Rap Terapéutico para llegar a los jóvenes y combatir el estigma de la salud mental
Rap, psicología e intervención social, son los tres pilares de Rap Terapéutico, proyecto del zaragozano Rubén Lapesa, de 29 años. “Lo que pretende Rap Terapéutico es poder conectar con esos chicos que no son capaces de admitir que tienen que ir a terapia”, explica Lapesa, integrador social y psicólogo, que comenzó este proyecto hace menos de un año, con el que conjuga sus dos pasiones: rap y salud mental.
En redes sociales ha creado una pequeña comunidad y en sus vídeos, que acumulan miles de visualizaciones, analiza desde un punto de vista psicológico las letras de canciones de rap: “Ayuda a entender que el rap no es sólo una música agresiva o dramática, hay mucho trasfondo y quería darle visibilidad a esos artistas, que tienen mucho detrás”, dice el psicólogo. Sin embargo, más allá de las redes, con las que intenta llegar a más público, la base del proyecto gira en torno a los talleres de rap terapéutico que dirige, en los que se llevan a cabo distintas dinámicas de presentación, improvisación, análisis de canciones o escritura, generando un lugar en el que los participantes puedan expresarse con total libertad.
Como rapero, Lapesa empezó a escribir hace ya 10 años en las calles de Zaragoza bajo el nombre artístico de Big Propa. Como psicólogo, ahora se encuentra en Valencia terminando el máster general sanitario para poder ejercer la profesión y acaba de empezar en la ONG Psicólogas sin Fronteras, interviniendo en un barrio afectado por la DANA, haciendo terapia con población migrante y vulnerable. Admite que está siendo una experiencia de gran aprendizaje: “Es cierto que hay personas que les cuesta conectar con según qué dinámicas, pero todas terminan con la sensación de que el espacio ha sido agradable, han podido expresarse y liberar algo de su emocionalidad, que han podido rapear”.
Entre medias, 10 años de música, estudios y una pequeña crisis existencial. Desde sus inicios en el mundo del rap estuvo en contacto con distintos profesionales como Francesc Tamarite conocido —como Fran Fuethefirst—, rapero, actor y psicólogo. Conforme avanzaba en su formación y trayectoria académica, Fuethefirst fue contando con él para participar en diversos trabajos con menores en riesgo de exclusión social o grupos de diversidad funcional, a través de talleres de rap y ritmo. También en diversos talleres en institutos de Zaragoza. Después se fue a Valencia a estudiar, rechazando su lado artístico, su identidad como rapero y creador, frustrado por no haber llegado a nada con la música. Paradójicamente, allí volvió a reconectar con la música y con el freestyle, aceptando que era una parte de su vida que podía integrar en su carrera profesional, la psicología. Y así nació su proyecto: Rap Terapéutico.
Juventud, salud mental y género
Depresión, ansiedad y trastornos del comportamiento son algunas de las principales causas de enfermedad en la adolescencia. En todo el mundo, uno de cada siete jóvenes de entre 10 y 19 años padece un trastorno mental y el suicidio es la tercera causa de defunción en las personas de entre 15 y 29 años, según datos de la Organización Mundial de la Salud. “Hay un gran problema en la salud mental infanto-juvenil, está habiendo datos muy altos de suicidios e intentos de suicidios, pensamientos muy complejos y mucho malestar psíquico en edades muy tempranas”, explica Lapesa, y señala la necesidad de implementar intervenciones preventivas y terapéuticas dirigidas específicamente a esta población.
Sin embargo, y aunque cada vez menos, al igual que durante muchos años el rap estuvo estigmatizado y relegado, también lo ha estado la importancia de la salud mental y el hecho de ir a terapia, especialmente en la población masculina. “Para entender el proyecto, el tema del género es importante. Creo que, así como las mujeres por la construcción de género y social sí que encuentran muchos espacios donde poder expresarse emocionalmente y están más dispuestas a ir más a terapia, los hombres no”, reflexiona el psicólogo. “Es uno de los problemas del patriarcado: la realidad emocional de los hombres tiene que esconderse y si se expresa que sea a través de la violencia, pero llorando no, mostrándote vulnerable no porque entonces te pisan”.
Teniendo esto en cuenta, Rap Terapéutico busca acercarse a esos jóvenes y conectar con ellos a través del rap, crear un espacio en el que jugar y divertirse, donde se sientan cómodos y puedan mostrarse vulnerables. “En esos momentos es cuando surge la expresión emocional espontánea y es ahí cuando se valida, se da lugar al penar y a poder decir: ‘oye esto que has comentado no ha debido ser fácil, si necesitas hablar de ello puedes contar conmigo’”, comenta Lapesa.
Club de PsicoRappers
El proyecto busca desarrollar una metodología con base en la experiencia práctica y la investigación y el estudio, para llegar a más jóvenes y todo tipo de personas que puedan beneficiarse de estos talleres e intervenciones, generando una comunidad internacional. Lapesa admite que se trata de un plan un poco ambicioso: “La idea es unificar a muchos profesionales del sector, unificar una idea de intervención lo más adecuada posible para cada sector de la población y poder formar a profesionales de todo el mundo para que en su ciudad o en su pueblo hagan rap terapéutico”. Que la intervención se realice en la calle y no se quede solo en el despacho del psicólogo.
“Estoy creando un club de PsicoRappers”, expone el psicólogo, que busca con ese objetivo en mente integrar a distintos profesionales de la salud mental, educación, campo de lo social, intervención de calle, baile, rap…; y reunirlos en sesiones quincenales en las que pensar el rap desde una mirada clínica y cultural.
Recientemente, Lapesa ha comenzado una colaboración en redes junto al Festival Rocanrola, el mayor festival de rap en español, y reflexiona sobre la necesidad de encontrar espacios saludables y terapéuticos en la vida y su día a día, más allá de la terapia: “Para mí Rocanrola puede ser uno de esos espacios, donde puedes conectar con iguales que también disfrutan tu pasión”.