conservación y hace necesaria una rehabilitación integral que garantice su futuro.
La restauración presenta además una dificultad añadida: el edificio solo es accesible a pie. Por ello, vecinos, amigos y voluntarios están trasladando manualmente los materiales de construcción hasta la cima de la montaña en distintas jornadas de trabajo colectivo. El proyecto cuenta ya con buena parte de esos materiales y las obras serán dirigidas por un profesional especializado en técnicas constructivas tradicionales, como el tapial y los morteros de cal y yeso. Está previsto que los trabajos comiencen este otoño.
Los 14.000 euros correspondientes al objetivo mínimo de la campaña se destinarán a sufragar la primera fase de la rehabilitación, en la que será necesario instalar un andamiaje profesional adaptado a las características del enclave. Si se logran recaudar 4.000 euros más, el proyecto contempla instalar una barandilla de protección y un banco en el mirador, además de paneles interpretativos sobre el paisaje, la historia del palomar y el nuevo uso que tendrá el edificio. En caso de superar esa cifra, los fondos restantes se destinarán a enriquecer los contenidos expositivos y a promocionar conjuntamente los dos palomares tradicionales que conserva Cerveruela.
El objetivo es que, una vez restaurado, el Palomar del Bú se convierta en una pequeña sala de exposiciones permanentes dedicada a la paz y la libertad. Para ello, la Asociación Cultural La Chaminera que humea colabora con la Fundación Seminario de Investigación para la Paz de Zaragoza, con la intención de crear un espacio abierto al público que invite a la reflexión y, al mismo tiempo, contribuya a conservar un ejemplo de arquitectura tradicional.
El proyecto también incluye una intervención artística en el interior del edificio. Los antiguos nidales del palomar albergarán palabras relacionadas con la paz y la libertad propuestas por las personas que colaboren con la campaña, creando una obra colectiva integrada en la propia construcción.
La presidenta de Hispania Nostra, Araceli Pereda, ha destacado que esta iniciativa “reúne la conservación de la arquitectura tradicional, la implicación de toda una comunidad y la capacidad del patrimonio para adquirir nuevos significados”. En su opinión, salvar el Palomar del Bú supone “proteger un símbolo de Cerveruela y convertirlo en un lugar abierto a la reflexión, la paz y la libertad”.
Con esta campaña, Hispania Nostra incorpora un nuevo proyecto a su plataforma de micromecenazgo, desde la que ha impulsado cerca de 70 iniciativas en toda España. En conjunto, estas actuaciones han permitido recaudar más de 1,3 millones de euros para recuperar bienes patrimoniales amenazados, especialmente en pequeños municipios donde forman parte de la memoria, la identidad y el futuro de sus comunidades.