Cuando la inteligencia artificial se adueña de los anuncios de fiestas y ferias en Asturias y arrincona al arte humano

Bárbara Bécares

Gijón/Xixón —

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Una aparente botella de sidra que en vez de corcho tiene una chapa propia de los botellines de cerveza al lado de un vaso lleno hasta arriba de un líquido amarillo (lo que sería el terror sidrero para cualquier asturiano); figuras que simulan a gaiteros pero con instrumentos extraños entre sus manos y tamboriteros sin baquetas; un tren que va a descarrilar porque la vía sobre la que está tiene un fin pronto porque aparece un río; mujeres bailando con trajes que no son los regionales asturianos y… que no está muy claro de dónde son.

Es 2026 y la inteligencia artificia (IA) ha infestado la cultura asturiana. Solo hay que echar un vistazo a las redes sociales para acabar viendo publicaciones muy similares unas a otras. Muchos carteles de fiestas tradicionales, ferias y eventos varios que se celebran o que están por hacerlo han sido creados por algún software de inteligencia artificial generativa dejando de lado a los artistas que otros años se encargaban de su confección. Lo que viene siendo que muchísimos perfiles se representan con “El mismo póster,” como se ha denominado una de las tantas cuentas que denuncian este fenómeno que tiene detrás mucho más que un cúmulo de imágenes igualitas.

Recientemente, Yeasturias y APIAST Ilustración compartieron una crítica en su perfil de Instagram: “muchas instituciones y entidades asturianas se llenan la boca hablando de hacer medrar Asturies, de revitalizar lo rural, de dar oportunidades a les muyeres, de cuidar el ecosistema o ser sostenibles. Sin embargo, a la hora de hacer carteles para publicitar sus actividades, tiran de inteligencia artificial generativa echando por tierra todos estos argumentos”.

Con este panorama, artistas de manera individual y también varios colectivos en Asturies están alertando respecto a los problemas que acarrea suplantar el arte por dibujos realizados por agentes tecnológicos que están en manos de unas pocas empresas extranjeras, casi todas de Estados Unidos, y lideradas por multimillonarios. Qué supone esto para la cultura local, para el arte, para las y los artistas y profesionales de la ilustración y también para el pensamiento crítico, para nuestro futuro como sociedad e incluso para el medio ambiente.

Hay un consenso entre los expertos y expertas del sector y es que existen muchos aspectos negativos en esta tendencia. elDiario.es Asturias ha hablado con Eva Rami e Isabel Muñoz, profesionales de la ilustración representantes de la asociación APIAST (Asociación de Profesionales de la Ilustración de Asturias), con el colectivo Ave MarIA, con Nieves González (conocida en sus redes como Nieve Sita) y con Marta López, coordinadora de The Asturianer.

Representar la cultura local a partir de un software creado en Estados Unidos

Ave MarIA es un colectivo que acaba de crearse precisamente como denuncia ante esto. Y sus integrantes explican para elDiario.es Asturias que “la IA solo copia y homogeniza, si dejamos que sustituya a nuestros artistas, perderemos la mirada única que tenemos como pueblo. Consumir ilustración asturiana es la forma de que nuestra identidad siga viva y no se convierta en un cliché genérico”.

Nieves González, conocida como 'Nieve Sita' en sus redes sociales, explica que donde nota que se ha perdido clientela es un sector muy concreto: las comisiones de fiestas o eventos benéficos de asociaciones. La paradoja es que son organismos que, o bien fomentan la cultura local o realizan labores sociales. Y, también por ese motivo, suelen tener acceso a arte a un precio asequible. La propia González explica que ella tiene descuentos especiales para asociaciones o comisiones de festejos y le consta que no es la única, ya que recuerda que muchos artistas también quieren apostar por apoyar a las fiestas de sus pueblos y a sus comisiones.

Comenta cómo ella tomó la decisión hace tiempo de apostar por asuntos que considera de gran importancia para la cultura local y ahora ve asombrada cómo muchas comisiones tiran de carteles hechos con inteligencia artificial, en vez de contactar con artistas de la zona. Nieves ya ha podido consolidar su carrera y no está notando efectos, pero lamenta cómo esto pueda afectar a nuevos artistas.

Eva Rami e Isabel Muñoz, desde la presidencia de APIAST añaden que es importante recordar que “un cartel no es sólo un resultado más o menos ”bonito“ sino un proceso de creación, de intención, de narrativa, de significado, que con una IAG (inteligencia artificial generativa) no existe”.

Qué pasa con el arte local

“Es lamentable que se guarden partidas presupuestarias para todo tipo de acciones y no se deje una parte para el trabajo artístico. Invirtiendo en ilustradores, diseñadores, artistas plásticos, etc. también inviertes y ayudas al tejido sociocultural de tu región. Haces que los artistas, que son el pensamiento crítico de la sociedad que habitamos, puedan seguir existiendo. Por no hablar de que logras diferenciarte, posicionarte, compartir tus ideales y expresarte para diferenciarte como entidad, marca o colectivo a través de las creaciones de quien contrates”, explican Rami y Múñoz.

Marta López, coordinadora de The Asturianer, explica cómo el panorama actual del sector artístico ya es “bastante precario, especialmente en una comunidad con escaso movimiento económico” y, por ello, la irrupción de la IA “se percibe como una agresión real, especialmente cuando esta se utiliza por parte de instituciones o profesionales que parecen mostrarse indiferentes al daño que producen”.

López ha podido ir viendo cómo hay un creciente número de profesionales que cada año se gradúan en escuelas y universidades de arte y acceden al mercado laboral “sin unas mínimas nociones sobre su funcionamiento” y ahora esa puerta de entrada se dificulta cuando las instituciones ignoran la mano de obra creativa y apuesta por ahorrarse unos euros y dejar su imagen en manos de un software.

