Del cuartel a la mina: los militares bajan a las galerías asturianas para sus ejercicios de adiestramiento en combate

Pilar Campo

Oviedo/Uviéu —

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Las galerías, chimeneas, planos y subniveles y las instalaciones exteriores de los pozos Santiago y San Jorge de Hunosa, en el concejo de Aller, en la comarca asturiana del Caudal, se han convertido en el centro de operaciones militares.

Los componentes de la Compañía Cuélebre comenzaron ayer y concluyen este viernes los ejercicios de instrucción y adiestramiento para poner en práctica el planeamiento y conducción de operaciones en combate urbano y subsuelo y como unidad protegida con vehículos blindados.

Las imágenes hablan por sí solas. Los militares de la primera compañía del Batallón de Infantería Protegida (BIP) II/3 'Toledo', que está integrada en el Regimiento de Infantería 'Príncipe' número 3 con base en el acuartelamiento Cabo Noval, en el concejo asturiano de Siero, practican sus ejercicios en unas condiciones totalmente diferentes a las habituales.

Sin embargo, esta no es la primera vez que ocurre ya que, en el año 2024, Hunosa también colaboró con el Ejército para la realización de estas prácticas.

Centro nacional de rescates

La compañía asegura que este tipo de actividades refuerza las “excelentes condiciones que ofrece el Pozo Santiago como futura sede de un centro nacional de rescates”, un proyecto en el que trabaja como principal nuevo uso de esta histórica instalación minera.

El proyecto incluye además la experiencia y conocimiento adquirido de la Brigada de Salvamento Minero de Hunosa y une formación, entrenamiento e investigación.

“El objetivo de los ejercicios es preparar a las unidades en el planeamiento y conducción de operaciones de combate urbano y en subsuelo en un entorno de alta intensidad y desconocido que obligue al planeamiento y conducción de las operaciones para la consecución de los objetivos marcados”, señalan desde la compañía.

Ejercicios bajo tierra

El subsuelo se emplea desde hace tiempo como elemento de protección y ocultación, en particular en aquellas ocasiones en que se quiere evitar la acción de un adversario con un poder militar muy superior.

El Pozo Santiago, enclavado en el valle del río Aller, cuenta con distintas galerías mineras que permiten realizar ejercicios bajo tierra en un ambiente realista por lo que, según explica, “resulta idóneo como zona de instrucción”.

Los pozos mineros reúnen las condiciones idóneas para este tipo de adiestramiento, ya que permiten a los militares entrenar en un ambiente donde se puede recrear una hipotética situación de enfrentamiento entre adversarios en una guerra.

La adaptación a una zona desconocida

“La preparación militar en el ámbito operativo ha de basarse en la recreación de ambientes y situaciones que sean lo más parecidas posible al hipotético escenario donde realmente podrían tener lugar las acciones de combate. Por ello -subraya- la primera premisa ha de ser disponer de zonas de instrucción e instalaciones apropiadas. El pozo allerano permite a los militares instruirse en una zona desconocida, adaptándose a una situación variable y haciendo frente a las diferentes vicisitudes del combate”.

La finalidad de los ejercicios es conseguir que los miembros de la compañía estén en condiciones de planear y ejecutar una operación como componentes de un subgrupo táctico.

Los desafíos

Además, el entorno presenta desafíos y dificultades particulares derivados de la falta de luz, el reducido espacio, el confinamiento, la escasa ventilación y los problemas para la orientación y las comunicaciones.

Asimismo, existen otros retos de tipo psicológico como son la pérdida de confianza, la sensación de aislamiento y el miedo a la oscuridad o los espacios cerrados que pueden derivar en episodios de claustrofobia.

Las alternativas al carbón

El pozo Santiago dejó de tener actividad extractiva minera de carbón a finales del año 2018.

Desde su cierre, varios proyectos se han barajado para dar una nueva vida a la explotación: desde emplear el agua del pozo para generar energía geotérmica a instalar en su interior un centro de procesamiento de datos o plantear que sirva como escenario para recrear las condiciones de vida en la luna.