Las cicatrices del incendio del parque natural de Els Ports, un año después a vista de dron
Cuando hace un año del inicio del incendio forestal de Paüls, que alcanzó el Parque Natural de Els Ports, sus cicatrices se mantienen casi intactas. A vista de dron, se observan los estragos que causó en las 3.321 hectáreas de superficie forestal y agrícola.
Comenzó en Paüls, muy cerca del casco urbano, y se desplazó hacia Alfara de Carles y el Parque Natural de Els Ports. La primera noche, empujado por el viento viró hacia el Ebro y llegó a las puertas de Aldover y de Xerta, donde saltó el río hasta Tivenys.
Las imágenes, un año después, evidencian que se ha actuado poco en la zona. Sólo se intuyen pequeños claros donde empresas privadas coordinadas por los ayuntamientos retiran árboles quemados. La deforestación está haciendo aflorar el antiguo mosaico agrícola.
Un año después del incendio, el la agencia ACN ha vuelto a la zona de Coll Ventós de Paüls, para capturar con el dron cuál es la situación de la superficie que ardió en la comarca del Baix Ebre. Después de un invierno con el paisaje marcado por la ceniza, el sotobosque ha empezado a rebrotar entre los pinos, las carrascas y algunos frutales que esperan, chamuscados, que los retiren. Aquel incendio se desplazó desde la cima de la Coscollosa, frente a Paüls, por todo el valle del Infern.
En este espacio, las imágenes aéreas han vuelto a identificar los cultivos, que por trabajados se salvaron del fuego, así como los primeros claros de las zonas forestales quemadas que las empresas carpinteras están limpiando, coordinados por Ayuntamientos y Agricultura para ponerlos en contacto con los propietarios. El abandono agrícola se hizo evidente con el fuego del Baix Ebre, como ya había ocurrido en el 2019 en la Ribera d'Ebre, pero un año después, con la deforestación generada por el fuego, se intuye la magnitud de todo el mosaico agrícola que se ha perdido en la última mitad del siglo XX y el actual.
Detrás de los pinos quemados se vuelven a ver hileras de márgenes de piedra en seco, terrazas hasta los puntos más altos de las sierras y los montes, e incluso pequeñas casas de guardar herramientas al borde de la ruina. El fuego también ha cambiado completamente el paisaje en torno a los barrancos del valle de Orella, de Xiveli y de Els Fornets, enterrados hace un año bajo una abundante vegetación y que ahora han quedado completamente limpios y abiertos.
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