Médicos aragoneses llevan la salud donde no llega: “No podemos cambiar el mundo, pero sí arreglar algunas vidas”

“No podemos cambiar el mundo, pero podemos arreglar algunas vidas”. Cristina Torrijo, ginecóloga del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza, resume así el sentido de las misiones médicas en las que participa con Phileos, una ONG aragonesa que lleva más de una década acercando asistencia sanitaria a poblaciones con dificultades para acceder a ella. En lugares donde una operación puede quedar fuera del alcance económico de una familia o donde la atención médica depende de recursos muy limitados, el trabajo de estos profesionales intenta responder a necesidades inmediatas sin perder de vista qué ocurre cuando el equipo regresa a casa.

La historia de Phileos comenzó en Filipinas, después de que un cirujano del Clínico de Zaragoza conociera durante un viaje a las Siervas de María, una congregación que atendía a personas sin recursos para costearse una intervención. Lo que empezó con la voluntad de operar gratuitamente fue creciendo hasta convertirse en un proyecto de cooperación médica con especialistas de distintas áreas y estudiantes de Medicina de la Universidad de Zaragoza.

Durante años, el equipo viajó principalmente a Manila y a Lagonoy, en la provincia de Camarines Sur, una zona especialmente desfavorecida donde el acceso a la sanidad pública era muy limitado. Allí, uno de sus principales logros fue contribuir a poner en marcha un paritorio atendido durante todo el año por matronas y respaldado por las misiones médicas de la asociación.

“Conseguimos montar un paritorio en Filipinas”, recuerda Torrijo, que ha participado en estas expediciones desde sus primeros años. Los equipos, que volverán en la próxima primavera a Filipinas, acudían varias veces al año para apoyar la atención a las embarazadas, formar al personal y organizar jornadas médicas en comunidades donde las necesidades sanitarias superaban los recursos disponibles.

La importancia de esa atención se entiende al pensar en lo que significa dar a luz sin unas condiciones mínimas de seguridad. La falta de asistencia durante el parto y de cuidados posteriores para la madre y el bebé puede tener consecuencias graves. Por eso, el trabajo de Phileos no se ha limitado a las intervenciones quirúrgicas, sino que también ha incluido prevención y seguimiento.

Atender, operar y enseñar a los profesionales locales

Mientras se reorganizaba el proyecto filipino, Phileos abrió una nueva vía de cooperación en Etiopía. En junio de 2026, un equipo se desplazó durante varios días a Addis Abeba para colaborar con las Misioneras de la Caridad, que atienden a personas vulnerables, y con la fundación Hand in Hand, asentada en el territorio. Por un lado, atendieron a pacientes del centro de las Misioneras de la Caridad, donde la capacidad médica es muy limitada para el volumen de personas que necesitan cuidados, mientras que, por otro, especialistas en Urología colaboraron con hospitales públicos etíopes, intervinieron a algunos pacientes y compartieron sus técnicas con los profesionales locales.

Torrijo recuerda que en el centro había una única médica para atender tanto a las personas ingresadas como a quienes acudían en busca de ayuda. Durante la misión, ella revisó a embarazadas y mujeres en el posparto, además de atender las consultas que iban llegando. Otros compañeros realizaron intervenciones quirúrgicas y participaron en actividades formativas.

Entre los hitos de la expedición, la ginecóloga destaca el trabajo de los urólogos, que realizaron una prostatectomía radical y enseñaron técnicas quirúrgicas a los profesionales etíopes. La colaboración permitió, además, establecer un acuerdo para que los hospitales públicos pudieran atender gratuitamente a pacientes derivados desde este centro cuando necesitaran un ingreso o una asistencia que este no podía ofrecer.

Como la formación es clave, durante su estancia en Etiopía, el equipo también impartió cursos sobre cuestiones como electrocardiografía, diabetes, hipertensión y cuidados de heridas. La intención es que los conocimientos adquiridos no se queden en una intervención puntual, sino que ayuden a mejorar la atención sanitaria una vez que los cooperantes se marchan.

