La Federación Aragonesa de Fútbol dicta el cierre cautelar del campo donde fue agredido un árbitro de 19 años
El Comité de Competición y Disciplina Deportiva de la Real Federación Aragonesa de Fútbol (RFAF) ha clausurado de forma cautelar el campo de La Contienda, en Pina de Ebro (Zaragoza). Allí fue agredido el sábado el árbitro Yago García Aparicio, de 19 años, al término de un partido de Primera Juvenil entre el equipo local y el C.D. Unión La Jota Vadorrey. El cierre afecta a los encuentros de esa categoría y se mantendrá mientras se tramita y resuelve el expediente abierto por los incidentes.
En la misma resolución, fechada el martes 29 de septiembre, el comité suspende provisionalmente las licencias federativas de dos jugadores del C.D. Pina, los que llevaban los dorsales 1 y 17, y de dos auxiliares del club local, V. L. L. y M. A. S. A. La suspensión durará hasta que se dicte resolución en el expediente sancionador. El órgano federativo explica que las medidas buscan “esclarecer los hechos y determinar, en su caso, las responsabilidades que pudieran derivarse de los mismos”, y se refiere a incidentes ocurridos “durante y a la conclusión del encuentro”.
La Federación ha trasladado a los dos clubes la ampliación del acta arbitral. Los documentos anexos, entre ellos denuncias y partes médicos, quedan a su disposición en las oficinas federativas. Pina y Unión La Jota Vadorrey tienen de plazo hasta las 12:00 horas del viernes 2 de octubre para presentar alegaciones.
En ese mismo plazo, el comité exige a ambos clubes todos los datos de que dispongan para identificar a las personas que participaron en los incidentes del final del partido. El objetivo es comprobar si están afiliadas a la Federación y pueden ser sancionadas por la vía disciplinaria federativa o, en caso contrario, trasladar sus identidades a las autoridades administrativas o judiciales competentes. También pide a los clubes y al propio colegiado vídeos, fotografías o cualquier otra prueba que ayude a identificar a los implicados, incluidos posibles partes médicos o documentación sobre la atención sanitaria a “cualquiera de los agredidos”. La Federación deja abierta la puerta a adoptar otras medidas a la vista de las alegaciones y las pruebas.
El padre, también agredido
La agresión se produjo en los últimos instantes del partido, después del gol que situaba el 3-4 en el marcador. En ese momento hubo una invasión del terreno de juego y el árbitro fue atacado. Su padre también fue agredido. Según la Asociación Española de Árbitros de Fútbol (AESAF), el joven fue trasladado en ambulancia a Zaragoza. La asociación condenó los hechos “de forma rotunda” y reclamó “una respuesta firme, coordinada y ejemplar” de los organismos competentes, así como que los árbitros sean reconocidos “como autoridad pública en el ejercicio de sus funciones”. La propia Federación Aragonesa ya había expresado públicamente “su más firme condena y rechazo” a lo sucedido.
Las medidas cautelares recaen sobre miembros del club local, que tras el partido aseguró que los responsables de la agresión “no eran integrantes del club ni familiares de los mismos”. El C.D. Pina condenó “enérgicamente” los hechos, afirmó que había atendido al colegiado y a su familiar desde el primer momento y dijo haberse puesto a disposición de las autoridades para ayudar a identificar a los autores.
Por su parte, el Unión La Jota Vadorrey insistió en que no tuvo “nada que ver” con los hechos. Según el club visitante, en todo momento se protegió al árbitro, a su padre y a sus propios jugadores, “tal y como refleja el acta”. También reprochó a la Federación y al Comité Aragonés de Árbitros no haberle desmarcado públicamente, algo que calificó de “un error muy grave”. La resolución federativa no contiene ninguna medida contra el club visitante.