El seguimiento remoto de fauna silvestre liderado por investigadores de la Universidad de Oviedo en colaboración con el CSIC muestra que las actuales evaluaciones de impacto ambiental de los parques eólicos no captan adecuadamente los efectos acumulativos de las instalaciones ni el riesgo real para especies vulnerables, lo que obliga a revisar tanto la planificación eólica como los protocolos de vigilancia ambiental.

Esta es la principal conclusión de un proyecto de investigación financiado por la Fundación Biodiversidad que ha empleado tecnologías de seguimiento remoto para contribuir a minimizar los impactos negativos de los parques eólicos en el medio ambiente.

El trabajo ha sido desarrollado por miembros del Instituto Mixto de Investigación en Biodiversidad (Universidad de Oviedo - CSIC - Principado de Asturias).

La lucha contra el cambio climático

Patricia Mateo-Tomás, una de las investigadoras principales del proyecto, recuerda que, tal y como reclaman los paneles intergubernamentales de cambio climático (IPCC) y biodiversidad (IPBES), la lucha contra el primero no puede comprometer la conservación de la segunda.

“Este proyecto se ha llevado a cabo para mejorar la eficacia de los procedimientos que evalúan el impacto ambiental de los parques eólicos”, comenta.

Impactos sobre el hábitat

La investigadora destaca que uno de los principales aspectos a mejorar en esas evaluaciones es la valoración de los efectos sinérgicos de la concentración de parques y sus impactos sobre el hábitat de las especies silvestres.

Elena Bravo-Chaparro, doctoranda y técnica del proyecto, hace hincapié en la importancia de una adecuada planificación espacial previa a la construcción de los parques eólicos.

Especies vulnerables a la colisión

“El seguimiento GPS de grandes aves rapaces realizado en este proyecto ha permitido detectar zonas en las que las herramientas de planificación de energía eólica elaboradas por las administraciones públicas infraestiman la presencia de especies vulnerables a la colisión con los aerogeneradores como los grandes buitres”, explica.

Carlos Cabo, otro de los investigadores principales del proyecto, subraya la necesidad de mejorar los seguimientos de fauna siniestrada en los parques eólicos.

La detectabilidad

“Se requieren seguimientos sistemáticos que tengan en cuenta factores clave como la detectabilidad, ya que los datos recabados durante esta vigilancia ambiental son fundamentales para conocer el impacto real de las instalaciones en la fauna y evaluar la efectividad de las medidas correctoras adoptadas”.

A este respecto, el investigador destaca el gran potencial de sistemas cómo las cámaras que detectan automáticamente la presencia de aves en riesgo de colisión y activan la parada automática de los aerogeneradores.

La financiación

“Se trata de una tecnología con gran potencial que está avanzando muy rápido, pero cuya instalación en los aerogeneradores debe ir acompañada de un seguimiento riguroso de su efectividad, precisamente para mejorar el sistema con esa información”.

Esta investigación ha sido financiada por la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITERD) del Gobierno de España en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), costeado por la Unión Europea a través del programa NextGenerationEU, y cuenta con la colaboración del Principado de Asturias.