Más de veinte rescates en una semana en el Pirineo aragonés: del miedo a las vacas a un campamento evacuado por la lluvia
La afluencia de visitantes al Pirineo aragonés cada verano también se traduce en una intensa actividad de los grupos de rescate de la Guardia Civil. Entre el 3 y el 9 de agosto, el GREIM ha atendido 24 avisos en distintos puntos de la provincia de Huesca, la mayoría relacionados con accidentes o dificultades durante actividades de montaña, aunque también ha tenido que auxiliar a dos jóvenes que no se atrevían a continuar su ruta por miedo a un grupo de vacas y evacuar a un campamento de 102 personas, 68 de ellas menores, por las fuertes lluvias.
El 4 de agosto en el barranco de La Mascarada, en Benasque, dos senderistas de 20 y 21 años, vecinos de Liria (Valencia), se encontraron rodeados por un grupo de vacas y aseguraron que no podían continuar por el temor que les provocaban. El GREIM de Benasque, junto a la Unidad Aérea y un médico del 061, acudió a su encuentro y los trasladó hasta las inmediaciones de su vehículo.
No fue la única situación poco habitual a la que tuvieron que hacer frente los equipos de rescate. El 8 de agosto, una pareja que recorría la Pista de la Mina, en Benasque, quedó enriscada y no pudo continuar su camino junto a su bebé de 18 meses. Los agentes del GREIM de Benasque localizaron a los tres y los llevaron hasta su vehículo, estacionado en Cerler.
Ese mismo día, las condiciones meteorológicas obligaron a desplegar uno de los dispositivos más numerosos de la semana. Las fuertes lluvias y la previsión de que empeorasen durante la noche llevaron a la Guardia Civil a desalojar un campamento juvenil situado en el Plan de Senarta, en Benasque. Diez vehículos oficiales participaron en la evacuación de 102 personas, 68 de ellas menores, que fueron alojadas en el polideportivo municipal y se encontraban en perfecto estado.
Caídas y tropiezos
El grueso de las llamadas respondió a tropiezos y caídas con resultado de lesiones. Las fracturas de tibia, tobillo y muñeca se repitieron en parajes como Barbarisa, Ordesa, los ibones de Coronas, Arriel, Escalar y Espeluciecha, además de las inmediaciones del refugio de Bachimaña y las pozas de Belsué.
Los barrancos también son un foco común de rescates. Durante esta semana, en el barranco de Forcos, en Broto, un hombre sufrió una fractura de vértebra al lanzarse por un tobogán natural. Por su parte, en el barranco de Viandico, en Fanlo, se registraron dos accidentes en pocos días: primero, dos barranquistas resultaron lesionados tras saltar a una poza y, tres días más tarde, una mujer tuvo que ser evacuada en helicóptero del mismo barranco tras sufrir una fractura cervical al caer al agua.
El 7 de agosto, un montañero de 24 años, vecino de Zaragoza, quedó enriscado en el Pico de los Infiernos, en Sallent de Gállego, y tuvo que ser evacuado en helicóptero. Dos días después, otro montañero, de 25 años y vecino de Guipúzcoa, tuvo que ser auxiliado en la zona del Pico de los Infiernos y el Pico Armales por una situación similar. También tres escaladores necesitaron la ayuda del GREIM en el collado Mallo Pisón, en Las Peñas de Riglos, después de seguir un itinerario erróneo y no poder continuar.
Por último, ha habido varios episodios de problemas de salud que han motivado un rescate. Un montañero tuvo que ser evacuado del GR-11, en la zona de Punta de las Olas, por dolor en el pecho y problemas respiratorios; una escaladora sufrió un golpe de calor en la vía ferrata de la Cruz de Ólvena; y dos jóvenes tuvieron que ser evacuadas de la vía ferrata Refogons, en Campo, por problemas físicos.
Los 24 avisos fueron recibidos a través de la Sala de Emergencias 112 SOS Aragón y de la Central 062 de la Guardia Civil de Huesca. En los distintos dispositivos participaron los grupos GREIM, las unidades aéreas de la Guardia Civil y, cuando fue necesario, personal sanitario del 061.