“Lo importante es lo que pasa cuando nosotros ya no estamos”, señala Torrijo. La cooperación, insiste, “no consiste en llegar con la voluntad de resolverlo todo durante unos días y después desaparecer”. Tal y como afirma en una entrevista a elDiario.es, requiere preparar cada expedición, seleccionar y diagnosticar pacientes antes de las intervenciones y mantener el contacto con los equipos locales entre una misión y la siguiente.

Esa continuidad se refleja también en el apoyo a distancia, ya que los profesionales de Phileos siguen resolviendo dudas de los sanitarios con los que han trabajado, por ejemplo, mediante imágenes que permiten consultar con especialistas del Hospital Clínico de Zaragoza. En dermatología, apunta Torrijo, han llegado a ayudar a identificar enfermedades poco habituales en Europa, como la lepra, cuyo diagnóstico puede resultar difícil para médicos que no están acostumbrados a tratarla.

Un cambio de mirada en la medicina

Trabajar en estos contextos también transforma a quienes participan en las misiones. Como reconoce Torrijo, la práctica médica es muy diferente a la que conoce en España, donde los pacientes cuentan, por lo general, con más medios para acceder a revisiones y tratamientos.

“Te das cuenta de que operan sin nada”, afirma. En Filipinas, recuerda, han intervenido miomas de dimensiones que resultan menos habituales en España porque aquí suelen diagnosticarse antes. En otros casos, han atendido enfermedades avanzadas que podrían haberse tratado de otra manera si las personas hubieran tenido acceso a una operación a tiempo.

La ginecóloga también recuerda a pacientes con cánceres de mama muy evolucionados o personas que han necesitado amputaciones de ambas piernas. En algunos casos, una intervención destinada a controlar las complicaciones de la enfermedad ya supone una mejora importante en su calidad de vida. A su vez, añade que, cuando además pueden acceder a una prótesis, recuperan parte de sus posibilidades de autonomía.

Para Torrijo, conocer estas realidades ayuda a valorar las condiciones en las que se trabaja en el sistema sanitario español. “Yo creo que todos los europeos deberíamos ir un viaje de una semana de cooperación para darnos cuenta de lo afortunados que somos”, reflexiona.

Asimismo, destaca el entusiasmo y el compromiso de los compañeros con los que prepara cada viaje y la acogida de las comunidades a las que regresan. En Filipinas, donde los conocen desde hace años, recuerda la gratitud de las familias y la hospitalidad de quienes les invitan a entrar en sus casas. “Vuelves infinitamente mejor de lo que te vas, mejor que de mis vacaciones”, asegura.

La solidaridad también se construye desde Aragón

Phileos es una asociación sin ánimo de lucro que financia su actividad principalmente con las aportaciones de sus socios, además de algunas subvenciones y actividades solidarias, como un concierto y una cena anual. La organización asegura que todos los fondos recaudados se destinan a los pacientes y que cada profesional paga de su bolsillo el viaje, la estancia y la manutención cuando participa en una misión.

Del mismo modo, los equipos deben organizar los desplazamientos, llevar medicamentos y material sanitario, coordinarse con las entidades locales y mantener el contacto entre expediciones. Por ello, según explica, “es importante obtener más recursos para poder llevar a cabo nuevas expediciones que sirvan de gran ayuda y que garanticen la continuidad en la atención”.

Para Torrijo, la clave está en mantener esa labor en marcha y en dejar herramientas para que quienes permanecen sobre el terreno puedan seguir atendiendo a sus pacientes. “No podemos cambiar el mundo”, recuerda, aunque añade que, para las personas que encuentran una posibilidad de tratamiento donde antes no la tenían, “esas vidas que sí se pueden cambiar marcan toda la diferencia”.