Necesitamos más izquierda que nunca
Todo el mundo juega a hacer quinielas políticas. Los hay que aseguran la abstención del PSOE para facilitar un gobierno del PP; los hay que dicen que el PP buscará unas terceras elecciones, no aceptando las condiciones del PSOE; los hay que no esperan nada y los hay que creemos que este segundo acto es el preámbulo de una soledad mucho mayor entre política y ciudadanía. Será algo así como los versos de la Dickinson, con su exactitud lúgubre, “esta es mi carta al mundo/que jamás me ha escrito”. Algo así expresamos los ciudadanos con nuestro desconcierto, con nuestra ausencia, acaso con nuestro silencio y con nuestra soledad, “soledad cuya peor angustia/ es tal vez permitir que aparezca/ y perecer ante sus ojos/ solo con una mirada”.
Ignoro si Rajoy gobernará en las próximas semanas o lo hará después del 18 de diciembre, lo que sé es que gobernará, porque el Partido Socialista ha ido desangrando sus siglas y permitiendo, con la actitud y voto de sus críticos, definir un futuro que quizá todavía no se atreve a explicarse a sí mismo, pero que inevitablemente ya ha fijado.
Y mientras, vamos observando con mucha perplejidad, y no sin cierto dolor, cómo la izquierda se va desplomando en debates superfluos, de titulares mediáticos y sin apenas contenido detrás. Eso antes que fijar cuestiones como: ¿Qué tipo de sociedad queremos construir? ¿Cómo combatiremos la pobreza infantil? ¿Cómo haremos para conseguir una sociedad más justa, sin desigualdades sociales y económicas tan acuciantes como las que padecemos hoy en día? ¿Dónde pondremos nuestras banderas para proclamar por encima de todo la libertad y la fraternidad? ¿Qué tipo de educación queremos? ¿Cómo nos vamos a hacer viejos en un país de viejos sin esperanza? ¿Cómo acabaremos con todas las violencias? ¿Dentro de qué modelo económico queremos vivir? Cómo. Qué. Cuándo. Dónde.
Tristemente el fin del bipartidismo parece que ha llegado sobre todo para traer el fin de la unidad de la izquierda. Y a ese respecto Podemos tiene que saber si quiere sumar o si simplemente ha llegado para restar y separar y ganar un lugar en el cielo de nuestros infiernos; al PSOE le corresponde saber qué quiere ser de mayor, porque en las despedidas solo se mira hacia atrás y en ese “atrás” no hay futuro ni conciencia.
Necesitamos que la izquierda quiera y sepa volver a ser izquierda. Es imprescindible