El PP de Zaragoza culmina la liquidación de la fundación de Etopia: en concurso de acreedores y los trabajadores sin cobrar
La Fundación Zaragoza Ciudad del Conocimiento, entidad que históricamente se había encargado de buena parte de la programación y los proyectos del centro cultural Etopia, ha entrado en concurso de acreedores. El proceso supone el paso definitivo hacia la desaparición de una entidad que durante más de una década funcionó como uno de los principales instrumentos culturales, tecnológicos y de innovación de Zaragoza.
La situación llega más de dos años después de que el Gobierno municipal de Natalia Chueca anunciara su intención de liquidar la fundación. Fue en febrero de 2024 cuando el Ayuntamiento defendió públicamente la necesidad de cerrar la entidad alegando problemas de viabilidad económica y la imposibilidad de sostener la programación prevista para Etopia. Sin embargo, el sindicato CCOO sostiene ahora que los datos económicos “desmontan” ese argumento y denuncia que la situación actual responde a “una estrategia política de desmantelamiento progresivo”. Según explica, en el momento en el que se anunció la liquidación, la fundación gestionaba once proyectos con financiación externa y desarrollaba actividades que daban servicio a cerca de 40.000 visitantes.
Además, asegura que durante el último ejercicio completo la entidad logró captar 2,3 euros de financiación externa por cada euro aportado desde el presupuesto municipal y que, solo en los dos ejercicios previos al anuncio de liquidación, consiguió más de 1,2 millones de euros de financiación externa.
La Fundación Zaragoza Ciudad del Conocimiento fue creada por el Ayuntamiento para gestionar proyectos vinculados a cultura digital, innovación urbana, emprendimiento y programas europeos, teniendo como principal espacio de referencia Etopia. Con el paso de los años se incorporaron patronos y colaboradores privados, aunque el punto de inflexión llegó cuando el consistorio aprobó abandonar el patronato y dejar de financiarla, con los votos de PP y Vox.
Aquella decisión abrió una fuerte polémica política y cultural. Desde la oposición se acusó al Gobierno municipal de “censura cultural” y de desmantelar uno de los proyectos más reconocidos de la ciudad, mientras que el Ejecutivo autonómico llegó a cuestionar públicamente la decisión por el posible impacto sobre proyectos europeos y líneas de financiación vinculadas a innovación.
Actualmente, la entidad mantiene a seis trabajadores que atraviesan una situación de incertidumbre desde hace meses. Según denuncia CCOO, el pasado 5 de febrero se inició un expediente de regulación de empleo (ERE) para toda la plantilla, aunque posteriormente la dirección desistió del procedimiento. Tras ello, la fundación dejó de abonar las nóminas y los trabajadores “acumulan semanas sin cobrar”: “Han dejado morir deliberadamente un proyecto que funcionaba, que atraía financiación externa y que situaba a Zaragoza como referente cultural y tecnológico. Lo más grave es que las consecuencias las están pagando ahora seis trabajadores y trabajadoras que llevan semanas sin cobrar y sin poder siquiera acceder al desempleo”, ha señalado Juan Tamarit Legaz, secretario general de la sección sindical de CCOO en el Ayuntamiento de Zaragoza.
“Esto no es una cuestión de inviabilidad económica, es una decisión política. Han desmontado la Fundación pieza a pieza hasta provocar una situación límite y ahora abandonan a la plantilla”, añade. Desde el sindicato reclaman al Ayuntamiento que garantice el pago inmediato de los salarios adeudados, ofrezca una solución laboral a la plantilla y asuma responsabilidades políticas por el cierre de una entidad que consideran “estratégica” para Zaragoza. “La gestión de Natalia Chueca ha convertido un proyecto reconocido internacionalmente en un conflicto laboral y económico absolutamente innecesario”, concluye Tamarit.