“Contratar de forma ética, local y digna”

“Se nos llena la boca hablando de proteger lo nuestro, de apoyar a la juventud y de defender el patrimonio asturiano” para luego ver a esas mismas instituciones que basan su discurso en la fuerza del “pueblo” asturiano usar plataformas de IA o de bancos de imágenes baratos para sus carteles, fiestas o campañas“, explican desde Ave MarIA, cuyas redes sociales se centran en exponer estas prácticas como forma de denuncia y con un toque de humor.

“Es un sinsentido total: proclamas que quieres mantener viva la cultura y la vida en Asturias, pero le quitas el pan de la boca a los profesionales de aquí que la crean. Si de verdad quieres defender el territorio y que la gente pueda quedarse a trabajar y vivir en su tierra, lo primero es predicar con el ejemplo y contratar de forma ética, local y digna”, sentencian desde el colectivo creado por artistas, que surgió al ser conscientes del uso masivo de la IA en los espacios creativos.

De la mente y el arte humanos al capitalismo

Y es que, mientras el arte sale de las personas, el software de inteligencia artificial generativa ampliamente usado están en manos de unas muy pocas empresas de Estados Unidos, que a su vez están lideradas por algunos de los hombres que más millones tienen en este mundo desigual en el que vivimos, como recuerdan las artistas de este reportaje. El colectivo Ave MarIA explica que “el arte no es solo estética; es una postura ante la vida, es política y son valores. Al dejar la creación en manos de cuatro multinacionales, nos meten a todos por el mismo embudo visual que borra nuestra identidad y por el ”crear por crear“, lo que va de la mano con el esclavismo digital”.

Nieves González añade cómo se ha sorprendido de ver incluso a bandas “punk” crear portadas de discos con IA, alegando en sus redes sociales que el motivo es porque no tienen dinero. La artista conocida como “Nieve Sita” recuerda cómo es normal que una banda punk como muchos otros colectivos no tengan mucho dinero para desarrollar sus proyectos, pero lo que sí deben tener como principal base de su labor es una ideología. La inteligencia artificial es “puro capitalismo” y eso choca contra el discurso de muchos colectivos, recuerda: “Hay que tener interés por hacer las cosas bien, no todo es por dinero”.

La artista, además, rebate este argumento recordando cómo, sobre todo los artistas jóvenes que están comenzando, suelen poner precios asequibles, por darse a conocer y también por apoyar iniciativas y entidades culturales. Marta desde The Asturianer comparte cómo hay bandas musicales que se han llegado a quejar por que el diseño de una portada de un disco cueste 150 euros.

Y Nieves González añade que ve que ahora mismo todos los carteles son unos iguales a otros que están llevando a la saturación: “cómo es posible que haya que explicar que es mejor invertir dinero en creatividad local que regalar más información a multimillonarios dueños de los agentes de IAG… ¿de verdad no es mejor ayudar a un vecino que dejar la cultura en manos de un robot?”, reflexiona.

A todo esto, todas las expertas entrevistadas recuerdan quién está detrás de estas pocas IA: “es el capitalismo en su mayor esencia, hombres millonarios cuyo principal interés no es el arte, sino seguir aumentando sus fortunas”.

“Como sociedad urge entender que la tecnología que utilizamos no es neutral. Que además de suponer un fuerte impacto ecológico, las grandes empresas no sólo obtienen un beneficio económico, sino político”, explican Eva Rami e Isabel Muñoz recordando cómo, por ejemplo, los dueños de OpenAI son quienes más dinero han invertido en la campaña de Donald Trump.

Desde APIAST recuerdan que el proyecto lanzado por el Gobierno de España en enero de 2025 llamado HispanIA 2040 relata: “Es difícil anticipar qué ocurrirá en las próximas décadas. Lo que sí parece seguro es que la IA provocará un reparto más desigual de la riqueza y la rentas de capital [...] propiciando un aumento de la concentración del capital en unas pocas manos.”

“Con la venta y el intercambio de datos que consentimos al estar usando estas tecnologías, las empresas consiguen tener un control absoluto sobre las personas, sus perfiles, qué compraremos y cuál es la forma correcta de vendérnoslo. La IAG representa la esencia más pura del capitalismo y el fascismo”, afirman tajantes las representantes de APIAST.

Esperanzas hacia una mayor comprensión del problema

Desde APIAST consideran que aún hay mucho trabajo por delante en cuanto a la toma de conciencia por parte de las distintas administraciones, “tenemos una buena comunicación con la Consejería de Cultura del Principado”.

Este colectivo considera que “en la mayoría de casos esto nace de un total desconocimiento de la problemática que trae y conlleva el uso de la IAG. Estamos seguros de que muchas entidades, colectivos, asociaciones, etc, darían un paso atrás en el uso de estos agentes al descubrir la incoherencia entre sus discursos (principios, entendimiento de vida); y lo que la IAG supone y significa”, dicen esperanzadas.

“Es necesario tomar conciencia activa sobre todo esto y no mirar hacia otro lado. Deberíamos entender que debido al funcionamiento ilícito de los agentes de IAG y a quién benefician los mismos, estamos apoyando discursos que se encuentran en la antítesis de los propios”, concluyen Rami y Muñoz.

Por su parte, Marta López, coordinadora de The Asturianer, recuerda que: “la IA ha puesto al alcance de todo el mundo la posibilidad de dibujar, de escribir, de pensar o mejor dicho de dejar de hacerlo y eso es algo que difícilmente se puede frenar. Mi conclusión es que la irrupción de la IA sea nuestro propio meteorito”.